Gilles Villeneuve, del coche al Olimpo


Deportes Extremos

13-09-2007 18:25
Por: fherperela

Encontrado en: http://www.ociojoven.com/article/articleprint/984716/

Retrospectiva sobre el piloto canadiense en el 25 aniversario de su trágica muerte.


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Gilles Villeneuve
Hablar de Gilles Villeneuve, es hablar de uno de los mitos de la Formula 1. Y resulta curioso hacerlo en estos términos cuando el personaje en cuestión sólo fue capaz de conseguir seis victorias en cinco años, en sesenta y ocho Grandes Premios, lo que nos deja una media de una victoria por temporada. Y aun así, está considerado junto a Stirling Moss como el mejor piloto de la historia que jamás ganó un Campeonato del Mundo.

¿Qué construyó el mito? A Schumacher le encumbró su gran capacidad de trabajo y su voracidad por ganar, a Fangio su calidad, a Prost su frialdad, a Senna su talento desbordado. Gilles Villeneuve era velocidad, velocidad y arrojo, sólo así se puede explicar una vida dedicada por y para la competición.

Gilles nació un 18 de enero de 1950 en la zona francófona de Canadá, Quebec, y en su frío país natal empezó a competir en carreras de motos de nieve donde las medidas de seguridad eran, como se puede suponer, inexistentes en algunos casos e irrisorias en otros. Es posible que de aquellas experiencias extrajera el razonamiento de que corriendo en un F1 en la vanguardia mundial del motor podía arriesgar al máximo ya que estaba más protegido.

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Gilles con su valedor, Enzo Ferrari
Pero nadie ficha por una escudería si sólo compite en motonieves. Gilles forjó un historial en las antesalas del gran circo hasta que un buen día en 1976, ‘Il Commendatore’ Enzo Ferrari se fijó en él. El señor Ferrari no apostaba a la ligera por alguien y vio algo especial en ese chico canadiense de mirada escrutadora, pero McLaren se les adelantó por la mano contratándole para que participara en el GP Británico, siendo ésa su única participación con McLaren.

La férrea voluntad y confianza del dirigente italiano desembocó en que Gilles debutara en Canadá con la escudería roja en Octubre. Finalmente en el 76 disputó tres GP's sin puntuar en ninguno pero dejando una sensación de que algo grande había en él.

En 1978 se confirmó lo que se venía apuntando, Gilles sumó 17 puntos acabando noveno el mundial, consiguiendo su primer GP en casa, para mayor delirio de sus seguidores, que ya eran legión por aquel entonces. Sin embargo, no pudo evitar que Carlos Reutemann le superara amplísimamente en la general ni mostrar la que sería otra tónica en su carrera: los abandonos por exceso de arrojo; seis en total contabilizó.

1979 le vio ganar tres carreras y ser segundo en otras cuatro, para cerrar un magnífico año para la ‘Scuderia’. Jody Sheckter se alzó con el último título ferrarista antes de la infame sequía de veintiún años que rompió Schumacher y Gilles finalizó segundo, a 7 puntos de su compañero, pero ese año será recordado como aquel donde Gilles y Rene Arnoux rodaron durante tres vueltas rueda con rueda en Dijon, peleando ¡¡por el segundo puesto!!

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Gilles con su hijo Jacques

Parecía que se iniciaría un ciclo rojo en el mundial, pero nada más lejos de la realidad. En 1980 sólo 8 puntos sumarían los de Maranello, 6 de Villeneuve y 2 de Scheckter en una de las peores temporadas de la historia de los italianos. Para 1981 se decidieron por Villeneuve y Didier Pironi, la pareja más desgraciada de la F1. Otro año gris para la
Ferrari si bien mucho mejor que el anterior, 34 puntos de los cuales 25 fueron del canadiense.

Y llegamos al maldito 1982. Tras un mal comienzo de temporada por parte de Gilles y Pironi, se llegó al circuito de Zolder, Bélgica, donde Gilles llegó furibundo pues en el GP anterior Pironi le había arrebatado la victoria destinada a él en Imola, donde nunca un doblete ferrarista fue más vilipendiado. En la sesión de clasificación Gilles iba totalmente lanzado hasta que el destino jugó su baza: intentando adelantar a Jochen Mass le impactó, perdió el control y su monoplaza salió volando unos metros impactando contra las protecciones. La muerte fue instantánea. Nada se pudo hacer por él. Murió el piloto y nació la leyenda.

Pironi no compitió ese día, pero el destino también le reservaba una cruel sorpresa: liderando el mundial a falta de cuatro pruebas, un accidente brutal en Alemania bajo un aguacero que casi provoca el plante de los pilotos le llevó no sólo perderse a esa prueba, sino a la retirada, y a perder el mundial por 5 puntos en favor de Keke Rosberg. Pironi falleció cinco años después en otro accidente en una competición de lanchas fueraborda.

Así, 1982 se convirtió en el año maldito de Ferrari cuando parecía el año del retorno. Así se esfumaron dos de las más prometedoras carreras de la F1. Así un chaval con sólo seis victorias en cinco años se ganó el respeto y admiración de todo el mundo. Descanse en paz.


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Así quedó el coche de Gilles

 

Ost front
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Precio: 35,00 €
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