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Relato del último caso de Jack McNamara, por el periodista Wilbur Ramsey.
Jack había vuelto a llamarme para uno de sus extraños casos. Era viernes por la tarde y me pilló en la redacción encendiéndome un Lucky Strike y recogiendo el sombrero para irme a casa. Estuve a punto de no contestar. Ojalá no hubiera contestado. Charlamos un rato. Una vieja casa en ruinas. Un propietario con ganas de vender. Una historia de monstruos y fantasmas que desmentir. A mi juicio, un caso claro de mala publicidad intencionada. Un caso claro de antepasados brujos y seres demoníacos a juicio de Jack. Eran 25 $ por un fin de semana de trabajo a las afueras de la ciudad. También estaba en el ajo otro de sus colaboradores habituales: Charles “Rock” Burton (excombatiente en la Gran Guerra, exboxeador de peso medio, exalcoholico, expresidiario y algún que otro ex que ahora no recuerdo). Naturalmente le dije que si. Necesitaba el dinero. Quedé con Jack y “Rock” en “Ricco’s” para almorzar al día siguiente y que nos pusiera en antecedentes.
Al parecer el viejo Howard Shelby, uno de los más viejos tiburones de la bolsa de Nueva York, se había decidido por fin a vender la vieja mansión que su padre le dejó a las afueras de Boston y que nunca utilizó. Ni siquiera se ocupó de que tuviera un digno mantenimiento. Ahora la casa estaba hecha una ruina y a lo largo de los años la gente de Boston le había atribuido una leyenda de brujería, fantasmas, seres demoníacos... Shelby quería desmentir los rumores y arreglar la casa cuanto antes para vender de inmediato. El viejo Shelby ya andaba metido en turbios asuntos, seguro. Pregunté a Jack qué íbamos a hacer, aunque ya lo sabía. La idea era acompañar a los de la inmobiliaria y al capataz de la cuadrilla de limpieza a dar una vuelta por el lugar y ver que todo estaba tranquilo... de forma que empezaran a trabajar de inmediato. Además de eso había que investigar a fondo y descubrir si alguien estaba propagando intencionadamente los rumores, etc. El típico plan Jack.. Por supuesto, el almuerzo lo pagó Jack.
Nos dividimos y mientras Jack y “Rock” acompañaban a la gente de la inmobiliaria para que empezaran a trabajar, yo investigué sobre la familia Shelby y su casa de las afueras. Nos reuniríamos al anochecer en “Ricco’s” para poner en común nuestras pesquisas. Me pasé el día entero entre la redacción y la biblioteca municipal. Descubrí cosas realmente inquietantes sobre la familia Shelby y sobre la casa acaecidas en los siglos pasados. Conociendo a Jack, seguro que le resultarían apasionantes, pero a Shelby seguramente no le harían precisamente buena publicidad. Llevé mis notas para que Jack las viera y juzgara. Terminé en la biblioteca sobre las 7 y me fui a “Ricco’s”.
Dos cafés y una limonada mas tarde, decidí que dos horas de retraso eran demasiadas. Incluso para Jack. Ni siquiera había llamado a “Ricco’s” para avisar. “Rock” tampoco había asomado el pelo. Así que fui a casa y cogí mi viejo Smith & Wesson del 38. Antes de echarlo al bolsillo abrí el tambor y comprobé que las cinco balas estaban donde deberían. Saqué del garaje el coche y me dirigí a las afueras ya entrada la noche. Mientras conducía iba pensando en las mil cosas que podían haber pasado para explicar el retraso, pero cuando a lo lejos vi varios coches con las luces encendidas en la casa me temí lo peor.
Continuará...
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