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El Demonio Rojo (13)


Relatos de Fantasía

10-09-2004 11:57
Por: Gandalf_Mithrandir

Lance debe ir a la mina maldita de los enanos para recuperar un hacha mágica, que podrá destruir la barrera de hielo que le impide el paso hacia el Bosque Gris.

Capítulo 13: La mina maldita

-Bien -dijo Lance, levantándose-. Será mejor que me vaya ya.

El joven guerrero se dispuso a abandonar la cámara, pero Elmer lo alcanzó a una velocidad asombrosa y lo detuvo, poniéndole una mano sobre el hombro.


Relato, fantasía, Demonio rojo
-No hay tanta prisa -dijo sonriendo-. Se os ve cansados y hambrientos. Mirad. Ya debe de estar anocheciendo. Puedes esperar hasta mañana y dormir un poco.

-Gracias -dijo Lance-. ¿Dónde dormiremos?

-Ya os lo diré -dijo Elmer-. Primero vamos a cenar algo. Parsh, ¿nos acompañas?

-Desde luego -replicó Parsh-. Encantado de comer con usted.

Así pues, Elmer salió de la cámara, seguido de Parsh, Lance, Lung, Kara, Lot, Lobo y, cerrando la marcha, Leonel. Cuando pasaron junto a la gruta que descendía a la mina, Lance se estremeció. ¡Y pensar que después tendría que descender por ella! El grupo salió en seguida de la cueva y Elmer los guió hacia otra caverna. No caminaron mucho en su interior hasta que llegaron a una amplia cámara donde observaron una gran mesa bellamente tallada sobre la piedra. Junto a la mesa había algunas sillas, también esculpidas directamente en la roca. Elmer y Parsh entraron en la cámara e invitaron a los seis compañeros a que pasasen ellos también. Vieron que al fondo de la estancia había una pequeña puerta. Elmer se sentó en el canto de la mesa e hizo sonar una campanilla que reposaba sobre su superficie. Inmediatamente, la pequeña puerta se abrió y entró un anciano de barba blanca, vestido como un cocinero. Elmer le dijo con palabras amables que les preparase la cena, y después le dio una amistosa palmada en la espalda. El cocinero hizo una profunda reverencia y se fue por donde había venido. El veterano guerrero miró a sus invitados y les dijo:

-Ése era el jefe de cocinas de Turán -hizo una pausa-, mi padre.

En seguida entraron en la estancia hombres y mujeres que traían manteles, servilletas, platos y cubiertos. Les pusieron la mesa y no tuvieron que esperar mucho a que entraran camareros portando fuentes y soperas con multitud de comida. Elmer mandó traer el mejor vino de la casa y empezaron a cenar. Durante la cena, Lance le puso al día sobre la situación. Le contó cosas sobre su entrenamiento en el Templo de Seth, sobre el enfrentamiento con Sombra y sobre el ataque de Zork. Le dijo también quién era en realidad Leonel, y Elmer se sintió complacido.

Parsh hablaba más bien poco, y todas sus preguntas a Lance giraban alrededor de la profecía. Eso sí, comer comía, y mucho. Tanto que Lance no estaba dispuesto a que le dejara sin comida, y así mantuvieron una especie de competición para ver quién de los dos comía más. Mientras esto ocurría, Lot les miraba con desagrado, pero no Lobo, quien, debido a su herencia lobuna, devoraba con vehemencia. Kara se limitaba a sonreír con educación, al igual que su padre adoptivo, el Maestro Lung. Elmer también sonreía, pero no comía mucho.

Una vez acabada la cena, el veterano guerrero se levantó y le ordenó a Parsh que llevara a la compañía a los dormitorios de invitados. El robusto guerrero asintió y obedeció la orden de su superior, guiando a sus invitados por la caverna. Pronto llegaron a una amplia estancia donde había numerosas camas. Parsh les dio las buenas noches y en seguida abandonó el lugar.

-Bien -dijo entonces Lung, acercándose a Lance-, acuéstate pronto. Mañana debes estar fresco. Me temo que no será fácil recuperar esa hacha.

-Antes de nada -replicó el joven guerrero-, me gustaría saber más sobre esa barrera de hielo.

-Yo no sé nada de eso.

-Sí -dijo Lance-, eso ya lo dijiste antes. Pero, ¿cómo es que no lo sabe nadie? Los que van a Tauton...

-Hace más de mil años que nadie va a Tauton, Lance -le interrumpió Lung-, desde que el Templo de La Gran Bestia cayó en manos de Satán.

-Comprendo -respondió Lance-. Bueno, buenas noches.

El joven guerrero se acostó en una cama próxima a Kara y se quedó dormido inmediatamente. La noche pasó sin nuevos incidentes y, a primera hora de la mañana, Parsh fue a despertarlos. Junto a él estaba el anciano padre de Elmer, que guiaba a unos hombres que portaban bandejas con tostadas, leche, mantequilla y zumo. Era el desayuno. Parsh les instó a que se apresurasen y que le acompañasen al túnel que descendía a la mina. Así lo hicieron y abandonaron la caverna.

A la entrada del descendente corredor les esperaba Elmer, sentado sobre una roca. Al instante, y viendo que sus invitados se acercaban, se levantó y avanzó hacia Lance.

-Bien -dijo-, ha llegado el momento. Antes de partir, quiero desearte buena suerte. ¡Ah! Gracias por decirnos dónde se ocultaban los trolls. Ya hemos acabado con ellos. Esta zona está libre, por el momento.

-Me alegra haberte conocido -respondió Lance, estrechando la mano de Elmer-. Mi padre sabía escoger muy bien a sus amigos -y, volviéndose a sus amigos, dijo-. Vosotros quedaos aquí. Voy a ir yo sólo.

-¿Qué? -exclamó Kara, alarmada-. ¡No puedes ir tú sólo! ¡Yo voy contigo!

Lance miró rápidamente a la chica. No quería que su amada corriera ningún riesgo. No estaba dispuesto a permitirlo.

-¡Por Seth, Kara! -replicó-. ¡No sabemos lo que nos vamos a encontrar ahí abajo!

-Por eso mismo -dijo Kara-. Yo soy una sacerdotisa. Y, como sabrás, las sacerdotisas dan más fuerza a aquéllos a quienes acompañan.

-Pero no puedo dejar que vengas -insistió Lance, exasperado-. ¿Yo?, no quiero que te vuelvas a ir.

-No me iré -dijo Kara, sonriendo con dulzura-. Ya verás cómo lo conseguimos.

-Está bien -respondió Lance, muy a su pesar-. Vendrás conmigo.

Una vez decidido esto, los dos se despidieron con la mano de sus compañeros y empezaron a descender.


Relato, fantasía, Demonio rojo
El estrecho pasillo era cada vez más empinado, y tanto Lance como Kara se esforzaban en no acabar rodando por el pedregoso camino, lo que les llevaría a una muerte segura. A pesar de que llevaban dos antorchas, la luz apenas era capaz de iluminarles la vía y no sabían lo que se encontrarían cuando llegasen allá abajo. Después de una eternidad de bajada, la cuesta terminó abruptamente y el suelo era más liso y nivelado. Notaban algo crujiente en el suelo, bajo sus pies. Cuando bajaron los ojos, vieron aterrados que estaban pisando los huesos de millares de enanos. Algunos brazos esqueléticos todavía agarraban imponentes hachas de combate. Parecía que allá abajo había estallado una terrible batalla, donde los enanos no resultaron muy bien parados. Lance se adelantó un poco e iluminó un camino con su antorcha. No sabía por qué, pero algo le decía que lo que buscaban estaba en esa dirección. El joven guerrero le indicó a Kara con un movimiento de la mano que se acercara, y ambos se internaron en el pasillo.

En esa zona vieron aún más cadáveres. Entre los esqueletos de enanos había también orcos, demonios y algún que otro troll. La tierra que pisaban era muy blanda, y extrañas criaturas viscosas habían tomado la mina como hogar y refugio. Un hedor espantoso les venía del final del túnel y la atmósfera del lugar era cargante en exceso. Ni Lance ni Kara hablaban, y este silencio le resultaba opresivo al joven guerrero.

Siguieron caminando durante un tiempo que a Lance le parecía interminable. Los minutos se sucedían uno tras otro, pero al hijo del gran Lux le parecían horas. Lance miró hacia atrás. A pesar de que aquel pasillo iba en línea recta, sin ninguna curva, no era capaz de vislumbrar la entrada del túnel.

Después de quién sabe cuánto tiempo, Lance y Kara pudieron distinguir un destello al final del pasaje. Por fin habían llegado al fin de la ruta. Los dos compañeros entraron en una amplia estancia iluminada por antorchas, pero donde no había nada más que unas escaleras de caracol que descendían aún más en las sombras. El guerrero y la sacerdotisa, resignados, tomaron esa dirección y empezaron a bajar.

Abajo se encontraron con una nueva galería alumbrada por un extraño y siniestro resplandor verduzco. La misteriosa y escasa luminosidad les daba el aspecto de un par de espectros perdidos. Lance y Kara jadeaban exhaustos debido al poco aire que llegaba a sus pulmones. Pero esto no inquietaba al joven guerrero tanto como las paredes. Las paredes del estrecho túnel eran muy lisas y extremadamente pulcras. Eso significaba que alguien, o algo, las había estado cuidando durante los mil años que la mina había estado a cargo de los demonios.

 

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Más allá del planeta silencioso
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COMENTARIOS DE LOS POBLADORES
Tema: Autor: Fecha:
   Ta la raja!!
23-09-2004 02:10
Ayer empeze a leer El Demonio Rojo desde el primero hasta ahora y, me a gustado mucho. Es increible como mejoras tu redacción desde el primero hasta esta entrega.
Bueno si quieres un consejo aqui te va: en las escenas de amor entre Lance y kara, por favor más lentas y detalladas al igual que las batallas importantes.
Saludos. :-D

   Uff.
13-09-2004 19:27
Primero decirte que está bastante bien tu historia. Si te soy sincera pensaba que si me leía esta última parte y dejaba todas las demás me enterarí igualmente, pero me ekivocaba, entre ayer y antesdeayer me la bajé y la imprimí, y hoy he terminado de leerla, ha costado lo suyo hacer todo esto.;-)
La historia en sí está bien construida, mas en algunas partes la acción (como dice el amigo de akí arriba) ocurre con demasiada rapidez, tal vez deberías cuidar este aspecto cuando escribas.
Y por último comentarte que sería mejor que terminaras la pelea en un lugar para seguir con otra, puede que no sea siempre necesario hacerlo, pero puede que te quede un tanto mejor, (como cuando están atravesando la cueva que los lleva hasta al pueblo de Cassnam, que pasas de la lucha de Lot y Lobo contra el dragón a la lucha de Lung, Lance y Kara con el demonio).
No escribo todo esto para molestarte, solo para que puedas revisar algunos puntos de tu ya por sí fabulosa historia y los mejores.
P.D.:Yo creía que cuando un demonio se mataba se desvanecía.

   RE: Uff.
14-09-2004 09:24
Si, tengo que revisar varias partes de la historia. Creo que en los últimos capítulos es donde mejor están escritos. Gracias por el comentar.
Un saludo.

   Final con beso
10-09-2004 13:45
El comienzo de la entrega promete más de lo que al final ocurre. En el pasaje de la cena incluso has recuperado el humor que caracterizaba las primeras partes. Sin embargo, creo que la entrega pierde desde el combate con el demonio.

Todo pasa muy rápido. La persecución de los orcos no transmite angustia y el final con los esqueletos de los enanos, a pesar de haber sido bien planteado, queda un poco brusco.

Creo que con la carga que tenía esta parte de la historia podrías haber aprovechado más la entrega. Al final todo queda muy fugaz, como un trámite. Además, se te han pasado algunas repeticiones de palabras que podrían haber sido subsanadas con una segunda lectura. Creo que podrías sacarle mucho más jugo si hubieras pulido un poco estos aspectos.

   RE: Final con beso
14-09-2004 13:29
Tengo que mejorar mis escenas de acción, ¿verdad? Bueno, gracias por opinar. Un saludo.




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