Me desterraron |
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12-07-2008 11:23
Por: Ayrim
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Encontrado en: http://www.ociojoven.com/article/articleprint/992552/ |
Sé que puedes escucharme, te cuento mi historia, me desterraron...
Me desterraron a un lugar árido, fangoso, con piedras a mí paso. Lloré ráfagas de rabia, pues de ti me habían separado. Me prohibieron acercarme a ti. Y me faltas, te siento tan lejos, siento como tu brisa se escapa y con el viento te devuelve a mí, en mis sueños. Rozas mis mejillas y huelo tu sal. Tu espuma acaricia mis pies y oigo el sonido de caracolas en mi cabeza. Pero no puedo contemplarte, no puedo asomarme y saludarte. No me dejan. Me desterraron.
Y sé que puedes sentirme, y sé que puedo verte siempre que lo desee, pues estaré allí. Protegida por tus costas, las olas de pensamientos vendrán a buscarme, para morir en tus playas. Para morir dónde nací, para volver al sitio que me inspira, el que hace que crezca la poesía y los versos envenenados en la cuna de mis sentimientos, pues cuando te tengo en frente, respiro libertad. Ahogo lágrimas para convertirlas en ti, en mar… para que vayan lejos, a conocer mundos que nunca visitaré. Tan lejos hasta dar la vuelta una y otra vez, para evaporarse y regenerarse a dónde quiera que las lleves. Contigo, en tus aguas limpias y tus remolinos enfurecidos, tan mortíferos, tan dañinos a mi ser.
Ahora te veo… diviso tus calas tan bien formadas, tus súbitas olas rompen furiosas contra las rocas distantes, impasibles. Y estoy aquí, te contemplo. El sol me regala un rayo que atraviesa tu espalda plateada. Respiro salvajemente tu esencia, sé que he venido para terminar. Es mi fin, pero tú estás ahí. Puedo verte… y lloro. Estoy evaporándome, como un río que nunca nació. Siento felicidad; ahora puedo sentirte y, aunque tú no quieres, me arrastras.
Extiendo mis brazos, veo el acantilado y a ti de frente. Contemplo tu rostro difuminado por burbujas que no son apreciables al ser humano. No llores por mí, pues estoy en el sitio que siempre quise. Fui una sirena desterrada, castigada por los dioses marinos. Vuelvo a ti, pero… para morir, mi tiempo en esta tierra se acaba y ahora sólo seré un espíritu que vaga por tus surcos salados. Ahora, extiendo mi alma y me dejo llevar por el viento, como una bala caeré a tus suaves brazos, moriré quizás con un golpe en la cabeza, salpicando sangre espesa sobre las rocas, sangre que dejará de sufrir, sangre que se perderá en tus aguas. Recojo el último latido de mi corazón, mi último aliento y vuelvo a ti, al mar.
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