Invasión: Un nuevo horizonte |
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05-06-2007 17:08
Por: manheor
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Prólogo: La última esperanza
Puede que el bucle continúe en el futuro, y sólo hayamos escapado de él por una puerta falsa.
-Tenemos una eternidad para averiguarlo y, a lo mejor, para corregirlo.
Bebieron juntos en silencio, disfrutando de la clara noche, la brisa fresca y aquel hermoso y desconocido cielo.
FIN??
Cúmulo de Oberes a mil años luz de la tierra...
El caza espacial aminoró su marcha bruscamente, dejando tras de sí una estela blanca y luminosa al atravesar una nube de gas que flotaba en el espacio. El tripulante sintió la brutal deceleración como una opresión en el pecho que aplastaba sus costillas hacia dentro. Era una sensación ya conocida para él, distinta a la del sueño o el desmayo; los sentidos se amortiguaban, empañados, provocando que los estímulos que llegaban desde el exterior, se sintieran borrosos y alejados. Cuando recuperó por completo la consciencia, extendió el largo índice enguantado de su mano izquierda y pulsó el gran botón ovalado situado en el centro de la cabina de cristal que protegía el habitáculo del piloto.
Un zumbido electrónico, seguido por un resplandor azulado en la pantalla de comandos, le confirmó que el control manual se había activado. Cerró por un instante sus ojos (cubriendo su superficie opaca y negra con el blanco apagado de sus párpados) y respiró profundamente el oxígeno de la nave a través de las rendijas verticales que se encontraban en el centro de su cara plana y escamosa.
Una secreción húmeda y viscosa comenzó a empapar la piel de su rostro al tiempo que el verde oscuro de su piel palidecía. El cristal de la escafandra comenzaba a empañarse, nublando su visión. Giró la pequeña llave de metal que se encontraba en su nuca y el circuito de ventilación interno del casco se activó. Un frío agradable comenzó a cerrar sus poros y a tranquilizar sus nervios.
Decidió alejar, fugazmente, sus temores y concentrar su atención en el pilotaje de su vehículo. Con un tecleo rápido en el ordenador de a bordo (situado entre sus rodillas, por debajo del timón que fijaba el rumbo de la nave), pudo conocer su posición y coordenadas espaciales mediante un mapa holográfico reproducido en el interior de su escafandra. El caza se desplazaba como una diminuta estrella gris por el espacio, recorriéndolo envuelta en un silencio total y absoluto. Los dedos del tripulante comenzaron a manipular el teclado esférico que se encontraba a su izquierda, sobresaliendo del blindaje interior que protegía la cabina. Multitud de símbolos centelleaban con un resplandor blanco, cambiando a una velocidad vertiginosa sobre el monitor de la computadora de navegación.
De pronto, algo emergió en el oscuro vacío exterior. Retazos de imágenes comenzaron a vislumbrarse, destellos de estructuras de metal y de luces de color anaranjado, como si un escudo holográfico protegiera de ojos enemigos una gran estación espacial. Pronto la imagen se estabilizó, abarcando por completo la anchura del ventanal que cubría la cabina del pequeño caza. Una inmensa nave nodriza (de un color violáceo iluminado por luces ambarinas, situadas en su contorno, formando un anillo de luz) se mostraba en todo su esplendor y enormidad, provocando que el visitante que se aproximaba a sus dominios, se sintiera aún más pequeño e inquieto. Sus manos soltaron los controles, que se introdujeron automáticamente en el panel de mandos ensamblándose con el resto de los aparatos electrónicos. La atracción gravitatoria comenzó a guiar a la nave hacia la estación espacial.
El tripulante observaba los enjambres de escuadrones que sobrevolaban (en vuelo rasante) la inmensa fortaleza, una enorme megalópolis de edificios ovalados que abarcaban toda la superficie superior del disco metálico sobre el que se asentaba la estructura de la estación. En su parte inferior se encontraba el cinturón de ventanas anaranjadas que servían de entrada a los hangares, preparados para acoger en su interior tanto los cargueros más pesados (aquellos destinados al transporte de maquinaria pesada militar y material logístico) como a los más ligeros y veloces cazas de combate. Uno de esos ventanales comenzó a desacoplar el encaje invisible de las cuatro planchas que lo conformaban, liberando en su centro una pequeña abertura con forma romboide. La nave del tripulante la atravesó. Las planchas volvieron a ajustarse y el camino quedó cerrado a sus espaldas.
Mientras observaba por encima del hombro cómo se sellaban las compuertas, no pudo evitar que un escalofrío recorriera su espalda al dibujarse nítida en su mente la imagen de unas fauces afiladas, devorándolo. Dos brazos hidráulicos se alinearon a ambos lados del transporte. Con un zumbido eléctrico, los discos situados en sus extremos congelaron el movimiento de la nave con la generación de un campo magnético. Lentamente (suspendidos en el aire por un arnés que se deslizaba por dos raíles situados en el techo) comenzaron a desplazarse, moviendo el vehículo al unísono, hacia el interior del hangar.
El interior de la cabeza del tripulante era un torbellino confuso ¿Cómo, cómo explicarlo? No importaba que los datos contenidos en el cubo de obsidiana que apretaba entre los dedos otorgaran una tenue posibilidad de esperanza. El hecho incontestable era que había fracasado. Derrotados por aquellos seres a los que su arrogancia había despreciado, considerándolos primitivos e insignificantes, apenas un guijarro en el camino de su objetivo. Su planeta estaba muerto, había estallado miles de años atrás, cuándo el sistema binario (formado por los dos soles Kalin y Vöneo) consumió sus reservas de hidrógeno, incrementando en tal medida la energía emitida por las dos estrellas, que los cuerpos celestes que orbitaban a su alrededor estallaron en una nube de polvo cósmico.
Su tecnología de transporte y sus conocimientos físicos les permitieron prever la catástrofe y escapar a tiempo, abandonando su planeta natal mucho antes de que las condiciones biológicas en el mismo fueran insoportables. Sus conocimientos privilegiados de la botánica y el perfeccionamiento de las técnicas de crecimiento y de clonación vegetal, les permitieron crear un ecosistema limpio y autorregulable, que generaba el suficiente oxígeno como para mantener viva a toda su especie.
Todo había ido bien hasta veinte años atrás, cuando una plaga de origen desconocido acabó con el 95% de sus invernaderos, provocando que las reservas de oxígeno quedaran reducidas al mínimo. Con la población contenida en la estación espacial, no durarían más de doce años.
A pesar de la medida radical tomada por la clase dirigente de reducir a la mitad el número de habitantes mediante ejecuciones programadas y de que los laboratorios de clonación multiplicaron por diez sus esfuerzos, con el objetivo de repoblar la masa vegetal que habían perdido, sólo consiguieron incrementar su tiempo límite hasta el medio siglo; más allá, con una certeza matemática total, su especie se extinguiría para siempre, aunque a partir del último período de cinco años la esperanza de vida se vería radicalmente recortada. Debido a las revueltas sociales contra “los protocolos de supervivencia” (cómo se conocían a las ejecuciones en masa llevadas a cabo en salas gigantescas de la estación espacial, cuyas compuertas hidráulicas se abrían al espacio, provocando la muerte de los ciudadanos elegidos al azar de entre la población, teóricamente sin hacer excepciones de ningún tipo, pero en el campo práctico afectando en mayor medida a los sectores económicamente menos productivos de la sociedad), el gobierno tomó la decisión de establecer una dura dictadura de aplicación inmediata para controlar el estado de desorden mediante una dura represión e intentar, a su vez, encontrar nuevas soluciones para afrontar el problema de la extinción.
La solución llegó por la vía militar. La esperanza de seguir viviendo pasaba por la conquista de un pequeño planeta azul, perteneciente a un sistema solar compuesto por once planetas que se encontraba perdido en uno de los brazos más exteriores de la galaxia, dominado por una especie inteligente aunque retrasada en lo tecnológico. Fue su inesperada capacidad de superación frente a la adversidad, su camaleónica capacidad de improvisación ante el cambio de sus circunstancias, lo que provocó su victoria. No lo esperaban, los habían sorprendido. Los habían sorprendido.
El carril llegaba a su final y la nave se deslizó lentamente, hasta detenerse en el extremo de los raíles. Los discos se fueron apagando paulatinamente, mientras los brazos hidráulicos forzaban el descenso del transporte espacial, hasta que los anclajes espirales del suelo envolvieron a la nave en un abrazo rígido inmovilizándola. El tripulante no se atrevía a pulsar el botón que liberaba el seguro de la puerta de acceso exterior a la cabina del vehículo. Se abrió automáticamente.
Después de suspirar y tomar aire, desabrochó el cierre de la armadura de seguridad que lo fijaba a su asiento y se deshizo de la escafandra, guardándola en un compartimiento del suelo destinado a mercancía ligera. Asomó la cabeza por la puerta. La culata de un fusil le golpeó en el rostro. Un hilo de sangre negra se deslizó por su labio, paladeó su sabor amargo. Un segundo golpe en la frente lo tumbó sobre el suelo, luego llegó un tercero y un cuarto.
Pensó que lo iban a matar allí mismo, como una bestia, sin siquiera hacer preguntas. Cuando creía que la consciencia iba a abandonarlo, los brutales impactos cesaron. El tripulante vomitó su sangre sobre el suelo, formando un charco negro y espeso. Dos manos fuertes y metálicas lo agarraron sin miramientos por las axilas, levantándolo. Después le apresaron las muñecas contra la espalda. Escuchó el sonido del cierre eléctrico de las esposas como un triste presagio. Escoltado por una guardia androide, comenzó a caminar por el largo pasillo, con las rodillas temblorosas por el miedo, confiando en el secreto oculto en el interior del pequeño cubo de obsidiana, su última esperanza para salvar la vida.
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| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
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Le falta chispa |
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05-06-2007 17:17 |
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Maño, estoy de que no con tus textos. Lo siento, pero no me ha convencido.
Correcto el ritmo, correcta la exposición, correcta la redacción, correcto el tono, pero no me dice nada.
Por un lado demasiada paja (¿realmente necesito saber el nombre de los soles gemelos o cómo es el broche de la nueva unión?), por otro, mal puesta (el recurso de poner paréntesis dentro de un relato rompe totalmente la narración: es como si hubieras puesto notas al margen para pasarlo a cómic o yo qué sé), y, además, plasmada de un modo expositivo.
Esto último es de lo que peor le sienta al relato. La explicación de las medidas de control de población, que podrían haber sido terriblemente dramáticas, no tocan nada. Parece que nos estés contando la idea que has tenido, y no una historia.
Fuera ya de estos aspectos más o menos formales, la historia en sí no es sorprendente ni aporta una gran tensión, creo que por falta de empatía con los personajes. Francamente, más que sufrimiento con las escenas de tortura, me he estado preguntando si alguien es capaz de seguir vomitando después de haber vomitado sangre o en qué demonios usan sus recursos estos alienígenas (¿construcción de aparatos de tortura y droides verdugos?).
Te recomiendo que leas el relato Ocho mil millones uno de Endegal:
http://www.ociojoven.com/article/articleview/962834/
Veras algunos paralelismos y, sobre todo, cómo ha resuelto otras cosas con más tensión.
Un saludo, y perdona que esté tan crítico. No sé si soy yo o el tiempo...
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RE: Le falta chispa |
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05-06-2007 19:34 |
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Pues que le vamos a hacer. El tono quería que fuera frío y descriptivo y el hecho de que pueda someterlo a tal paliza teniendo en cuenta que lo van a juzgar luego, se explicará, a su debido tiempo. Saludotes y tomo nota de las sugerencias, pero vamos que te veo un poco negativo últimamente XD.
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RE: Le falta chispa |
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05-06-2007 19:52 |
manheor dijo: Pues que le vamos a hacer. El tono quería que fuera frío y descriptivo y el hecho de que pueda someterlo a tal paliza teniendo en cuenta que lo van a juzgar luego, se explicará, a su debido tiempo. Saludotes y tomo nota de las sugerencias, pero vamos que te veo un poco negativo últimamente XD.
Y bueno esto va para el resto de la gente, esto no va a ser un relato, si no una novela de más de 300 páginas iré subiendo capítulo a capítulo por lo menos uno al mes. Lo digo porque puede dar la sensación de que no se cuentan muchas cosas para tanto texto pero es por eso, porque es una novela, a lo mejor mala  pero novela al fin y al cabo.
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Buena idea |
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05-06-2007 18:54 |
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Primero las malas noticias. Estoy de acuerdo con Akhul en que al relato le falla algo. En mi opinión , un exceso de descripciones superfluas y de datos que no aportan nada, en detrimento de las ideas puras y duras que, ahi sí, me gustan más.
El enfrentamiento entre dos civilizaciones, una de las cuales posee una máquina del tiempo, es muy prometedora. No importa la apabullante tecnologia o mayor poderío que tenga una de ellas, la otra, pese a las derrotas que sufra, siempre podrá volver atras y ganar donde haya perdido.
Hay que tener cuidado con la coherencia del relato, pero esto te lo mando en privado para no adelantar acontecimientos ni pisarte ideas que ya tengas.
Buen ejercicio de imaginación, pero cuidado con dejarse llevar por una afición desmesurada al detallismo o el morbo, por poner un ejemplo. Ante todo, siempre esta la historia.
Sonrisas.
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