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El dolor entra por los sentidos pero se posa en el alma llevando el sufrimiento mas allá de los limites físicos .
¿Acaso no suceden cosas extrañas en el mundo? ¿En cuantas ocasiones no habremos presenciado algo extraordinariamente fuera de la realidad y sin embargo no lo notamos misterioso Supongo que algo así me sucedió, lo relatare de la forma más fiel como pueda a los acontecimientos esperando que la emoción no haga que mis letras tiemblen.
Mi habitación es el único cuarto de la casa que se encuentra en el primer piso arriba existen tres más y un baño. Frente a mi sitio de descanso se encuentra otro baño, al salir de habitación tengo que cruzar un pequeño pasillo y del lado izquierdo de este al fondo se encuentra la línea de escalera para poder subir al segundo piso ahí duerman mis padres y mi hermano menor.
Tengo por desgracia la costumbre de levantarme invariablemente todas las madrugadas para ir al baño a evacuar. Y es que recuerdo claramente como empezó.
Al inicio cuando salía de mi cuarto para ir al baño empecé por sentir un pequeño hormigueo en mi cabeza, una leve indicación de que debía voltear a ver hacia el lado izquierdo del pasillo, era algo breve casi como cuando respiramos sin darnos cuenta. Posteriormente al paso de los días el sentimiento se fue haciendo más agudo de modo que de manera casi involuntaria mis ojos se deslizaban a mirar en un relampagueó hacia las escaleras al fondo del pasillo. Solía levantarme al baño con mucho sueño semiadormilado de tal modo que aquella sensación sólo la tenía por las madrugadas y fue creciendo hasta que cierta noche al levantarme moví mis ojos hacia la dirección mencionada. Los habré posado en aquella sólo por breves segundos, y en aquel instante presencie algo aterrador. Pude ver como las escaleras estaban cubiertas de unas sombras las cuales teñían las escalinatas perdiendo su color original y convirtiéndolas en cajas de color negro apiladas en forma de una tenebrosa montaña. Mis ojos se mantuvieron firmes sobre la sombra de la escalera, mis pupilas se fueron acostumbrando a la más absoluta oscuridad de aquel rincón.
Aquella penumbra fue formando figuras bizarras en la pared, círculos de colores, luces caleidoscopicas e incluso calmados susurros, pero sabía bien que aquello no era mas que una jugarreta de mi mente así que no le tome importancia, pero cierta noche todo cambio.
Al salir en aquella fatídica noche observe la sombra que cubría las escaleras pero esta había cambiado, no el sentido de su tamaño o de su forma, en ella pude con gran esfuerzo observar algo fuera de lo común, observe otra sombra pude verle ahí parada de perfil el cual le detallaba perfectamente su cabello, las curvas de su rostro así como el resto de su cuerpo. En su pecho pude observar un movimiento espaciado casi como si estuviera respirando y es que como parecía estar mirando hacia un lado el no se percato de mi presencia por ello rápidamente corrí y de un salto me escondí debajo de mis sabanas permanecí despierto y sudoroso hasta que la luz del nuevo día se asomó por la ventana.
Por la mañana no me atreví a comentarle nada a mis padres hubieran pensado cualquier cosa acerca de mi y quizás mi hermano menor se hubiera pasado el día mofándose de mi historia así que el desayuno se limitó a la recomendación de mi madre de limpiar el ático y es que llevábamos años sin pararnos por ahí ante regaños y reprimendas mis negaciones flaquearon cuando mi padre amenazó con suspender mi mesada por un mes, eso habría significado la ruina económica, por ello le asegure a mi madre que al día siguiente aquel sitio sería un dechado de limpieza.
Después de aquel ajetreado día me fui a dormir y antes de hacerlo fui al baño para así asegurarme de no tener que ir en la madrugada, resulto infructuoso. Me desperté pero no me levante, en mi entrepierna la naturaleza me decía que tenia que ir al baño pero en mi alma sofocada por la imagen de la noche anterior se resistía de manera estoica a no ceder un ápice en la voluntad de ir orinar. Luche con mi vejiga como si peligrara mi propia vida pero la naturaleza y el cuerpo humano son crueles y se ensañaron en mi por lo que termine por ser derrotado y me prepare para ir al baño. Tome mi sábana y me la puse sobre mi cabeza cubriéndome la visión y la tentación de que al salir mirara hacia las escaleras.
Salí y encontré frente a mí la puerta del baño solo era cuestión de unos pasos y regresaría deprisa a mi cama.
Camine pero algo me hizo detenerme justo a medio pasillo, era el eco diminuto de una respiración por un momento pense que se podría tratar de mi pero al contenerla me di cuenta que aún seguí escuchándola provenía exactamente aun costado mío, en dirección a las escaleras.
Voltee sólo para encontrar de nuevo aquella sombra escondida en la sombra de la escalera, miraba hacia un costado con los ojos perdidos hacia la pared y luego regreso la mirada al frente, es decir yo le veía las espaldas, y fue subiendo por las escaleras con un andar tortuoso, como si dudara en dar el siguiente paso. La curiosidad suele en ocasiones ser mas fuerte que la prudencia así que decidí seguirle.
Lo hice sigiloso midiendo mis pasos con los suyos procurando no hacer el menor ruido, creo que si hubiera que comparar mis movimientos con algo podría decir que incluso una hoja al viento se movía más rápido que yo. Aquel ser camino por todo el pasillo pasando por los cuartos de mis padres y el de mi hermano, pero no se detuvo ahí. Continuó hasta llegar al fondo y abrió la puerta del ático, esta rechino de un modo que me pareció el lamento de un infante.
Él entró y se paró justo enfrente de la ventana del ático y perecía que la duda sobre algo le rodeaba.
Luego sucedió lo peor.
No sé que fue, un ruido de la madera del piso o un ápice en la exaltación de mi respiración pero él pareció sentir por detrás y volteo sorpresivamente su rostro.
Cuando volteo observe sus ojos eran cafés y nadaban en un dolor que casi pude sentir, sus cabellos se encontraban revueltos, su ropa era extraña y estaba desaliñada sus manos eran un estropajo de nervios y le temblaban de manera incontrolable, sus labios se movieron de modo suave como queriendo articular palabra pero aun sí emitió alguna no pude escuchar nada. Las facciones de su rostro no eran del todo definidas pero si hubiera querido decir que reflejaba su cara tenia era una combinación de miedo, sorpresa, dolor pero quizás lo más extraño fue que sentí una familiaridad casi inaudita.
Pero entonces en el momento más inesperado un terrible pavor se apodero de todo mi ser.
Emití un grito que debió resonar por toda la casa me di la media vuelta y salí corriendo como poseído por una brutal fuerza en los pies que me impulso en veloz carrera por las escaleras en la desesperación de mi huida tropecé con algo que me hizo caer estrepitosamente por las escalinatas todo aquel alboroto despertó a mis padres quienes vinieron en mi auxilio. Le dije a papá que había visto a un hombre en el ático el subió a revisar con un bate en la mano y cuando regreso me encontró en los brazos de mi madre temblando y llorando como lo que era, un niño. De aquella noche no saque más que la idea de mi padre que mi imaginación me había jugado una broma y me tuvieron que enyesar mi brazo por ello mi hermano fue comisionado a limpiar el ático ciertamente él me burló de modo inhumano durante todo el día pero cuando le toco ir a limpiar el ático puedo asegurar que mojo los pantalones influenciado por mi narración y después de ello jamas en casa se volvió a mencionar el asunto.
Creo que nunca hubiera entendido lo que paso.
Mis padres fallecieron alguno años después heredándonos a mi hermano y a mí la casa, él termino por irse a estudiar al extranjero en donde hizo su vida y sin muestras de querer regresar. Yo por mi parte conocí a la mujer de mi vida y me case con ella. Nos quedamos a vivir en la casa que había sido de mis padres al principio ambos fuimos de la opinión de no tener hijos era mejor esperarnos un tiempo para poder disfrutar de nuestra vida en pareja. Creo que la felicidad no es algo que se tenga guardado en el bolsillo y se pueda sacar cuando se necesite, siempre tuve una idea del matrimonio basado en el ejemplo de lo que fueron mis padres, lo veía como una unión permanente en la que si un miembro faltaba el otro simplemente estaba incompleto.
Incompleto fue como quede el día que ella murió.
Tuvimos un accidente en la carretera mi lesiones fueron leves pero ella salió disparada por el panorámico y se estrelló veinte metros al frente, murió al instante.
El funeral fue en privado, sólo mi alma y yo.
Su recuerdo, su risa había quedado impregnada en cada rincón de la casa, el aroma de su cabellos aun estaba en su ropa, aun podía sentir su cabello pegándome en la cara cuando la besaba, tenia un grito de aflicción estancado en el fondo de mi pena.
Entonces todo apareció claro en mi mente, tenía que terminar con este dolor ya no podía continuar de aquella manera las lágrimas se me habían agotado, las ganas de vivir se escaparon y se fueron con ella entre las rosas y la tierra que cubrió su tumba, me había pasado semanas enteras preguntándome que me quedaba.
No había nada por que vivir, nada ni nadie.
Debía de terminar con ello o ello terminaría conmigo.
Si lo iba a hacer debía de ser de una manera drástica pero efectiva, nunca fui afecto a las armas por ello no tenia ninguna pistola a la mano y tampoco sabia en donde comprarla, el ahorcamiento y el envenenamiento siempre se me habían hecho repugnantes. Sólo quedaba una forma.
El ático, la distancia hasta el suelo era mas de seis metros y justo debajo de la ventana había suficiente cantidad de piedras en el jardín alguna de ellas sé impactaria en mi cabeza y moriría tan rápido que no sabría cuando.
Salí de mi cuarto arrastrando la desidia hacia la vida.
Camine hasta la raíz de las escaleras, la oscuridad de la noche había hecho su territorio en aquellos escalones, pensativo me detuve ante ellas. Permanecí unos minutos, al menos así me lo parecieron, parado al pie de las escalinatas todo estaba oscuro mire hacia un lado, respiraba de manera pausada casi imperceptible para cualquier oído pero ante la nitidez de la noche cualquiera hubiera sido capaz de escuchar a mi corazón mal herido por la pena de haberla perdido.
Dude en cometer aquel acto, pero el solo recuerdo me animo a subir.
Transite por el pasillo pasando a un lado de las habitaciones que fueran de mis padres y mi hermano, abrí la puerta del ático esta ante el desuso emitió un crujido de oxidación, entre sin el menor recodo de cobardía.
Algo parecía venir detrás de mí, Supuse se trataba de mi imaginación que junto con mi dolor me jugaban la mas horrible de las bromas por ello me detuve conteniendo las ganas de voltear pero de manera intempestiva gire mi cara y ahí estaba aquella criatura llena de inocencia, aquel rostro tan familiar. Esa cara no podía ser otra que la mía pero en años atrás en aquella noche que mi madre me tomó entre sus brazos y temblaba y lloraba como lo que era, un niño.
Me di cuenta de que había estado viviendo en las sombras y ya era hora de escapar de ellas.
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