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Uileloscadh: Guerreros Caídos


Relatos de Fantasía

04-08-2003 17:08
Por: DarkExile

Milenios de descanso se habían elegido como premio para aquellos seres poderosos que vieron el final de sus vidas en la arena del gran coliseo. El descanso bien merecido que se les impuso pronto sería interrumpido por alguien sin respeto y sin miramientos, las horas que permanecieron dormidos serían compensadas por medio del terrible deseo caótico del demonio que hacía el llamado a estos guerreros, a los Guerreros Caídos.

UILELOSCADH: GUERREROS CAÍDOS

El paraíso, el lugar a donde todos los seres humanos aspiran llegar el día de su muerte, actuando como unas personas de corazón puro y honorable aunque eso signifique hacer grandes sacrificios que deben ser sobrellevados de la manera más tranquila y aceptarlos como una prueba más de los altos cielos. Ahí en el paraíso, donde un ángel le ha cerrado las puertas a la humanidad ante una posible guerra, en la sala del Árbol de la Vida, los mandatarios aún se encontraban debatiendo sobre la situación peligrosa que se avecinaba, todo estaba tranquilo hasta que sintieron el terrible choque de poderes que sacudía el inframundo.

tech  Milenios de descanso se habían elegido como premio para aquellos seres poderosos que vieron e
-¿Sienten eso?, algo fuerte ocurre en las tierras sulfurosas del infierno. Una lucha... no puede ser, ¡es una batalla entre regentes infernales! –A Serapiel le sorprendió el hecho de que la batalla haya sido apresurada, solo algo muy importante o algo muy grave pudo haber causado esto.
Los ángeles sabían de la tradición infernal acerca de las peleas que tomaban lugar cada fin de milenio, sin embargo, ésta era diferente. Se había adelantado muchos años, significaba que algo terrible estaba sucediendo, dos fuerzas inmensas contendían por la supremacía de las legiones del infierno y cualquiera que fuera el vencedor sería poseedor de un poder nunca antes visto.
-Se acerca rápidamente el final, debemos prepararnos para lo que sea que suceda después de esta legendaria lucha. –Dijo Camael resignado al espantoso destino que les esperaba.
-Siento conocer una esencia, me es familiar, como si hubiera pertenecido a la élite angelical junto con nosotros. –Sin suda Uriel conocía esta esencia, sin embargo, no quiso decir nada, no quiso hacerles saber que Satán luchaba por su supervivencia ya que podía causar nerviosismo a los arcángeles que no sabían del terrible poder su oponente y que probablemente el Rey del Infierno perdería la batalla.
-Debemos efectuar el llamado, oremos porque todo salga bien, oremos porque Uriel haya tenido razón. –Zadquiel no tenía otra elección más que llamar a los ángeles que estaban en la tierra, prepararlos para algo sin precedentes, el Apocalipsis, una probable opción.
Uriel con la mano en la frente y la cabeza inclinada hacia abajo en una posición reflexiva, pensaba en la arriesgada acción que había elegido hacer...
-Ni yo sé si tengo la razón. Dios, dame fuerza para soportar este peso que sofoca mi cuerpo, por favor, no permitas que me equivoque. Pero si así sucede, si la tierra es atacada por las legiones infernales, yo tendré toda la responsabilidad y me someteré a tu sagrada ira.
En las celdas del olvido, el sonido agudo de cadenas y grilletes siendo jalados por los brazos de los torturados presos que luchaban por liberarse, atormentaban los oídos de aquellos que tenían la mala suerte de escucharlo, gritos agonizantes que provenían de los más profundo de las celdas adornaban la música de dolor y angustia de la orquesta del olvido. Samael seguía discutiendo con Kerberus olvidándose de ese ambiente aterrador que le robó mucho tiempo de su vida y que lo torturó hasta haberle hecho desear jamás haber existido, olvidó que alguna vez fue uno de esos presos que no dejaban de lamentarse y que anhelaban algún día poder salir de ahí.
-Has venido a matarme entonces, acaso te encuentras muy aburrido... o será que no tienes ocupación en el infierno. –Kerberus no dejaba de sonreír, como si fuera la posición normal de su boca, algo aterrador de observar, pero para Samael era una razón más para romperle la cara.
-Deberías salir de vez en cuando de este olvidado lugar, ya no sabes siquiera que pasa a tu alrededor. He vuelto a ser el que cumple con las ejecuciones de muerte y ser el príncipe de los demonios, sin embargo, vine personalmente para hacerme cargo de algo que necesito terminar.
-Con que el esclavo se ha vuelto príncipe, se nota que nuestro Rey esta decayendo, ya no sabe lo que hace.
-Lo que tú opines no tiene importancia, he venido por algo más grande. Llévame con el recién llegado Radamanthys, tiene un mensaje muy importante para mí.
-Tenía entendido que el mensaje era para el Amo del Terror, no para un débil ángel caído como tú, también sé que no llegó a sus oídos a causa de un demonio más poderoso. Parece que pronto tendremos un nuevo Gobernante, ya hacía mucha falta cambiar de aires, este trabajo mío es una tortura, ¡Jajajaja! –Kerberus con sus burlas sólo estaba incrementando la ira de Samael.
-¡Déjame pasar esclavo! –Samael perdió la paciencia.
-Aunque seas un príncipe no creo que sea posible hacer lo que pides Samael, si lo hago, tengo asegurada mi desaparición del plano existencial del universo, así que lo siento pero tengo trabajo que hacer, no como tú.
-Perfecto, eso bastaba para poder pedírtelo de la forma que más me agrada.

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Kerberus, al escuchar estas palabras llenas de cólera, salió huyendo adentrándose en la prisión, Samael lo siguió cuidadosamente. Desde ese momento lo haría sufrir, persiguiéndolo, cazándolo en un lugar donde no tenía escapatoria. Al recorrer la prisión, Samael se percató de que algunas de las celdas estaban ahora abiertas. Quien sabe que clase de demonios había liberado Kerberus para enfrentarlos a el “Veneno divino”, talvez con la falsa promesa de que si lo vencían podrían ser libres por la eternidad.
-Así que quieres jugar conmigo de nuevo. No vacilaré en torturarte, te destrozaré miembro por miembro maldita aberración.
La risa desgarrada de Kerberus hacía eco en las paredes de las celdas, se sentía muy seguro en ese lugar que conocía como la palma de su mano.
-¡No tiene caso resistirse a la muerte, es en vano cualquier esfuerzo, solo haces más largo el sufrimiento de saber que pronto dejarás de existir!
Afuera estaba Beleth quien había seguido a Samael todo el camino sin permitir que se percatara de su presencia, ahora se encontraba en la entrada de la prisión pensando en su plan.
-Con que has venido por el mensajero, mientras tú te distraes tratando de matar a tu carcelero, yo buscaré a Radamanthys para que me dé el mensaje y así comunicárselo a mi amo antes de que te des cuenta, yo obtendré todo el crédito y así tendré más poder a mi disposición.
Mientras, en el coliseo infernal se escuchaban lo gritos eufóricos de los generales que estaban presenciando la tremenda lucha, todos se sentían capacitados para soportar tal espectáculo destructor, sin embargo, la verdad es que nadie estaba preparado para lo que vendría en camino.
-Muy bien, detente un momento, ¿ves el mausoleo?... es la hora de la diversión. –Belial hizo que Satán cesara el ataque.
-¿Qué pretendes hacer Belial?, no se te ocurra hacer algo estúpido.
-Claro que no... ¡Vengan a mi, guerreros caídos! –Belial efectuaba el llamado a los guerreros que habían estado enterrados descansado de las terribles luchas que acabaron con sus vidas en el coliseo, resucitados para pelear una vez más en la arena del Rey Oscuro.
-¿Qué demonios pasa?, ¿escuché bien?, ha llamado a los guerreros caídos –Sentado en las gradas, Abigor habló en un tono confundido e incrédulo.
-Así parece, ha resucitado a los guerreros que antiguamente perdieron sus vidas en el coliseo del Rey Oscuro. –Respondió el sabio Belcebú.
-¿Eso es válido?, eso no estaba dentro de las posibilidades. –Caym se notaba muy preocupado, ¿qué podrá ser la causa de su desasosiego?
-No importa, esto se pone cada vez más interesante. –Abigor le había encontrado sabor a la ya increíble lucha.
En el extremo derecho del coliseo, arriba en un espacio dedicado a un mausoleo enorme, estaban los cuerpos de los fuertes demonios que lucharon en las legendarias contiendas milenarias de la antigüedad. Del enorme mausoleo satánico, de las enormes puertas que solo se abrían cada fin de milenio, comenzaron a salir los rejuvenecidos cuerpos de los antiguos guerreros caídos.
-¡No puede ser, no debe ser!
-¿Qué tienes Caym? –Belcebú se sorprendió por el extraño comportamiento repentino de Caym.

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Caym comenzó a recordar la terrible lucha que tuvo contra el demonio Zenturio, apenas acababa de adquirir el título de gran amo infernal cuando le impusieron una prueba final. Una lucha que casi le costó la existencia, recordaba que las últimas palabras de Zenturio le atormentaron durante toda una vida: “Algún día volveré para asesinarte Caym y conquistar lo que me pertenece”.
-¡Ha vuelto... ha vuelto para cumplir su promesa! –Caym estaba aterrado, levantado en su asiento vio como Zenturio le devolvía una furiosa mirada que le decía que estaba a punto de ser asesinado de la forma más cruel y tormentosa.
-¿De que hablas? –Preguntó Abigor algo alterado.
-¡Jajaajaa!, es cierto, ya había olvidado tu pelea contra el temible Zenturio, todos te decían muerto hasta que el día de la pelea lograste vencerlo, de alguna forma no muy honorable muchos dijeron, pero no importa, solo tu sabes la verdad... –Belcebú estaba muy entretenido, era lo mejor que había pasado en muchísimo tiempo.
-Como te atreves a despertar a los legendarios guerreros del Rey Oscuro, no te permitiré que los hagas luchar contra su voluntad. –Satán sentía un alto respeto por los cuerpos de los guerreros que lucharon y cayeron honorablemente, descansando del tormento se habían encontrado durante mucho tiempo, pero ya no más.
-No luchan contra su voluntad, les permitiré hacer el trabajo que no terminaron a causa de su muerte, después de eso harán lo que yo diga.
-Eso significa que... asesinarán a mis generales, a los que lucharon cada fin de milenio.
-¡Exactamente! –Belial gritó emocionado al ver que Satán se había dado cuenta de su plan.
-Eres un estúpido, como se te ocurre revivirlos para hacerlos pelear de nuevo en contra de ellos, acaso no recuerdas quienes fueron los vencedores, quienes fueron los que salieron triunfales siendo coronados otorgándoles un nuevo poder para así dirigir las legiones infernales.
-¡Jajaja!... dejaré que descanses mientras observas como caen tus preciados protectores, mandatarios de las legiones del infierno.
Satán levantó su brazo derecho e hizo una señal con mano, al instante, cuatro de los generales que estaban sentados en las gradas se pusieron de pie. Habían escuchado a Belial, los cuatro estaban preparados más que nunca para pelear de nuevo en el Gran coliseo.
A lo lejos se podía observar a Zenturio elevando su excelso arco dorado colocando la flecha en posición de ataque, la punta de la flecha generó un brillo cegador y salió disparada hacia las gradas donde se encontraban los generales, mientras atravesaba la arena, la flecha le dio tiempo a Caym de armarse de valor, evocó un grandioso escudo de energía que lo protegería de el proyectil que se dirigía directo hacia su corazón, él lo sabía.
El impacto de la flecha en la protección desvió el tremendo poder destructivo causando la destrucción de las gradas y del poderoso escudo de Caym, todos se quedaron perplejos aunque nadie salió herido, sólo fue la señal del inicio de la lucha. Los generales bajaron a la arena del coliseo preparados para combatir de nuevo contra aquellos guerreros que alguna vez asesinaron para poder adquirir el rango y el poder necesario para dirigir a sus grandes ejércitos. Una nueva historia se estaba escribiendo en el libro del coliseo, la historia de los guerreros caídos que volvieron para tener una segunda oportunidad.

 



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COMENTARIOS DE LOS POBLADORES
Tema: Autor: Fecha:
   Buen tema
02-01-2004 03:10
Escribes bien y el relato está también bastante bien, pero pienso que estaría aun mejor si redactaras con mas detalle los personajes (demonios) rasgos físicos o psíquicos, maneras que tienen de actuar etc.. Y tal vez describir una gran batalla daría mucho juego a este relato, felicidades y nos vemos ;-)




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