Crónica Bilbao Live Festival '06 |
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26-07-2006 12:22
Por: Raúl Rey
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La primera edición del Bilbao Live Festival se saldó con un éxito absoluto tanto a nivel artístico como organizativo.
La primera jornada la comenzaron a eso de las 16:30 los locales Gatibu. A pesar de la hora, de ser el jueves y de que su rock euskaldun puede disfrutarse a menudo en las fiestas veraniegas de los pueblos vizcaínos, los gernikeses concentraron un notable número de fieles, a los que consiguieron mover. A continuación salieron los granadinos Lori Meyers en el segundo escenario, una de las bandas más pujantes del indie-pop nacional, que repasaron su exitoso Hostal Pimodán recién reeditado, intentando mover al público pero siendo conscientes del azote solar que el público estaba sufriendo.
Precisamente por esta mala suerte de caer el festival en una de las fechas más calurosas del año bilbaíno, Ladytron parecían fuera de lugar con sus negros atuendos y su saturación de teclados casi funerarios. Profesionales y milimétricos, tuvieron un recuerdo para el recién fallecido Syd Barret. Si que estuvieron en su salsa Ojos de Brujo, como siempre divertidos, convenciendo a un público de lo más dispar y haciendo sus pinitos con el euskera.
 Ben Harper. FOTO: Stuart McDonald |
Cardigans superaron en buena medida su fama de tibio pop-rock alternativo, con una Nina Pearson y un bajista que compartían labores de liderazgo. Alcanzaron sus momentos álgidos con los tres singles de su famoso Gran Turismo (“Erase & rewind”, “Hang Around” y sobre todo “My Favourite Game”) aparte de la discotequera “Love Fool.”, pasando los temas de su última época más bien desapercibidos.
La gran sorpresa de la noche estaba por llegar. Ben Harper encandiló a las masas con su mezcla de raíces rock, soul y reggae, mezclando en su marmita revivalista con mucha elegancia a gente como Dylan, Young, Marley o Hendrix, alguno de ellos directamente homenajeado. Mención especial para la comunión entre el músico y sus Innocent Criminals y especialmente intensos los momentos en que se sentaba con la guitarra en posición horizontal derrochando electricidad. Algunos por fin comprendimos la buena fama de Harper y el por qué de su legión de seguidores.
 Ian Astbury. FOTO: Stuart McDonald |
Por fin llegaba el plato fuerte del día. Tras unos veinte minutos de retraso (algo que sólo es de extrañar porque la puntualidad fue exquisita durante toda la jornada) salieron unos The Cult en plena forma, como los conciertos de Madrid y Barcelona (presentación del Azkena) habían atestiguado y un Ian Astbury que venía de triunfar y convencer suplantando al mismo Jim Morrison en la gira reunión de The Doors. Era como ver a una banda de rock con todas las fuerzas de la juventud y todas las grandes canciones que en este tiempo han atesorado. En el setlist pesaron especialmente temas de sus celebrados Electric y Love, pero no faltaron dos temas de su último trabajo, el saturado en guitarras Beyond Good and Evil.
Lo que sí se echó en falta, aunque ya lo esperábamos fueron temas del disco de la cabra, totalmente desterrado del repertorio. Tampoco convenció esa versión acústica de “Edie (Ciao Baby)”, pero en resumen The Cult demostraron ser una máquina perfectamente engrasada y tan sólo nos apenó la brevedad del asunto, con tan sólo “She Sells Sanctuary” como bis, tras la cual Astbury se despidió lanzando su pandereta al respetable. La gente se quedó sin duda con ganas de más y si el viernes hubieran vuelto a actuar hubiéramos estado todos allí.
 Billy Duffy. FOTO: Stuart McDonald |
La jornada se cerraría como un éxito absoluto, sin duda la que más a gusto se estuvo en el recinto, poblado pero no lleno, lo que hacía inexistentes las colas para coger bebida, comida, ir al baño, etc. Si se noto que al ser jueves la gente tenía prisa por irse nada más finalizar el concierto, registrándose una notable cola en los autobuses de bajada tras la actuación de The Cult. Para otra vez sería aconsejable que, ya que el ayuntamiento participa en el festival, pusiera autobuses hacia otros barrios de Bilbao desde San Mamés o ponga metros, ya que un jueves por la noche sólo queda la opción taxi y no hay una flota suficiente para estas necesidades.
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