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Encontrado en: http://www.ociojoven.com/article/articleprint/993144/ |
Terror psicológico en el remake de la película de mismo nombre que realiza su propio director, Michael Haneke.
El veterano director alemán Michael Haneke debe ser un tío especial, por decirlo de alguna manera. No contento con haber traumatizado a la audiencia hace 10 años con la película de factura germana “Funny Games” ahora vuelve con el remake de la misma, pero con producción estadounidense. Como Haneke estaba muy satisfecho con su obra decidió que lo mejor era realizar un remake toma por toma de la película original. Algo quizá poco justificado, pero que le permitiría llevar su historia a Hollywood y recibir la atención que no se le dio en su momento. Una idea cuanto menos curiosa (¿cuántos directores se “remakean” a sí mismos?) y que sobre todo, no engaña a nadie, especialmente a quienes ya vieron la película original hace 10 años.
Historia
Los protagonistas son una típica familia americana con dinero, que comienzan el verano dirigiéndose a su casa del lago en Long Island. En su camino hacia la casa, la familia se cruza con sus vecinos, a quienes acompañan dos muchachos bastante misteriosos. Ellos inicialmente, no le dan importancia. Más tarde ambos chicos acaban en la casa de los protagonistas. Uno busca cuatro huevos, para que la vecina que les aloja pueda terminar de cocinar el plato que está preparando. El otro, ayuda a George, el cabeza de la familia protagonista, a preparar la barca con la que cruzarán el lago. Tras ciertos acontecimientos, los dos muchachos terminan encerrando en la casa a la familia, aterrorizándoles y planteándoles juegos sádicos poco beneficiosos para su salud. ¿El más gordo?: apostar que a las 9 de la mañana del día siguiente toda la familia estará muerta.
Película
El inicio del film, que se presenta con dos rondas de créditos, a cada cual más extraña (una totalmente en silencio y otra con música machacona), ya deja claro cuál será el estilo de la película. Bizarrismo, surrealismo, y un desarrollo en ocasiones incomprensible del guión. La historia es simple y aunque parece apuntar a más, lo cierto es que se queda en el concepto básico que se plantea desde los primeros minutos. Algo que no resulta especialmente negativo, si bien lo cierto es que tanto el desenlace como el desarrollo general son inquietantemente inesperados.
La película es una buena muestra de cómo rodar algo violento, pero sin mostrar violencia. Algunos lo llamarían violencia psicológica, otros sólo mala leche. Prácticamente, el núcleo del film es ver y descubrir si los protagonistas sobrevivirán a sus captores. Claro está, estos, no van a ponerles las cosas fáciles. Les harán sufrir y habrá dolor, pero la cámara nunca enfocará directamente nada. Absolutamente nada. Si hay algún golpe, corte, o lo que sea, la cámara siempre mostrará algo inocuo, como a uno de los villanos preparándose un bocadillo (mientras, eso sí, de fondo escuchamos lo que está pasando ahí cerca). Con ésta maniobra el director logra alcanzar un clímax de terror psicológico que sin duda define a la película sobre otras muchas propuestas similares.
Otra cosa que caracteriza al film es que uno de los dos secuestradores rompe la barrera artística y se comunica directamente con los espectadores. Recurso usado pocas veces en el cine, que aporta un toque bizarro a lo que estamos viendo en pantalla. Y no sólo esto, sino que además el citado personaje se da el lujo de jugar con el metraje, como si estuviera en una realidad alternativa extraña donde sólo manda lo que haya escrito el director. Hay que verlo.
Reparto
Al dirigir ésta versión al público estadounidense e internacional Haneke ha contado con actores de renombre, en mayor o menor medida conocidos por el público. La pareja protagonista está caracterizada por Tim Roth, a quien semanas atrás vimos como villano en “El Increíble Hulk”, y Naomi Watts, la última novia de King Kong que ya ha demostrado en varias películas de terror saber pasarlo mal. Ambos actores realizan un trabajo fantástico, logrando dar a sus personajes la inquietud y la desesperación que manda el guión. Les acompañan, como los villanos, Brady Corbet y Michael Pitt. El primero apareció en varios episodios de la serie “24”, mientras que Pitt ha participado en películas del estilo de “Silk” o “The Dreamers”. Los dos cumplen a la perfección, y aportan una dimensión especial a los personajes que interpretan. Mención especial, en último lugar, para Devon Gearhart, el niño de la familia protagonista, que nos hará sufrir la gota gorda con la expresiva cara de pena que pondrá durante toda la película.
Conclusión
Hay que reconocer que “Funny Games” es algo diferente, de eso no hay duda. El director presenta un guión sencillo desde un punto de vista distinto, especialmente en lo que a enfoque de cámara se refiere. Además, es un remake toma por toma, algo que tampoco es habitual. Por desgracia, muchas de las escenas del metraje son excesivamente largas, con lo que el desarrollo se torna muy, muy pesado. Con media horita o tres cuartos de hora menos (supera las 2 horas) sería un thriller mucho más ameno y recomendable. Teniendo en cuenta que ésta vez el film era para la audiencia americana, el director debería haberse planteado meter la tijera a éstas escenas.
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