El espejo del agua |
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30-05-2007 13:46
Por: manheor
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Obra de teatro
Arranque:
A telón cerrado. Se apagan las luces de la sala y se comienza a escuchar un murmullo indefinido, que recuerda a cómo se deforma el sonido debajo del agua. Cuando comienza a alzarse el telón, la música del arranque de “Atrapado por su pasado” y un sonido bajo (pero audible) de las olas del mar se escuchan y se mantienen durante todo el arranque. El escenario está iluminado muy tenuemente por una luz azulada. Vemos sobre él la silueta de un hombre, de rodillas, y, a la derecha del público, una cortina que sobre la que se dibujan las sombras de una mujer y una niña cogidas de la mano. Se cierra el telón
Escena 1:
Se alza el telón. Poco a poco, la luz amarillenta de un foco ilumina el escenario compuesto por una cama, en la que se encuentra postrado un hombre ya entrado en años y un joven desaliñado (cercano ya a la treintena) cerca de ella. El resto de la escena está envuelta en sombras. No hay más elementos decorativos.
Adán: Hoy la he vuelto a ver. Estaba igual que siempre, hasta las seis, cuando llegó la de la tarde.
Padre de Adán: ¿Y?
Adán: Nada, no le he dicho nada. (El padre se ríe) No sé.
Padre de Adán: Menudo gilipollas.
Adán: ¿Y tú qué tal estás? (Ríe otra vez)
Padre de Adán: ¿Cómo me ves tú? Aquí viejo sobre la cama. Sin poder levantarme para cagar, sin poder joder, solo todo el día, solo con tu cara. ¿De qué me vale que vengas? Nunca me ha valido demasiado, nunca me has agradecido lo suficiente el que no usara el condón con tu madre. Y ahora, te paseas por aquí y me cuentas tu mierda, sin que pueda ni taparme con las manos los oídos. Tu mierda de cómo la echas de menos, de cómo ya no sabes qué hacer ¿Cuántos son ya, Adán? ¿Tres, cuatro años? ¿Cuánto tiempo tendré que seguir aguantándote? No me mires así. Cómo si hicieras tanto... ¿Al menos me escuchas? Qué menos, qué menos. Aquí, solo sin moverme, con tu madre, la muy puta... Ya casi ni me acuerdo de ella. La última vez que vino a verme fue hace dos años ¡Joder, tampoco merecía mucho más, pero...! Aquí solo, solo. Así estoy, así estoy de jodido.
Adán: Te han cambiado las sábanas. (Se levanta a tocarlas). No están mal. No están mal. ¿Quieres que me quede hasta la cena? (El padre niega con la cabeza, con una mueca de desprecio en los labios) Está bien. (Se acerca cómo si le fuera a dar un beso, pero no, no lo hace; vuelve atrás). Adiós papá (Se da la vuelta dos veces, medio envuelto en las sombras, sin saber muy bien qué decir). Volveré por aquí. Volveré por aquí.
Fundimos a negro
Escena 2:
Sin que haya bajado el telón volvemos a encender las luces, como siempre muy tenues, dejando que el fondo del escenario permanezca en sombras, sin adornos de ningún tipo, ni muebles. Dos personajes se encuentran en el escenario: uno es Adán, apoyado contra una de las paredes laterales del escenario, sentado de rodillas (a la derecha del público y con el rostro en perfil) y en el lado opuesto hay una mujer, de pie y de frente al público.
Sonia: La verdad es que no esperaba que me llamaras. En serio, lo esperaba el primer mes, lo esperé el segundo y creí que lo esperaría después de un año. Pero no, no lo hiciste, no llamaste ni una vez. No creí que fueras tan fuerte y más cuando te dejé como te dejé, No sé... (Pausa, lo mira) ¿Cuántos ya, tres, cuatro años? Seguro que tú llevas la cuenta. A mí me costó tres meses olvidar los detalles del día que nos conocimos, pero tú, tú recordabas cada minuto. Y yo me enfadaba. (Vuelve a girarse hacia el público. Sonríe y sus ojos se entornan hacia abajo) Fingía claro, no me podía creer que le dieras tanta importancia. ¿Sabes? En aquellos momentos me sentía... Pero pasó. Todo pasa, ¿no? Los años y eso, cómo si no te dieras cuenta; conoces a gente, te enrollas, parece que va en serio, no, ahora sólo puedo verte los martes. (Adán hace un gesto de hablar, levantando la cabeza) ¡No! No puedes preguntarme por qué lo hice; además, ya lo sabes, así que déjalo si quieres que me quede.
“La verdad es que tiene gracia, acabar en una tienda a sólo dos manzanas de tu casa. Parece que lo hice a propósito. Me pregunto cuántos días te habrás tirado ahí fuera, mirándome durante horas. Seguro que más de uno lloviendo, esperando, esperando. Siempre te costó, ¿recuerdas? O lo hacías y decías todo de repente, o no decías nada. Como aquel día en Lago con Javi, Paula y el resto. Antes de ir te dije que iba a cortar. No te di motivos, ni una razón, nada: sólo te lo dije. Supongo que fui cruel y sí, es cierto, quería verte explotar, quería ver que eras capaz de hacerlo, quería creer que no podías... No podías quererme tanto. Tú no abriste la boca. De hecho estuviste callado en el coche, mientras cenábamos y cuando hicimos la hoguera y nos pusimos a beber. Casi me había olvidado de ti. Hicimos el amor al lado del río. ¿Te acuerdas de lo frías que estaban las rocas, mojadas? Yo no me olvido. Me cogiste de la mano, mientras los demás hablaban y nos fuimos sin que se dieran cuenta. Luego me quitaste la camisa y la falda muy lentamente (Se toca el pecho mientras habla, con la mirada perdida en algún punto lejano), casi las acariciabas. Fue sólo un instante, pero cuándo miré tus ojos... Cuando acabamos te quedaste dormido encima de mí, con los pies colgando sobre el suelo y los brazos abrazados a mi cuello. Notaba en la cara como respirabas, dormido, y me quedé callada, oyéndote respirar con los ojos cerrados, hasta que amaneció y despertaste. Nunca nos llegaron a tanto las palabras. Lástima...
“¿Qué, qué quieres? ¿Saber con cuántos he estado estos años? Ha sido más de uno; la verdad es que han sido muchos, pero quizás te guste saber que no volví, ni antes, ni después, a sentir nada parecido a lo que sentí contigo esa noche. (Un pie de Sonia gira en el aire mientras calla un instante, siguiendo sus giros con la mirada) Nada. Pero a ti no te importa, ¿verdad? “Y aún así me marché”, dirás, “fui una cabrona dejándote” y yo te diré, “la culpa es tuya. La culpa es tuya por dejarme marchar” y tendré la razón. Pero tampoco he sido feliz sola. Contigo lo fui, por una noche al menos. Tengo treinta y dos años, sí, treinta y dos y ya no sé... ¿Qué pasará dentro de cinco o de quince? ¿Qué pasará cuando las cremas no me tapen las arrugas y me salgan manchas en la cara? ¿Vendrás a buscarme aun así, vendrás a buscarme aunque ya no pueda moverme y no recuerde tu nombre? ¿Y si me quedo? Imagínate que me quedo contigo los próximos dos años, diciéndote que fui una idiota y que sí te quería y después, así de repente, te digo que te había mentido. ¿Qué harías? ¿Cogerías el cuchillo? ¿Seríamos otra noticia más, otro motivo para cambiar de canal? (Se queda en silencio un instante con los ojos clavados en él. Vuelve a apartarlos y sonríe) Recuerdo que me habías dicho que no te importaba que fuera algo mayor que tú, que así podría cuidarte. Yo te dije… yo te dije que eras un idiota y que para eso te fueras con tu madre. Pero no estaba enfadada; la verdad es que me gustaba cuidarte. ¿Y entonces? ¿Por qué me fui? Ya lo sabes, ya te lo dije muchas veces, te lo dije hace un momento, porque tú me dejaste. (Mira el reloj) Se me hace tarde, tengo que volver a la tienda. No me llames si lo que quieres es algo más que hablar un rato, no podemos hacer otra cosa. Bueno, adiós.
Sonia no abandona el escenario, sencillamente el foco que la iluminaba se apaga. Adán se queda solo en escena y se va arrastrando hasta el centro del escenario, mientras las luces de los focos se apagan, hasta quedar sólo encendido el que lo ilumina a él. Dos voces comienzan a hablarle en off visual. Una es de mujer (la blanca) y otra de hombre (la negra). Con cada interlocutor la luz se apaga y se enciende (apagándose con la negra y encendiéndose con la blanca).
Voz blanca: Se ha marchado.
Voz negra: Sabías que lo haría.
Voz blanca: ¿Quieres dejarlo?
Voz negra: Deberías.
Voz blanca: Estamos aquí contigo, Adán. No nos olvides, estamos aquí contigo, siempre.
Voz negra: Pero si quieres seguir tendrás que dar un nuevo paso.
Voz blanca: No te será fácil.
Voz negra: Pero puedes hacerlo. Alguien vendrá a verte. Alguien que conoce la puerta que quieres cruzar y que puede encontrar tu llave.
Voz blanca: Escúchalo bien, no te mentirá.
Voz negra: No, pero sólo conoce la verdad.
Voz blanca: Ahora nos marchamos. Él te cuidará por nosotros.
Voz negra: Vendrá pronto. Estarás preparado.
(Baja el telón)
Escena 3:
Se alza el telón. Vemos a Adán mirando a Sonia a través de un escaparate de cristal, mientras suena la música y el sonido de las olas que escuchamos en el arranque. Poco a poco se van apagando las luces y deja de sonar la música. Sin que baje el telón, cambiamos de nuevo de iluminación y escenario. Volvemos a estar con el padre postrado en la cama y un único foco amarillento iluminándolos a ambos
Padre de Adán: Vaya, dos veces en la misma semana. Debes de estar enfermo.
Adán: ¿Cómo estás?
Padre de Adán: Peor. Pero tranquilo, seguro que puedo estarlo más. El cuerpo puede estar hecho mierda, pero no veas cómo aguanta. Joder, no se puede ir callado.
Adán: Supongo que no. ¿Te duele mucho?
Padre de Adán: ¿Cómo? ¿Que es una broma? ¿Te ha vuelto el buen humor de repente o qué?
Adán: No, no sé... (Silencio). La volví a ver ayer.
Padre de Adán: (Se ríe). ¿Detrás del cristal? ¿Bajo la lluvia y el frío, callado sin que ella te viera?
Adán: Vino a visitarme. A... a casa.
Padre de Adán: ¿Y qué?
Adán: Nada. Estuvo poco tiempo y sólo habló ella. Dijo... dijo que si quería hablar otra vez que vale, que podíamos.
Padre de Adán: No quiero que vuelvas por aquí, ¿me oyes? ¡Nunca más!
Adán: ¿Por-por qué?
Padre de Adán: ¡Pero qué coño te crees! ¡No ves lo jodido que estoy, no ves que no puedo moverme de esta cama para nada, que me tienen que levantar y darme la vuelta seis veces al día, para que no se me pudra la piel de no moverme! ¡Me limpian con una puta esponja, joder, con una esponja! Todos los días me la pasan por el culo y, aunque intentan evitarlo porque para eso les pagan, yo tengo que ver su cara de asco igual ¡Y no puedo hacer nada! No puedo hacer nada, sólo esperar a morirme pronto. ¿Y qué haces tú? Vienes aquí y me cuentas tu mierda un día sí y otro también. ¿Qué soy yo, tu puto diván? No, no puedes quedarte. No quiero que vuelvas nunca más. Nunca más.
Adán: Papá, lo siento. Lo siento, yo...
Padre de Adán: ¡No! No, vete.
(Se queda un instante mirando la cara de su padre, vuelta hacia la almohada, sin dignarse a mirarlo. Por fin se decide a marcharse. Las luces se apagan y baja el telón).
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| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
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Sonia somos todos... |
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19-06-2007 01:12 |
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y Adán también...
Tu historia, pequeño Shakespeare, me ha llegado.
Esa sería la primera definición que podría hacerte, así a voz de pronto, sobre tu obra teatral. Quizá también inspirado ahora que, gracias a tus efectos, escucho the love theme of Vangelis.
Es hermoso, pero sin duda, practicando, puedes hacer algo aún más grande. No quiere decir que esto no esté a tu nivel, si bien es cierto que nunca te leí en teatro, sino que podrías aún pulirla algo más. Hay detalles que pueden hacer perder el orden y concierto al lector, o que se le escapen algunas cosas. Como ya han dicho y dices, es sutil, intimista, delicada. No hay que leerla. Sino saborearla.
Y uno de sus problemas estriba ahí; en que es difícil de saborear tantas primeras escenas cuando en realidad no hubiera hecho falta alargarlas tanto, quizá. Aunque esto es muy subjetivo, y quizá sea más a que yo he tenido que interrumpir la lectura el que me haya perdido que a su longitud, o a su detallismo.
Ay, vangelis, vangelis... Todos somos Sonia. Todos tenemos un pasado desgraciado, y todos somos Adán, todos hemos hecho o hacemos o haremos algo por cambiar nuestro desgraciado presente. Todos podemos llegar a la locura, a esa locura de querer cambiar el mundo que nos rodea. Curiosamente, escribiendo, los que estamos aquí, lo hacemos continuamente. Nos evadimos.
Esa era la evasión de Adán.
Y ahora también, la tuya y la nuestra. Gracias a tu obra.
El epílogo me ha emocionado. Está muy bien escrito, es meloso y llega, sensible, acaricia, saca el alma a tirones y la deja tirada sobre la loma del mar...
Gracias...
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RE: Sonia somos todos... |
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19-06-2007 01:15 |
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A ti las gracias. Siempre se puede mejorar. De echo, de cara a un posible estreno me voy a valer de los comentarios para retocar algunas cosas. Gracias por vuestros ánimos chicos. Un empujón más para seguir adelante.
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RE: Sonia somos todos... |
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19-06-2007 01:13 |
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...
:P
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Tenías razón |
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30-05-2007 13:54 |
Ha merecido la pena. Creía que te iba a tener que dar malas noticias al terminarlo, pero no
Sigo considerando que el arranque es demasiado lento, y creo que el epílogo es algo anticlimático. Ambas cosas podrías reducirlas y la obra ganaría en intensidad. El personaje del padre me resulta parcialmente innecesario, y además empezaba a estar harto de tener que corregirlo, pero ¡demonios! a pesar de todo ello has conseguido tocarme.
No sé si es porque es un elemento común en las almas humanas o porque al final consigues imprimir un buen ritmo, pero efectivamente, funciona. Bravo. Sí, emocionado es la palabra, y eso que tenías todas las bazas en contra.
Por otro lado, la escena de la pantalla de video acarreará problemas si se debe hacer la obra, pero supongo que con un ordenador portátil se allana bastante el camino.
ps.- en la sexta página me equivoqué de muerto
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RE: Tenías razón |
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30-05-2007 15:01 |
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Por cierto me han encantado las imágenes. La de la silueta de la mujer embarazada para el monólogo de Sonia es... sublime.
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RE: Tenías razón |
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30-05-2007 14:40 |
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Me alegro más allá de lo que pueda decirte. Jo estoy muy contento. Estaba convencido de que te iba a gustar y significaba muchísimo para mí que así sucediera. Es un texto muy, muy personal. Estudiaré profundamente la necesidad de hacer ajustes en el ritmo para que el principio se lance con mayor viveza. Me alegro muchísimo de verdad, estoy muy feliz.
PD: El final anticlimático fue una elección difícil, porque terminandola en la escena anterior se acaba en lo más alto. Sí, yo también pienso que la obra podría funcionar incluso mejor sin el padre pero me jode la escena del hospital que es una de mis favoritas. Lo dicho muchas gracias.
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RE: Tenías razón |
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30-05-2007 15:13 |
manheor dijo: PD: El final anticlimático fue una elección difícil, porque terminandola en la escena anterior se acaba en lo más alto.
La verdad es que puede ser un problema acabar tan alto, estoy de acuerdo. Además hay partes del monólogo de despedida muy interesantes. Por otro lado, tengo tendencia a impacientarme en los finales (como autor) así que no soy buena referencia.
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Personal y emotiva |
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31-05-2007 10:09 |
Tres relatos tuyos seguidos. Estas acaparando la página
En cuanto a este relato, y aunque se que es tu obra más personal y querida, he de admitir que le veo claroscuros.
La historia puede ser bonita, e incluso emotiva, y a ratos el texto puede estar conseguido y la escenografía ser efectiva, pero en general no me ha llegado tanto como a Akhul.
Hay partes que las veo demasiado largas y farragosas para ser interpretadas, incluso un poco confusas. Hay elementos demasiado superfluos que pueden desviar la atención, mientras que al final se precipita la acción, para culminar con un monologo demasiado descriptivo y explicativo que contrasta con el desarrollo esquemático y misterioso del resto.
Cuentas más al final que en toda la obra, y por otra parte tampoco parece que haya un nexo entre este final y el resto. Podría acabar así como de cualquier otra manera (que él fuera el mismo personaje que yace moribundo y que confunde con su padre, que estuviese en el lecho de muerte rememorando su vida y las decisiones que tomó equivocadas, en pos de una felicidad oficial en vez de la real -dejar a la mujer que amaba-; o un sueño provocado por un accidente en el que el personaje misterioso le estuviese cuestionando si quería seguir viviendo, mostrándole parte de lo que podría ser su futuro si volviese, etc...-) Es decir, el hilo de la trama no lo he visto demasiado consistente.
La escenografía puede ser efectiva, sobre todo el manejo de los focos, la música y los efectos sonoros - a veces un poco enrevesados-. Las continuas bajadas y subidas de telón no son operativas para actos tan cortos, tardan demasiado en producirse en la realidad, rompen el ritmo de la obra y el espectador suele interpretarlas inconscientemente como cortes para descansar.
A lo mejor sería bueno que introdujeras algún elemento que le diera continuidad a la trama, como un personaje que en el centro de la obra permaneciera sentado en un sillón en penumbra todo el rato, que al final fuera quien hiciera el discurso final, como si todo lo anterior hubiera pasado en su mente, en sus recuerdos -lo que se ve a su alrededor al final se descubre que solo pasa en su mente o su memoria-.
Y yo dejaría siempre el rumor del mar de continuo, salpicado con risas de jóvenes en los momentos álgidos y algún efecto en tal sentido.
Mi experiencia es que los espectadores de una obra necesitan recursos muy básicos y repetitivos para entender lo que pasa. La imaginación del lector va en disminución progresiva en cuanto aumenta el número de ellos. Si no les enganchas con algo que les intrigue, pierden pronto el interés y la atención, lo que es muy contagioso en grupo.
En todo caso es un ejercicio sorprendente de imaginación y sensibilidad, que hace entrever una capacidad innata para la literatura y una sensibilidad muy especial, y que tiene muy buenos augurios, si sigues trabajando con el mismo entusiasmo y esfuerzo.
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RE: Personal y emotiva |
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31-05-2007 13:31 |
Pues me alegro de que haya opiniones para todos los gustos que si no no se puede aprender  . Con respecto a colocar otro personaje en un sillón que después contara la historia no me parece lógico, a no ser que sea el propio protagonista en la vejez y Nachob lo de que la ocurrencia de los sucesos comosi formaran parte de los pensamientos del personaje es que ya es así. Lo que ocurre es eso mismo que el protagonista modifica la realidad en función de sus temores y su dolor, lo que le provoca el encerrarse en un estado emocional de ¡rrealidad y bloqueo con respecto al mundo exterior. Gracias por tus opiniones, un placer como siempre tenerlas en cuenta.
PD: Tranqui que seguire impulsándome a mejorar. El entusiasmo es mi bandera.
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un placer |
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01-06-2007 11:49 |
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como amante de la música,el cine, el teatro y las artes en general, asimismo como alguien cosciente de que tiene años luz que aprender aún, puedo decirte que hacía tiempo que no disfrutaba tan gratamente de una lectura.
Coincido en Nachob en lo de un elemento conector; creo que dada la sutileza de la obra, lo más adecuado sería el continuo oleaje del mar en diferentes grados.
Al contrario que a los demás, parece, el epílogo anticlimático no me ha parecido mal. Cumple su función, que se ha rebelado anticlimática (vosotros lo habeis dicho y Manheor lo ha corroborado). Supone, para mí, es establecimiento de una frontera, más aún cuando cuenta que eligió la vida. Me parece demasiado extenso; aunque dado el intimismo que rebosa la obra; los datos como por ejemplo de los hijos, son adecudos. En cualquier caso yo abreviaría el epílogo un poco. El personaje del padre, en mi opinión no lo quitaría jamás.
En ocasiones me han dado escalofríos; el manejo de los focos, la música (vangelis! sensacional!) y el rumor de las olas es estupendo. supongo que sabrás que la peli de "1492", la BSO la puso vangelis, con unos temazos que incluye los efectos sonoros del oleaje del mar (soy de costa, así que...)
Bueno, lo dicho, un placer. Mi sincera enhorabuena; espero poder este verano captar más del arte que rebosas, asimismo de todos los demás.
Un saludo.
PD. ........me encantaría ver ese mail...sería posible que me lo mandaras a mi también manheor?
(mi correo principal: violinmediterraneo@yahoo.es)
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RE: un placer |
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01-06-2007 17:04 |
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Sí claro que sí Dunedain sí tienes alguna duda del desarrollo de la obra no me importa nada, de echo me alaga, el que me pidas que te lo mande. Lo haré con la menor tardanza. Te tengo que agradecer una vez más tu entusiasmo a la hora de valorar mis textos, resulta muy reconfortante y anima a seguir mejorando. Un saludote.
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he sido yo |
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01-06-2007 11:54 |
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(no me había logueado, el autor del anterior soy yo)
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Sobre esto |
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31-05-2007 13:36 |
"que él fuera el mismo personaje que yace moribundo y que confunde con su padre, que estuviese en el lecho de muerte rememorando su vida y las decisiones que tomó equivocadas, en pos de una felicidad oficial en vez de la real -dejar a la mujer que amaba-; o un sueño provocado por un accidente en el que el personaje misterioso le estuviese cuestionando si quería seguir viviendo, mostrándole parte de lo que podría ser su futuro si volviese, etc...-)"
Te voy a mandar un e-mail sobre esta parte Nachob porque, probablemente por mi torpeza  , has malinterpretado lo que ocurría. Te lo explico mejor por mail que así no desvelo la trama a quienes no lo han leído.
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