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Encontrado en: http://www.ociojoven.com/article/articleprint/993462/ |
Repaso al momento de tensión que se vive en relación a los fansubs y los DVDs.
Me toca mucho la moral, y mucho, lo retrasados que estamos en nuestro país con ciertos temas. En el círculo del anime, donde internet se ha convertido en una bendición desde sus inicios, hay mucho movimiento reciente, y no para bien. Las dos editoras más importantes de DVD de anime en nuestro país: Selecta Vision y Jonu anuncian que han comenzado a ponerse manos a la obra para detener la distribución de sus contenidos en la red. Algo que me parece correcto, pero que ni de lejos puede desencadenar el holocausto predicho por estas dos compañías. Según mencionan, las escasas ventas de DVDs en nuestro país pone en gran peligro la industria profesional del anime en España. A lo que nos podemos preguntar: “¿pero eso existe?”.
Analicemos la situación pelo por pelo.
Los DVDs de anime se venden poco en España. Las editoras justifican sus bajas ventas en que la gente los descarga de internet y no los compra. Entendido, tiene lógica y sentido, si los rips de sus DVDs no estuvieran en la red, alguno venderían. Pero la justificación de éste problema en eso parece más una forma de las editoras de engañarse a sí mismos que una razón coherente. Porque si los DVDs de anime no venden en nuestro país tiene razones más fundadas y comprensibles. Por un lado, las ediciones son tristemente descuidadas. Pasan los años y continúan sucediéndose fallos de novatos que una compañía que oficialmente edita una serie de anime, no debería sufrir. Cuando la versión fansub es superior, tanto en calidad como en cuidado al detalle, que la “oficial”, algo está fallando. Y no nos referimos sólo a que los DVDs comerciales vengan con errores por doquier, sino a que sus responsables no ponen el empeño que deberían en proporción al dinero que están cobrando a sus clientes. Parece ser que la solución para todo, en lugar de cuidar el contenido, es regalar tonterías y merchandising de fabricación casera. Y no, aunque alguien lo crea, eso no es una forma de vender más DVDs. Cuidar el contenido del disco y la presentación general del producto, reducir el precio teniendo en cuenta el mercado nacional, y cumplir con los usuarios, sí es una buena manera de vender más DVDs. Porque ni se deberían lanzar DVDs con erratas en subtítulos o documentos, ni tendrían que venderse DVDs de anime, que tienen un público bien reducido, a precios más elevados que los de las series de televisión más normales (véase “Perdidos”, “Heroes” o “Friends”). Esto es en lo que deberían dedicar el tiempo las editoras. Una vez tuvieran una buena oferta sí tendrían que perseguir a quienes distribuyen los rips de sus DVDs en internet, que al fin y al cabo, en proporción al público que compra DVDs, es una porción bastante menor (ni todo el mundo tiene internet, ni todos descargan animes).
Los Fansubs, al parecer visto lo visto, son organizaciones malvadas muy malas. Bush debería ponerles en busca y captura, porque hacen mucho daño al mundillo. O eso dicen algunas malas lenguas claro. La realidad es que los fansubs, desde su aparición en los primeros años de internet, son esenciales para dar a conocer las series de animación en el extranjero. En tiempos lejanos, cuando descargar un vídeo de más de 5 megas era una tortura, los fansubs trabajaban enviando copias de VHS a través de correo tradicional. Una buena parte de quienes hacían uso de estos fansubs, terminaba comprando la edición original en VHS cuando se comercializaba (hablamos de cintas de vídeo americanas, donde siempre se ha editado mucho anime). Con el tiempo y la llegada de la banda ancha, los fansubs cambiaron de modus operandi. Y las cosas se aceleraron. Las nuevas series de animación se hacían tan famosas en el extranjero como en Japón y no era complicado estar a la última. De ésta manera, cuando una editora anunciaba la edición en DVD correspondiente de una serie, el público la conocía y, si le gustaba, la compraba. Por ello, la existencia de los fansubs es imprescindible en un mercado como éste. Si no fuera por ellos no conoceríamos las nuevas series y pocos serían los que se arriesgarían en gastarse 60 euros en algo que sólo conocen por haber visto cuatro imágenes por ahí. Los DVDs se venderían todavía menos, salvo los que vinieran precedidos por la publicación de su manga. Por ello, nosotros necesitamos los fansubs, y las editoras de DVD también necesitan los fansubs. Si una vez se licencia la serie, se detiene el proceso de fansub, ¿qué problema hay en la existencia de éste servicio?. ¿Quieren las editoras que no veamos los animes hasta que se los compremos? ¿No saben que en Japón se pueden ver por televisión de forma gratuita?. No tiene ni pies ni cabeza.
Queda ver qué pasa en el futuro y si las cosas se tranquilizan. Si las editoras de DVD se limitan a perseguir a quienes lancen rips de sus animes, no hay problema mayor. Si los fansubs comienzan a recibir presión, aún cesando la distribución de las series licenciadas, habrá que ver cómo reacciona el público. Porque una cosa está clara, los usuarios son los que se van a dejar el dinero en las tiendas y quienes pueden reducir, incluso más, las ventas de estos productos. De momento y hasta que alguien diga lo contrario, seguiremos disfrutando con el excelente trabajo de los fansubs y, si alguien edita un buen DVD de anime, lo compraremos.
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