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Donde anidan los mirlos


Relatos de Fantasía

25-06-2007 14:59
Por: Nachob

Relato de fantasía surgido con ocasión de un reto.


donde los mirlos anidan
Tengo la boca seca. La luz hiere mis ojos, y el aire, áspero y cargado de arena, azota mis piernas y mis brazos. El escudo me pesa y la lanza se me resbala de las manos mojadas. Mi estomago también se rebela y debo controlar mi esfínter, que amenaza con vaciar mis entrañas. Estoy empapado de sudor, y noto cómo las gotas resbalan por mi piel cayendo al yermo y agrietado suelo. La espera es infernal, y creo desfallecer a cada momento. Todo mi cuerpo quiere dar media vuelta y correr, huir de este desierto. Me arrancaría el yelmo y lo arrojaría lejos, pero debo portarlo hasta el último momento. Ha llegado mi turno. Y debo estar a la altura. Debo hacer frente a lo que se espera de mí. Debo cumplir con mi deber. Debo corresponder a tanto sacrificio.

El sol es el gran ojo de fuego de nuestro Padre el Señor de todos los Dioses, que nos vigila con cuidado para que seamos dignos de invocar su nombre. Descubre y no tolera nuestras faltas.

La luna en cambio es el ojo de la Madre de los Cielos. Ella es mucho más tolerante con nuestros errores de hombres, aunque a veces la defraudemos tanto que prefiera no mirar.

Ojala fuera de noche y la Gran Madre me pudiera resguardar con su manto de oscuridad para que nadie me viese temblar. Pero es mediodía, y noto el calor y la implacable presencia de Padre-Dios observándome atentamente. No me perdonara si retrocedo un solo paso.

Delante de mí contemplo las colosales hordas de nuestro enemigo. Decenas de razas y naciones unidas bajo el yugo del conquistador, del déspota invencible cuyo único objetivo parece ser devastar todo el mundo conocido. Mercenarios reclutados de lugares remotos. Soldados de cien reinos ocupados obligados a unirse al invasor. Deformidades vivientes recogidas en los confines de la tierra y traídas para causar en el fondo más miedo que daño. Nunca conocí ni oí hablar de un ejército semejante, tan poderoso y salvaje. A su lado las tristes milicias que comando parecen infantes sacados del colegio y obligados a vestirse con las ropas de sus mayores. Escasos en número, su valor flaquea al compararse con la barbarie de las huestes del tirano que, como una marea ponzoñosa, cubren el horizonte hasta donde nos es posible abarcar.

Y, al frente, el engendro que les dirige. La unión demoníaca de la mente más perturbada y el cuerpo más poderoso jamás conocido. El guerrero más fuerte que pisara la faz de la tierra. El general más sanguinario. El hombre más demente. Envuelto en su aberrante armadura, hecha con huesos y pedazos de los enemigos abatidos, parece más un monstruo de pesadilla que el indiscutible líder de sus tropas. Gigantesco como un titán, recubierto de músculos y pelo como un enorme simio, con la cabeza deforme por las cicatrices de mil batallas, ruge como si fuera un animal sediento de muerte más que un caudillo. Hachas, mazas y armas cuyo tamaño ya resultaría difícil de manejar por un hombre normal, son portadas por él cómo si estuvieran hechas de paja. Y su formidable corpachón brilla bañado por la sangre de compatriotas que han tenido ya la desdicha de toparse con él. Dicen que disfruta destripándoles con sus propias manos, arrancándoles sus vísceras y devorándolas aún calientes en su presencia. Las lanzas de su guardia están rematadas con las cabezas de los infelices que osaron resistirse. Y atadas con cadenas al propio peto que protege su espalda, los restos sufrientes de cuatro de nuestras más bellas doncellas son arrastrados a la batalla tras él. Han sido raptadas, golpeadas, violadas y torturadas por él mismo casi hasta la muerte, sometidas a ultrajes y tormentos inimaginables para su depravado solaz. Y ahora las exhibe y nos las muestra para nuestro escarnio y vergüenza. Busca acobardarnos indicándonos cuál es el futuro que nos aguarda a nosotros y nuestras familias si cometemos la audacia oponernos a su voluntad. O incluso aunque no lo hagamos. No le gusta hacer prisioneros. Sólo destruir. Sólo arrasar. El presente es tan horrible que debo cerrar los ojos y buscar en mi interior un lugar de esperanza.

donde los mirlos anidan
Una niña de largo pelo rubio y un niño de rizos negros pasean de la mano por la ribera de un azul y tranquilo río. El día es espléndido y, aunque el sol brilla con intensidad, una suave brisa refresca sus cuerpos. Los campos están cubiertos de flores, y al arrullo del agua se unen los cantos de alegres pájaros que dan la bienvenida a la primavera. Todo es paz y sosiego y la vida saluda a cada paso que la pareja da. Él corta pequeñas flores amarillas y se las ofrece a la chiquilla, que teje con ellas una guirnalda. Son felices y no tienen miedos, ni preocupaciones. A lo lejos, ya en los grandes y aún verdes campos de trigo, un hombre alto les llama. Hay que volver al hogar. Cuando llegue la noche, la madre les esperará con un pan recién hecho y un dulce de miel. La niña le regala la guirnalda al niño, y éste le corresponde con un beso.

El rugido de aquella marabunta me sacude y me saca de la ensoñación. Su rey ha aceptado el reto que nuestra atemorizada comitiva le ha propuesto. Ésta vuelve corriendo buscando un fútil refugio entre nuestras filas mientras me miran y veo el desaliento en sus ojos. No confían en mí, y apenas creen que nuestro plan sea capaz de detener apenas unos momentos su atroz ataque. Han estado cerca de él, de su nauseabundo olor, de su presencia imponente y aterradora, de su mirada de loco. No, no hay una pizca de fe en su mirada. Sólo desolación. Sólo desesperanza.

Sus tropas ríen y se mofan groseramente. Se burlan obscenas de nosotros. Se fijan en mí y no ocultan su sorna y desprecio. Su propio señor les jalea y anima. Nunca se había visto una propuesta tan ridícula. Nunca se habían topado con enemigo tan necio. Pero es una novedad. Un juego distinto, y tal vez les resulte divertido. Hemos confiado en su soberbia y arrogancia. El cebo se ha echado, y ahora debo ser yo quien recoja el anzuelo.

Compruebo que desde que mi cabeza da la orden hasta que mis pies obedecen pasa tiempo. Sonrío. Ni siquiera yo mismo confío en mí. Y me gustaría sentir miedo, porque al menos sería sentir algo. Pero estoy vacío como si mi alma hubiera sido la primera en escapar. Sé que el tiempo juega en mi favor, pero no puedo dejar que mi presa se escape. Me adelanto y con ello les muestro que no se trata de ninguna broma. Recorro pesadamente el camino que me separa del punto medio entre ellos y nosotros tratando de fingir un coraje que no tengo, un valor que se me escapa por los poros de la piel. La voz de mi ayo resuena en mi mente.

No existe una manera fácil de conseguir la victoria. Sólo recuerda que ésta no depende de un solo acto, sino de muchas decisiones que deben ser tomadas. La primera victoria es decidir luchar. La segunda, ponerse las sandalias. Y así una tras otra hasta conseguir llegar a la última, la que justifica al resto, la que depende de todas las anteriores pero sin ella todo lo hecho no tiene sentido. Pero hasta alcanzarla, plantéate cada paso como una batalla; cada avance como un triunfo. No te detengas nunca. Nunca.

Me repito sus palabras mientras llego hasta mi destino, y allí, tratando de encontrar saliva donde ya sólo queda polvo, levanto y agito mi lanza y fuerzo a mi garganta a emitir un amargo grito de desafío. Puede que los nervios jueguen a mi favor, porque no suena tan débil y acobardado como yo esperaba. Y es suficiente para que aquella masa informe se vuelva a mirarme y calle por un momento, casi sorprendida por que sea verdad la increíble bravata. Segundos más tarde, mi esforzado aullido es respondido por el más aterrador bramido que jamás escuché, el rugido de una bestia que simula ser humana, un demonio que ha reventado su disfraz de hombre.

Veloz como el viento, tenaz como la montaña. Audaz como la llama, feroz como la riada. Nada vence al que no se deja vencer.

donde los mirlos anidan
La bestia se acerca, complacida y segura. Alardeando de su descomunal fuerza, arrastra tras de sí a las cuatro infelices que lleva encadenadas a su espalda. Apenas una consigue mantenerse en pie y le sigue a duras penas cubierta de heridas y magulladuras. Los otros tres cuerpos son remolcados inertes como si fueran plumas.

Cuando por fin llega donde le espero, las muecas y chanzas de sus hombres se reflejan en la desesperación de los míos. A su lado, soy apenas un alfeñique, un crío al lado de un coloso. Sus brazos son como mis piernas. Ni siquiera la punta de mi lanza supera su altura. Cualquiera de sus armas sería capaz de partirme en dos sin esfuerzo. Incluso su aliento infecto parece suficiente para fulminarme. Su mirada me dice que voy a pagar cara mi osadía.

Veloz como el viento, tenaz como la montaña. Audaz como la llama, feroz como la riada. Nada vence al que no se deja vencer.

Incluso se toma un momento para intimidarme y arengar de nuevo a sus tropas, prometiéndoles un espectáculo breve pero sangriento. No me atrevo a mirar a las mías, porque casi temo que me hayan abandonado y dejado a mi suerte, seguros de mi derrota, y ahora huyan en desbandada tratando de salvar lo poco que puedan.

Tiempo. Tiempo. Tiempo es lo que necesito. Tiempo es lo único que me puede salvar. Tiempo es todo lo que me queda.

Vuelvo a alzar la voz para increparle y le recuerdo la antigua ley. La recito lentamente, recalcando cada palabra, resaltando cada sílaba. Todo debe ser entendido. Todo debe ser aceptado. Si lo imposible se hace cierto, no debe quedar duda alguna. Pero sé que no hay incertidumbre en él. Me observa como el león a un conejillo que enreda entre sus fauces. Aún así la ley es pronunciada, y ya todos saben que si en combate singular consigo derrotar a su rey, yo seré su rey. Si en pelea a muerte él es vencido y muerto, su ejército se disolverá, y mi pueblo estará a salvo. Lo repito una vez, y otra, y otra. Tal vez así consiga creerlo yo también.

Él sonríe, y su dentadura es de hierro.

*********
Mi boca está llena de sangre. Me he tragado mis propios dientes. Mi nariz está aplastada y apenas puedo respirar. Mi yelmo esta abollado, y el líquido rojo se desborda de mil hendiduras de mi cuerpo. Mi hombro izquierdo se ha descoyuntado y mi brazo cuelga inútil como si ya hubiera decidido abandonar por su cuenta la contienda. Yazgo a veinte pasos de él, donde su último mazazo me ha arrojado. Juega conmigo como si fuera un pelele, recreándose en mi muerte, procurando que sus golpes no sean letales, pero sí dolorosos. No va a desperdiciar la oportunidad de hacerme agonizar hasta que le suplique. Y ríe y grita y baila grotescamente, ufano. No tiene prisa. Gracias a los dioses, no tiene prisa.

Aunque yo ya apenas podré aguantar un poco más. Una y otra vez me he levantado y he vuelto a acometer, y una y otra vez ha repelido mi ataque y me ha causado espantosas lesiones que han ido partiendo uno por uno mis huesos y mis órganos. Quiero quedarme aquí tumbado. Quiero estar lejos de aquí. Quiero llorar. Quiero morir.

”Si no se lo cuentas a nadie, te enseñare donde guardan mi ajuar”. Ella es una radiante muchacha de deslumbrante cabellera rubia y ojos azules y profundos como el mar. La más hermosa de las jóvenes del poblado. La más alegre. La más soñadora. Tiene una voz dulce y serena, que te arrulla cuando la escuchas, que te hace olvidar todo lo que existe, y acurrucarte entre sueños de adolescente. “Cuando me case, me pondré este vestido. Llevo años bordándolo, y es el más bonito que haya visto nadie. Sólo me lo pondré ese día, y hasta las ninfas y las hadas me tendrán envidia”. Escucho esa voz y las ilusiones que cuenta, y el mundo parece lejano, casi etéreo.

donde los mirlos anidan
Me pongo de pie. No sé cómo, pero lo hago. Tal vez sólo porque tengo que hacerlo. Es mi deber. Se lo debo. Sirva o no para algo, se lo debo. Ya no hay dolor. Ha quedado atrás, en un lugar que no es éste. Porque aquí sólo hay árboles, y pájaros, y un río. Y una hierba alta y fresca. Y no se oyen insultos ni amenazas. Sólo la brisa entre las hojas. Sólo la risa de una niña.

Ya sólo porto la espada en mi mano derecha. Es mi única arma, mi última oportunidad. Le veo llegar, y sé que ya se ha hartado. El juego le aburre. Va a terminarlo. Levanta su hacha y avanza hacia mí, dispuesto a destrozarme definitivamente. Cuando ya casi su sombra me tapa el sol, advierto una mancha en su mirada, que se extravía perdida. Por fin. Es mi momento. Tengo que tener fuerzas. Tengo que conseguirlo.

Veloz como el viento,

Su golpe es inesperadamente tan torpe que a pesar de mi estado consigo esquivarlo. La esperanza me da alas, y aprovechando su insospechada lentitud me giro y hundo mi espada en su costado. Desgarro y me aparto. No es una herida mortal, pero brota sangre de ella. Él está más extrañado que preocupado. No comprende qué le pasa, y eso le confunde más que mi pequeña laceración. Pero todavía tiene fuerzas para rechazar sin problemas mi segunda embestida.

…tenaz como la montaña.

Se retira tratando de recuperarse, pero por sus movimientos detecto que sigue mareado y algo aturdido. Su visión no es buena y se lleva la mano al rostro. Salto de nuevo sobre él y trato de atizarle una y otra vez. Él repele todos los golpes hasta que por fin mi insistencia tiene su recompensa y consigo atravesarle el brazo. Y, al retirarlo, desacertadamente me deja su hombro al alcance. Una herida más. Pero es un toro, y no está vencido. Aún consigue empujarme con tanta fuerza que vuelvo a caer lejos de él.

Audaz como la llama,

Ahora sus tropas callan. Se ha hecho un silencio que alcanza hasta las estrellas. Lo imposible está pasando. El invencible, el imbatible, está malherido. La incredulidad es tal que nadie es capaz de apartar la vista de aquel monstruo que trastabilla y tropieza de un lado para otro.

…feroz como la riada.

Vuelvo a incorporarme y me preparo para conseguir mi ansiado trofeo. Que más me da ya todo. Está ahí. La victoria está ahí. Ahí. Le miro y sé que él no está pensando en la pelea, ni en sus heridas, ni siquiera en mí. Está perplejo, y se pregunta qué le está pasando. La evidencia es tan brutal que él mismo se resiste a creerla. ¿Cómo? ¿Cuándo? Mientras me aproximo como un lobo acechando a su presa, sé que en esos momentos se consume pensando que es imposible, que nadie ha podido acercarse tanto. Que come en privado, a escondidas, nunca delante de nadie. Que todo es probado antes. Que sólo sus más fieles le atienden. Que nada pasa por él que no haya sido previamente examinado. Pero, ¿cómo justificar entonces que no sea capaz de ver, que sus músculos estén anquilosados, que sus pulmones estallen incapaces de mover el aire suficiente para respirar? ¿Por qué la noche está cayendo?

Nada vence al que no se deja vencer.

Sus manos se aferran a su garganta, que se niega ya a tragar nada. Me acerco y consigo llegar nuevamente a su carne, que secciono una y otra vez. Apenas se defiende, ni cuando le corto los tendones de las rodillas y cae a mis pies. Tal vez sus hombres piensen que su debilidad se debe a mi primera herida. Pero él sabe que no, y clava sus ojos inquisitivos en los míos intuyendo cerca el final.

Nada vence al que no se deja vencer.

donde los mirlos anidan
Ajenos a la carnicería, dos pájaros descienden bailando de los cielos y se posan sobre unos matojos cercanos. Cantan y se cortejan felices. Los observo mientras mi alma se llena de tristeza.

No toques el nido. Si lo haces, los mirlos no volverán a anidar. Es su casa, su hogar. Desde que puedo recordar los mirlos me han despertado cada mañana. Y quiero que siempre lo hagan.

Siento el acre sabor de la rabia en mi boca. Me quito el casco y le dejo que contemple mi rostro. Y él comprende. Mira mis ojos azules y profundos como el mar, y sospecha haberlos visto recientemente. Busca a su espalda a la pobre muchacha que lleva encadenada a su cuerpo y que hasta hace unos minutos era la única que se mantenía aún en pie, y que ahora agoniza entre estertores y vómitos de sangre. No sé como ha podido aguantar viva tanto. Aunque el veneno es de efecto retardado, ha ingerido tal cantidad que debía haber muerto hace tiempo. Tal vez el ansia de ver el fin de su enemigo la haya dado fuerzas hasta más allá de lo humanamente resistible. Es un milagro. Ahora ya puede descansar, segura de que su sacrificio no ha sido en vano. Y el monstruo comprende que no debió yacer con ella, que no debió beber su sangre, que no debió arrancarle la lengua de un mordisco y comérsela como si fuera una golosina. Pero es un monstruo, y es lo que siempre ha hecho. Incluso ahora no se arrepiente, mientras su cabeza reposa en el suelo separada de su tronco y de su cuello brota como de un surtidor un líquido rojo y caliente que sabe a victoria.

Pero no la mía. Yo sólo cumplí con lo que se esperaba de mí. Simplemente con mis propias habilidades no podía siquiera soñar en vencer a este engendro. Antes teníamos que conseguir mermar sus facultades lo suficiente. Era la única forma de salvar a nuestro pueblo. Aunque para ello ella tuviese que dejarse atrapar por aquella bestia inmunda. Aunque tuviese que dejarse torturar cruentamente. Aunque no fuera nunca a cumplir su sueño de casarse con su hermoso vestido blanco que bordó durante años, conducida al altar del brazo de su bienamado hermano, y no volviese a ver a los mirlos anidar en el tejado de la casa de nuestros padres.

 



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COMENTARIOS DE LOS POBLADORES
Tema: Autor: Fecha:
   Muy bueno
04-08-2007 10:54
La épica me encanta, pero el modo en que entremezclas la épica con momentos de reflexión y escenas bucólicas. Y los dos últimos párrafos me parecen magníficos por el final que consiguen. Además me parece que has conseguido aprovechar toda la fuerza de la primera persona.

   RE: Muy bueno
06-08-2007 08:27
Muchas gracias Pedro, me alegra mucho que te haya gustado. Sobre todo porque tus apreciaciones coinciden con lo que pretendía. Un saludo.

   Darthz
07-07-2007 15:58
Lo leí anoche, de madrugada, junto a uno de Solharis, uno de Manheor y un artículo de Akhul. Sin duda, me disteis una buena noche.

Ahora, quizá yo sea el más pesimista en cuanto a este relato, no porque esté mal en formas, aunque alguna tilde, como por normalidad, te he visto que te has saltado; sino porque las sensaciones las he vivido muy de lejos, como si la prosa tuviera un muro que me ha sido imposible saltarlo para llenarme de la catarsis del relato.

Eso, sin duda, si además está escrito en tercera persona, hay que revisarlo. O quizá tenga que revisarlo yo, o es que, simplemente, un texto puede ser muy bueno pero llegar a unos más que a otros, y a mí no me consiguió meter de lleno en la historia, lo cual me entristeció porque creo que lo conseguí con la mayoría de tus relatos, e incluso emocionándome.

Siento ser menos positivo en este, a pesar de su buen aspecto formal y su hermosa estructura, además de una historia que de por sí parece tener desgarradora fuerza, a mí apenas me hizo un rasguño. Y eso es lo que me hizo verlo con estos apagados ojos.

Una sonrisa.

   RE: Darthz
09-07-2007 08:26
Vaya, no sabes cuanto siento que no te haya gustado.

Imagino que como todo los relatos van en gustos y también en estados. Este surgió con motivo de un reto tuyo, y aparte de la historia, se trataba de potenciar su lado más emotivo.

¡Qué le vamos a hacer!

Comentame si quieres cual crees tú que ha sido el problema. Ya sabes que me gusta trabajar los relatos.

PD.: Me estoy repasando la gramática, a ver si consigo al menos limitar esa tendencia mía a la falta de acentuación. ;-)

   RE: Darthz
07-07-2007 15:59
Obviamente ese tercera es un primera. Obviamente.

   Fascinate relato
06-07-2007 15:44
Me ha encantado la historia, es muy buena y sobre todo me gusta que hasta el final no te enteres de la mayoría de las cosas. Relatos como éste son los que me motivan a mí a escribir también. No le encuentro fallo alguno, lo único es que cuando lo terminas te quedas con ganas de más.
Mi mas sincera enhorabuena y espero que sigas escribiendo historias tan buenas como ésta.
Un saludo de Zar.
Pd. Me gustaría que me contestaras y si quisieras darme tu e-mail para poder hablar contigo te estaría muy agradecido.

   RE: Fascinate relato
09-07-2007 08:36
Me alegra que te guste, y desde luego que si sirve para animarte a que te unas a nuestro pequeño grupo de soñadores, estupendo.

Yo hace un año que empecé a escribir y desde luego se ha convertido en una de mis mayores ilusiones.

Tienes estupendos foros donde puedes encontrar un montón de cólegas con los que compartir la afición, v.g. literatura y taller de literatura, y en uno de ellos veras un post mío de un pequeño proyecto en el que me he metido, y donde tienes mi correo.

Bienvenido ;-)

   Muy bueno.
26-06-2007 10:06
Sinceramente, me gusta la historia y como la llevas. El planteamiento que lleva el protagonista hasta el final y la incertudimbre que crea el "plan" durante todo el texto.

Para mi gusto (y esto es cuestion de gustos) algunas descripciones se hacen algo "cargadas", sobretodo cuando hablamos del "demonio" en cuestión.

Y del último párrafo diré que obviando un poco de información y dejandosela asimilar al lector quizá quedará mejor concluido.

En general me ha gustado como has "individualizado" la batalla. Con un final de los que me gustan "trágicamente feliz".

Enhorabuena y a seguir.

   RE: Muy bueno.
26-06-2007 10:39
Muchas gracias, Nedstark, se agradecen los animos. Y más si el final te ha parecido hermoso y trágico, que era lo que pretendía.

   emocionante
30-06-2007 18:36
Joer con el final, ¡qué dramático! El relato va mejor a medida que a avanzando en la historia. El principio es un poco frío. Hay una parte en la que parece que el chico está asustadísimo y otra en la que asegura que no siente miedo.

No aprovechas bien la primera persona, si lo hubieras escrito en tercera no habría cambiado mucho. Es por las descripciones, el protagonista describe lo que ve desde fuera, pero no profundiza en su interior. Sólo a través de las escenas oníricas que la verdad es que me pierdo un poco con ellas, pero son las que dan sentido al final.

Es lo mejor, el final. Cruel, poderoso, intenso, dramático. La lucha entre el prota y el monstruo también está muy bien. Tendrías que haberles dado nombre. Al lugar donde están, para dar sensación de que hay todo un mundo detrás de esa escena y no que están en la "nada".

   RE: emocionante
30-06-2007 19:12
Me alegro que te haya gustado Rae. Se nota que tanto tu como Manheor sois amantes de los relatos de fantasia y echais de menos los recursos propios de los mismos. Pero en el fondo tened en cuenta que solo es un pequeño relato, que en poco tiene que hacer mucho, y no me gusta perderme en demasiados detalles.

En cuanto al uso de la primera persona, es un recurso que me gusta, Pero es un estilo particular, de primera persona onmisciente, como si fuera de si mismo describiese lo que esta viviendo, o dicho de otro modo, contase una pelicula en directo desde fuera pero siendo él el protagonista. Creo que le da más agilidad que la primera persona pura y mas cercania que la tercera persona.

Pero nada es perfecto. Es demasiado expositivo, aunque a mi no me gusta hablar de sentimientos sino narrarlos.

PD.: Si te apetece puedes tambien leer Ratas, que es un poco diferente a estos...

   Muy bien
29-06-2007 15:43
Pues si señor muy bien, aunque a mí me hubiera gustado que aun hubieras descrito con mayor detalle al monstruo y sobre todo hacer más físico el combate, más visualizable, pero el final está fantástico y hay imágenes estupendas de ambientación, como las mujeres encadenadas a la espalda del monstruo. Repásalo porque tienes algun fallo de tener palabras demasiado consecutivas, dos apenas muy seguidos por ejemplo.

PD: Creo que para futuros relatos deberías plantearte el elaborar una ambientación más vívida, porque pecas un poco de ser demasiado generalista en lo que describes (engendros, ejércitos, desiertos y armaduras, pero no te metes mucho más a fondo) y es una pena no aprovechar el campo fecundo que ofrece la fantasía para la tranmisión de imágenes que no pertenecen a nuestra cotidianeidad. Recuerda a Dan Simmons, que se que te gustó Hyperion, su historia es fantástica, pero la potencia con la fuerza de sus palabras que nos hacen ver de manera muy visual la complejidad y hermosura de su mundo. Un saludote.

   RE: Muy bien
29-06-2007 15:44
Pues si señor muy bien, aunque a mí me hubiera gustado que aun hubieras descrito con mayor detalle al monstruo y sobre todo hacer más físico el combate, más visualizable, pero el final está fantástico y hay imágenes estupendas de ambientación, como las mujeres encadenadas a la espalda del monstruo. Repásalo porque tienes algun fallo de tener palabras demasiado consecutivas, dos apenas muy seguidos por ejemplo.

PD: Creo que para futuros relatos deberías plantearte el elaborar una ambientación más vívida, porque pecas un poco de ser demasiado generalista en lo que describes (engendros, ejércitos, desiertos y armaduras, pero no te metes mucho más a fondo) y es una pena no aprovechar el campo fecundo que ofrece la fantasía para la tranmisión de imágenes que no pertenecen a nuestra cotidianeidad. Recuerda a Dan Simmons, que se que te gustó Hyperion, su historia es fantástica, pero la potencia con la fuerza de sus palabras que nos hacen ver de manera muy visual la complejidad y hermosura de su mundo. Un saludote.

PD2: Obviamente era yo ;-)

   RE: Muy bien
30-06-2007 19:05
Me alegro que te haya gustado.

En cuanto a las descripciones, bueno, creo que por mucho que lo intentara jamas llegaría a las maravillas que pueden surgir de tu mente mientras lo lees. Por eso ni me pongo, dejo que el resto salga de tí.

Como decía en mi firma antes, yo solo cuento historias, la imaginación la poneis vosotros.. ;-)

   tremenda historia
27-06-2007 10:22
Muy bueno.
Pues a mí me pasa lo contrario que al compañero Nedstark, me gustó mucho la descripción del villano.
La idea es realmente trágica y tanto por el argumento como por el estilo no puedo evitar recordar tu serie "Horda". Lo que no sé es si la narración en primera persona es muy adecuada para este tipo de relatos. Como en "Horda, vuelvo a pensar que la tercera persona es mejor. Me dejas pensativo... Es muy bonito el detalle final de los mirlos aunque choca el título.

   RE: tremenda historia
27-06-2007 12:29
Muchas gracias Sol. Me alegra que te haya gustado.

Y realmente lo de los títulos no es mi fuerte. Pero me suelen gustar este tipo de frases evocadoras y ambiguas.

   Me encantó...
28-06-2007 05:17
No le cambiaría ni un acento. En verdad, bien llevado.

   RE: Me encantó...
28-06-2007 14:16
¿ Y porque estás triste? :-(

Muchas gracias por tu comentario y por el animo que me das siempre con los mismos.

¿Porqué no te animas también a hacerme un comentario para el recopilatorio?




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