La Casita Blanca (sexta parte) |
|
07-07-2006 10:56
Por: Dersu
|
|
 |
|
La última entrega de la La Casita Blanca. Espero que la disfrutéis.
Allí estaba el cowboy. Parecía un personaje sacado de otra época, como el lugar del que procedía. Se aproximó a mí con una amplia sonrisa, falsa, y me clavó sus aterradores ojos, de rojo peligro; una mirada asesina. Sus ojos no eran así en La Casita Blanca; allí eran de una azul cálido, un azul confianza. ¿A quién había robado esos ojos asesinos? Tal vez pretende intimidarme, pensé, quizá sospecha mis intenciones y ése es su modo de advertirme lo que pasará si no accedo a sus demandas. Mas un hombre que ha sufrido tanto como yo no se deja intimidar con tanta facilidad. Sabía que no podía obligarme a nada. De lo contrario, ya lo habría hecho.
-Has hecho un buen trabajo con esta novela. Es perfecta para nuestros fines.
-No estoy seguro de querer entregártela.
-¿Qué?
-Ya me has oído -respondí irritado.
Me observaba con expresión divertida, pero yo no podía apartar la mirada de sus ojos. Eran tan horribles, tan distintos del resto del cuerpo. Era cómo si tuviesen vida propia. No podía ni imaginar cuánta muerte habían visto esos ojos...
-¿Qué pasa, Benjamín?
-Han... surgido dudas.
-Es normal que tengas dudas. No espero que no las tengas, pero sí que las compartas conmigo. Llevo preparándome para este día toda mi vida y sé que da miedo. No es fácil; todo tu mundo va a cambiar, pero sabes que será para mejor. ¿Es que acaso no deseas la felicidad? La Casita Blanca es tu única esperanza de alcanzar la felicidad. Lo sabes tan bien como yo. ¿Cuál es el problema?... Ya sé, temes que no salga bien. Que nos conduzca a la destrucción.
-No es eso.
Se encogió de hombros, expectante, con fingida paciencia. Pero, ah, ¡cuán impaciente estaba! Podía percibirlo; su cuerpo desprendía impaciencia. A excepción de esos ojos. Rojo peligro, ojos asesinos. No, sus ojos adoptaban una actitud de espera amenazante. ¿Por qué no podía apartar la vista de esos malditos ojos?
-La Casita Blanca no ofrece nada.
-Benjamín, amigo, estás confuso. Nosotros te mostramos el futuro. Existe un mundo mejor. ¿Por qué no puedes aceptarlo? Fuimos sinceros contigo. Te mostramos los peligros; te enseñamos que no era un camino de rosas, pero sí un camino que conduce a un lugar que ni siquiera los antiguos imaginan. No te ocultamos los obstáculos, tú mismo viste que esos obstáculos pueden ser derribados.
-¿De dónde has sacado esos ojos?
-¿Qué? -había fingida incredulidad en su rostro. Estaba reaccionando justo como yo esperaba. Falso.
-Tus ojos. No son los mismos que cuando estábamos en La Casita Blanca. Ahora son más... feroces.
-¿A qué viene esto?
-¿Intentas intimidarme?
-No seas ridículo. Lo que pasa es que los viajes desde La Casita Blanca al mundo humano tienen sus complicaciones. Uno no puede llevarlos a cabo sin quedarse ciego; hay que tomar prestados los ojos de otro. A ti también te pasó. ¿Por qué cambias de tema?
-No cambio de tema, centro la atención en el problema que nos atañe. Los ojos, ¿por qué ese color?
-Me gusta el rojo -respondió estúpidamente.
-No juegues conmigo. Pretendías intimidarme porque si no accedo vas a matarme.
-Benjamín, estás perdiendo la cabeza. Comprendo...
-¡Tú no entiendes nada!
Ahora me escuchaba de verdad; nos habíamos dejado de estúpidos juegos.
-¿Sabes cómo ve un ciego?
-Los ciegos no ven -respondió irritado. Había en su voz un asomo de ira.
-Cuando un hombre es ciego, ve el mundo con ojos falsos. Eso fui yo. Un ciego.
-Tú nunca has sido ciego. Los viajes a La Casita Blanca no provocan ceguera, pero los viajes al mundo humano sí.
-¿Qué explicación hay para eso?
-No lo sé. Los viajes que puedo efectuar son muy limitados. Hace poco que descubrimos el modo de enviar a uno de los nuestros al mundo humano y somos muy precavidos a la hora de hacerlo. Un error podría ser fatal y podríamos perder el contacto con vosotros, de modo que todo nuestro plan fracasaría.
-¿Y cómo podéis viajar hasta aquí? ¿Por qué no lo hacéis permanente?
-No me pidas que te lo explique; ni estoy cualificado ni autorizado para saberlo. Eso es competencia de hechiceros de alto rango, los más cercanos a su majestad, y, por supuesto, del propio rey de La Casita Blanca.
-¿Significa eso que los habitantes de La Casita Blanca y las tierras inhabitables perderán los ojos cuando se produzca el cambio? ¿De quién los tomaran prestados ellos?
-No podemos proporcionar ojos a tantas criaturas. Además, a la mayoría no les servirían los ojos humanos. Es magia muy avanzada y peligrosa. Tampoco la entiendo, así que no me preguntes.
-Evasivas y secretos. Me lo esperaba -susurré.
-¿Qué? Mira, no hemos esperado tanto tiempo para regresar a la superficie por placer. Sólo vosotros tenéis poder para hacernos volver, y además lo sabes; te lo mostramos en las visiones, ¿por qué hacerme perder el tiempo de esta manera?
-Porque soy irremplazable para vosotros, y, sin embargo, permitisteis que acudiera a La Casita Blanca ciego.
-Déjate de rodeos, ¿adónde quieres llegar?
-Cuando fui a La Casita Blanca, yo era ciego. No sabía mirar las cosas, no podía verlas tal y cómo son. Vosotros me prestasteis vuestros ojos. Ojos falsos, de mirada borrosa a causa de la edad y mentirosos debido a la desesperación.
-No entiendo...
-Me mostrasteis lo que queríais que viera, y me engañasteis diciéndome que se trataba de la verdad. Decidisteis enseñarme obstáculos insignificantes en la consecución de la sociedad que pretendéis crear para que no me fijase en los reales, en los que de verdad importan.
-Eso no es cierto.
-Claro que sí. Mientras estuve allí, todo fueron fiestas y celebraciones y veladas con el rey, y deliciosas comidas, y bebidas inigualables, y criaturas sonrientes y felices. Dime, ¿cómo pueden seres que han vivido bajo tierra ignorados por la civilización humana durante tanto tiempo gozar de tanta felicidad? Era todo fingido para engañarme.
-Estábamos felices porque sois nuestros salvadores.
-Mentira. ¿Dónde estaban los que viven en las tierras inhabitables, eh? No vi a ninguno. Sólo los vi de camino a La Casita Blanca. Y estoy seguro de que si entonces hubieran sabido quiénes éramos mis compañeros y yo, se habrían detenido para implorarnos ayuda. Pero se lo ocultasteis y les impedisteis que nos vieran cuando lo supieron. ¡Atrévete a negarlo!
-Por supuesto que lo niego.
-¿Y qué me dices de la oscuridad? En la visión del principio de los tiempos, me enseñasteis la lucha entre la luz y la oscuridad; no obstante, una vez creada la sociedad perfecta, omitisteis la oscuridad. Sé que existía esa oscuridad, por pequeña que fuera. Durante un tiempo, estuve cegado por la esperanza de que lo que prometíais fuera cierto, pero a medida que fui escribiendo la novela, me fui percatando de las lagunas. De los detalles que me fueron ocultados.
-Las probabilidades de derrota son más pequeñas que las de triunfo, maldita sea. Estamos cerca de retornar a un pasado glorioso, merece la pena correr el riesgo.
-Mientes -comencé a gritar con rabia.- No hay victoria posible para la raza humana. Los mataréis si es necesario para instaurar vuestro régimen tiránico. Estáis tan cegados por vuestro deseo de retornar a vuestra antigua vida que ni tan siquiera os habéis parado a pensar por qué se derrumbó aquel mundo. Tuvieron la felicidad a su alcance y no supieron cómo adquirirla porque tenían demasiado miedo para arriesgarse.
-Estás delirando.
-¿De dónde crees que surgió Nevado? ¿Crees que un muchacho así brota de la nada? ¿Piensas acaso que estaba poseído por la oscuridad? ¿Era un demonio, tal vez?
-Sí, sí, sí. Era todo eso y más. Tú no lo viviste, cabrón egoísta. No estuviste allí cuando mató a aquella muchacha. Yo sí, era uno de los jóvenes que acudieron a la cueva para terminar con aquel ser diabólico y te aseguro que no había ni un asomo de bondad en aquel engendro. Murió feliz porque había matado a una pobre chica indefensa cuyo único error fue amar a alguien como él.
Ambos nos habíamos levantado de nuestros respectivos asientos y gritábamos con todas nuestras fuerzas, como si alzar la voz fuera a darnos la razón. Pero la única verdad era que no llegaríamos a un acuerdo.
|
 |
| |
|
|
|
|
 |
|
|
|
| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
 |
| Tema: |
Autor: |
Fecha: |
|
Impresionado |
|
|
26-02-2007 21:23 |
|
Hacer un comentario de un relato tan largo es complicado, cuando en si mismo ese relato es en sí complejo y lleno de matices.
Decirte que estoy de acuerdo con Akhul que en los últimos epísodios crece mucho el nível de dureza, belleza e impacto del relato.
Si bien el primer capitulo es un simple ejercicio de interés, más o menos bien llevado a cabo, y la continuación resulta un poco caótica y con cierta perdida del ritmo, el broche de este, capitulo hace que todo tenga más sentido, pero también lo llena de un sentimiento triste y duro, que veo que es propio de tí.
La tragedia en que todo acaba hace que no seamos capaces de distinguir que mundo es mejor o peor, y que al final nos demos cuenta que no hay tanta diferencia porque el mal es poderoso y cruel. No nos deja ni siquiera el consuelo de encontrar una explicación, o al menos un culpable.
Me ha dejado triste la historia, sobre todo la muerte de la chica. Y todo al final es una burla, una caricatura, de unos seres desventurados y pérdidos aferrandose a la ilusión de que haya algo más, de regresar a un mundo mejor. Pero la realidad es la realidad, y el fuerte sin escrúpulos es el que sobrevive. Tal vez por eso todo se perdío. Porque una vez un pobre ser no quiso ceder, y penso que sus pensamientos y deseos eran mas importantes que cualquier cosa... que cualquier cosa.
En definitiva un relato impactante, con la profundidad y complejidad que ya voy apreciando en tus relatos, que siempre ofrecen no las dos caras de la moneda, sino todos los tremendos matices de cada arista de esta.
Impresionado.
|
|
RE: Impresionado |
|
|
02-03-2007 13:36 |
|
Gracias por pasarte, Nachob. Un placer tenerte como lector. Me agrada que te haya gustado, pues es un relato con el que quedé bastante satisfecho (dentro de lo que cabe en nuestra eterna insatisfacción), pese a la irregular calidad de las diferentes entregas.
Un saludo.
|
|
Broche de oro |
|
|
07-07-2006 11:00 |
|
Después de algún problema de ritmo y extensión a mitad de relato, estas dos últimas entregas son sencillamente magistrales.
El final de la historia es perturbador, épico dentro de la simplicidad del diálogo, mágico hasta el punto de transportar al lector. Un fabuloso trabajo.
El conjunto de la historia, ahora que ya ha finalizado, debo decir que me ha parecido muy bueno. El único problema que tiene es de ritmo al principio, pues da la impresión de que va a ser una historia mucho más larga. El primer capítulo y los dos últimos, por el contrario, son más directos, más trepidantes.
Creo que revisando el conjunto para homogeneizarlo tendrás una historia genial. Desde luego, ya así, ha sido todo un privilegio leerla.
Me ha encantado. Excelente, compañero.
|
|
RE: Broche de oro |
|
|
07-07-2006 12:03 |
|
Pues me das una alegría. Tendré en cuenta lo que me has comentado, la dejaré reposar un tiempo y miraré a ver qué puedo hacer para mejorar mejorarla.
Muchas gracias por el apoyo, compañero. Nos vemos.
|
|
Guau!!! |
|
|
07-07-2006 15:32 |
|
Tu historia m ha encantado, de principio a fin, es fantástica, y espero que publique mas relato que tengan esta misma grandiosidad.
PD: A veces, escribis cada historia... que me haceis sentir algo insignificante.;-)
|
|
RE: Guau!!! |
|
|
08-07-2006 11:05 |
Vaya, me alegro. Mi ego está por las nubes  .
Gracias por pasarte. Un saludo.
|
|
|
|
|
|