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Pensad en la palabra arte, en la subjetividad que esconde esa palabra y en la tolerancia que requiere hablar de ello.
Iban un día dos Doctores en Literatura hablando sobre el Romanticismo y el Realismo. Le dice el uno al otro: "Buf, el Romanticismo apesta... No sabían hacer nada, simplemente llorar y soñar; el Realismo sí que vale". A lo que el otro contesta:¡Qué dices!, el Realismo es para aburridos que sólo se inspiran en la realidad y no dan rienda suelta a la imaginacion. ¿REAL? Rotundamente no, nunca se oirán comentarios de este tipo con respecto a la literatura.
Iban dos Doctores en Historia del Arte y le dice uno al otro: "El Románico es lo peor del mundo y lo más simple que hay, el Gótico es el máximo exponente de la arquitectura". A lo que el otro responde: "¡Qué va!, el Románico es anterior y has de respetarlo; además es una arquitectura de cultos". ¿REAL? Rotundamente no, nunca se oiran comentarios de estos con respecto a la arquitectura.
Iban un heavy y un numetalero y le dice uno al otro: "El heavy es lo máximo, la máxima expresion del metal", y le responde el numetalero: "¡Qué va!, el heavy esta anquilosado, el nu metal es la revolución del metal". ¿REAL? Rotundamente SI. La eterna batalla se sigue librando en los foros. Los mismos argumentos, las mismas críticas, el mismo fondo y, tristemente, las mismas consecuencias.
La música es ARTE, el arte se respeta ya que es arte justo en el momento en que nace de la subjetividad del creador o artista/as. Si la música es arte y la hemos de respetar, ¿por qué gastamos nuestras fuerzas en buscar defectos y no en admirar otras formas de expresion de un mismo arte?
Quizá os suene rimbombante, pedante, agonizante y más cosas acabadas en -ante . Pero es así, así lo veo yo y así es como la gente aprende a valorar el arte. No me considero un experto, pero sé que la base de todo esta en la tolerancia y en asimilar todo lo bueno que otra persona, tendencia, cultura, idioma, etc te pueda aportar. Lo malo es que a veces demasiado fácil verlo: la falta de tolerancia en la que vivimos (en general), nos lleva a ver lo ajeno, lo extraño, lo forastero con el prisma de la critica destructiva.
La moraleja esta servida, que cada uno saque sus propias conclusiones.
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