Lobotomízate |
|
04-07-2007 14:25
Por: Solharis
|
|
 |
|
A vosotros, que perdéis el tiempo leyendo o escribiendo relatos absurdos, lobotomizaos por vuestro bien. Lobotomizarme ha sido lo mejor que me he pasado en la vida, creedme.
"¡Muera la inteligencia!"
Millán Astray, militar español.
Hacerme una lobotomía es lo mejor que me ha pasado en mi vida. Me lobotomizaron poco antes de cumplir los diecisiete y creo que mis padres no podrían haberme hecho un regalo mejor para mi cumpleaños. Un regalo que cambió mi vida de un modo difícil de imaginar.
Mi adolescencia había sido desgraciada hasta entonces y todo apuntaba a que iba a ser un perdedor en la vida, sin carisma y sin capacidad de liderazgo ni inteligencia emocional. Yo era un mal estudiante y socialmente un fracasado que se refugiaba en su soledad de neurótico, que prefería a la sana compañía de los colegas. Mientras mis compañeros se preparaban para el futuro buscando porno en Internet y jugando a los videojuegos, yo me pasaba las tardes muertas leyendo.
Mi padre se ponía furioso cada vez que me descubría.
-¿Otra vez leyendo? ¡A tu edad me pasaba las tardes en el salón de recreativos con los amigos! ¡Aprende de tu hermana, mira con qué atención está viendo el "Salsa de tomate"! Estás castigado sin leer hasta que tu profesora me diga que te has adecuado socialmente a tu entorno escolar.
Entonces me parecía muy severo e incluso creía que no era más que un burdo ignorante. Desde mi enfermedad yo no podía darme cuenta de lo mucho que me quería en realidad y de lo útiles que eran sus consejos.
A mi hermana la odiaba tanto como al dichoso programa "Salsa de tomate".
-¿Qué, hermanito, ya te ha pillado papá leyendo bobadas? Venga, siéntate conmigo.
Pero yo no le hacía ni caso porque no aguantaba la televisión ni diez minutos. Odiaba la mal llamada "telebasura", sin darme cuenta de que un debate entre ex concursantes de pasadas ediciones del Gran Hermano es una experiencia sociológica fascinante, la mejor forma para prepararse para una discusión de empresa. Hasta Kiko Matamoros me parecía un imbécil.
-Mira, bonita -le decía Matamoros a la entrevistada a la que iba a despellejar sin piedad con su genial talante-. Yo, a diferencia de ti, sí tengo educación. Tú lo que eres es una golfa, como tu amiguita. ¿Qué, estaban ricas las tortillas y los bollitos que te hacías con ella?
-¡Eso es mentira! ¡Eres un caradura y una basura humana de persona! ¡Eso es mentira! ¡Eso es mentira...!
-¡Qué va a ser mentira! No entro en detalles porque soy un caballero y porque estamos en horario protegido, que si no iba a hablar yo de lo golfa que eres y me iba a defecar en todos tus antepasados muertos hasta Adán y Eva...
Realmente el tal Kiko Matamoros era genial, el tipo de individuo que ningún ejecutivo con un mínimo de inteligencia perdería la oportunidad de fichar. Ahora mismo sería el gestor de recursos humanos ideal para mi empresa...
Pero a lo que íbamos. El caso es que yo era un perdedor sensiblero y neurótico que echaba a perder su vida. Mientras mis compañeros practicaban el cibersexo en los chats y se reunían para hablar de cómo se habían beneficiado a alguna compañera con porro o litrona mediante, yo seguía en Babia leyendo libros estúpidos. Leer por entretenimiento... ¡bonita forma de perder el tiempo! Ahora no practico más que la lectura inteligente: libros de autoayuda y para el buen ejecutivo.
Por supuesto, de esta manera yo no podía ser un buen estudiante. Lo único que se me daba bien eran las asignaturas menos importantes, las "marías" decíamos, como Lengua o Matemáticas. Para el Waterpolo, la Educación para el Correcto Comportamiento Ciudadano con Talante, breakdance y hip-hop, los Sudokus, la Inteligencia Emocional para la Eficiencia Personal, etc. era un negado. Vamos, que sólo me gustaba lo inútil. Otras asignaturas las aprobaba, como Historia de la Realidad Nacional Murciana o Historia del Cine Español pero me parecían un absoluto rollo. Y sin embargo, cualquier persona que quiera estar hoy en la onda debe estar al tanto de la filmografía de Almodóvar. En cambio, ¿a quién puede interesarle la conquista romana o la Italia renacentista? Por Dios, no sé cómo podía ser tan estúpido entonces.
Claro, gracias a nuestros políticos existía algo llamado la REIR (Reforma Educativa Inteligente y Robusta). La vigésima reforma educativa había hecho de la educación de nuestra nación de naciones una de las más eficientes, por delante incluso de todos los países de Latinoamérica y de los países de la Europa del este, con excepción de Paraguay y Bulgaria. Hoy día no hay centro que no disponga de al menos un TOPO (Técnico de Orientación Psicosocial Optativa) al servicio de los estudiantes. Fue el TOPO quien dio el aviso a mis padres.
-Miren, voy a ser franco. El rendimiento de su hijo es francamente malo: es el alumno menos popular de su clase.
-Venga, no puede ser tan malo...
-Aunque es cierto que tiene talento para las matemáticas.
-¿Matemáticas? -dijo mi padre, asqueado-. ¿Y a quién le importan las matemáticas? Habiendo calculadoras, ¿quién coño quiere saber cómo se hace una división a mano?
-Es lo que hay. De seguir así, su hijo podría acabar siendo... Pongamos que profesor, por poner un ejemplo.
-¡Un profesor! -intervino mi madre-. ¡Ha salido a tu familia, Fernando! ¿No escribió tu hermana un libro? En mi familia nunca ha habido intelectuales, siempre hemos sido gente decente.
-Mire, doctor, eso no puede ser. Mi hijo estudiará Ciencias Mercadotécnicas como yo y como su abuelo, una profesión con futuro. Será un ejecutivo y no un funcionario de segunda al cuidado de una piara de niñatos.
-Entonces tengo que decirles que la única solución es la lobotomía. Es la única solución para un caso tan complicado y es que hoy las ciencias se adelantan que es una barbaridad...
Mis padres callaron. A nadie de la familia le había hecho falta hasta entonces lobotomizarse.
-Eso es caro, Fernando...
-Los hijos son lo primero y yo no quiero que mi hijo acabe siendo un fracasado como mi hermana. Cariño, yo quería tanto o más que tú ese implante de silicona que te había prometido para navidades, pero tendrá que esperar.
-Sí, sí, los hijos son lo primero.
Se abrazaron. Yo me sentí fatal en ese momento porque les hacía sufrir y miré al suelo, con las lágrimas a punto de salir por los ojos. Mis padres me querían de veras. Costase lo que costase, pagarían mi lobotomía para que fuese feliz.
Realmente no puedo explicar la operación pero sí puedo explicar que cambió mi vida. Modificaron mi cerebro para prevenir trastornos depresivos y eliminar aquellas funciones intelectuales innecesarias extirpando las zonas inútiles de mi cerebro.
-¿Cómo te sientes, hijo? -me preguntó mi padre, dos días después de que terminase la operación.
Estaba tendido en la camilla y con la cabeza vendada. Apenas podía moverme pero le sonreí porque me sentía bien.
-Muy bien, papá.
Después de una semana de convalecencia en el hospital, regresé a casa. Mi padre me puso un libro en las manos.
-Léelo.
Creo que se trataba de "Crimen y castigo", pues ya ni me acuerdo del nombre del ruso que la escribió ni me importa lo más mínimo. Incomprensiblemente esa porquería había sido uno de mis libros favoritos pero no pude leer más de tres páginas. Sentía un dolor de cabeza que nunca había sentido antes leyendo, el signo evidente de que había sido curado de mi obsesión más enfermiza.
-¿Puedo dejarlo ya? ¡Esto es un coñazo!
-Claro que puedes dejarlo. Tienes muchos libros...
-No me apetece leer.
Y no volvió a apetecerme leer ninguno de aquellos libros inútiles en la vida, pero hacía falta una segunda prueba.
-¿Vemos la televisión? -me invitó mi padre.
Echaban un capítulo de "South Park". Nunca me había reído con esa serie porque hasta entonces no había sabido comprenderla pero me carcajeé con ganas. ¡Diablos, pero sí era divertidísimo! ¡Cuando le agarraron a Tom Cruise y le metieron la cabeza en un retrete para que hablara con el "señor mojón" es que casi me muero de la risa! ¡La de cosas que me había perdido hasta entonces! Mi vida había sido vacía pero todo empezaba a cambiar… También mis padres se rieron muchísimo y noté que se abrazaban los dos, felices.
Éramos una familia perfecta.
Mi vida ha sido plena y óptima, eficiente en lo social y emocional a partir de entonces. Estudié Ciencias Mercadotécnicas e hice un Master en Subcontratas en la Universidad Politécnica de Rhode Island. Así he alcanzado uno de los puestos ejecutivos de mayor responsabilidad de mi empresa.
A veces me apetece flipar un poco con algún porro o meterme una rayita de cocaína, como cualquier individuo normal, pero soy un hombre sano y con amigos. La vida me ha ido bien en todos los sentidos y me siento plenamente feliz. Tengo una mujer con una talla cien de pecho y muy liberal: nos gusta hacer intercambios los fines de semana con otras parejas. También en ese sentido soy un hombre completo.
Quisiera que mi ejemplo sirviera a todos los lectores, animarles a lobotomizarse como yo. A ti, que pierdes el tiempo con la lectura y hasta escribes relatos absurdos y sin sentido, te aconsejo que te lobotomices por tu bien. La felicidad está al alcance de la mano y sería estúpido perdérsela, ¿no crees?
Lobotomízate y será la decisión más inteligente de tu vida: créeme.
Atrévete a ser feliz.
|
 |
| |
|
|
|
|
 |
|
|
|
| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
 |
| Tema: |
Autor: |
Fecha: |
|
Vuelapluma |
|
|
18-07-2007 09:49 |
|
De vez en cuando es interesante hacer un exorcismo de este tipo. Poco más puedo añadir a lo ya comentado. Un saludo, compañero
|
|
IRA |
|
|
04-07-2007 15:51 |
|
Rebosa de ira jeje, lo has escrito cargado de mala hostia (¿se puede decir hostia aquí?), pero esta divertido.
Unas risas si que me he echado, sin duda.
Saludos.
P.D: Voy a lobotomizarme.
|
|
RE: IRA |
|
|
05-07-2007 14:01 |
|
Reconozco que lo escribí en un momento de irritación y puse muy mala hostia. Me alegro de que te haya entretenido.
|
|
muy bueno |
|
|
08-07-2007 08:06 |
|
me gusto mucho!!! ese cinismo que le has puesto y toda la colera que tienes, estan muy bien enfocados. me gusta tu forma de pensar y la manera en que pusiste a la inversa todo eso. suerte y saludos.
|
|
RE: muy bueno |
|
|
10-07-2007 11:08 |
|
Me alegro de que pensemos igual, gracias por tu comentario.
|
|
Y te debía leer algún relato más... |
|
|
07-07-2007 16:06 |
|
No hay mucho más que añadir, compañero.
Coincido con todos, y es que está bastante claro. Es un relato conciso y que va al grano, divertido e incluso cínico. Sarcástico.
Deja una sonrisa en la boca. Gracias.
|
|
RE: Y te debía leer algún relato más... |
|
|
10-07-2007 11:10 |
|
Lo importante es que quede siempre una sonrisa. Gracias, compañero.
|
|
Una de cal y otra de arena |
|
|
04-07-2007 16:17 |
|
Me he reído muchísimo pero como este relato es muy simbólico de lo que te gusta y de lo que te parece deleznable...creo que es compatible jugar a la consola con salir con una peña de amigos, ver porno duro ( y practicar sexo) con sacarse la carrera de Filología Hispánica.
Solamente estoy de acuerdo con la prensa rosa que, tal y como está actualmente, es cien por cien, nociva. Tengo un relato "Cerdos y Cuernos" que comparte algunas similitudes con el tuyo.
Nos leemos
|
|
RE: Una de cal y otra de arena |
|
|
05-07-2007 14:17 |
|
No te falta razón: a mí mismo me gustan los videojuegos y el sexo. Pero nunca he considerado esto como sustituto de mis inquietudes culturales. De todas formas sé que escribiendo este tipo de cosas nunca puedes estar de acuerdo con todo el mundo.
Pero me alegro de que te hayas reído. Gracias por tu comentario.
|
|
Irónico y bien escrito |
|
|
05-07-2007 14:53 |
|
Pues eso.
Un placer, con frases memorables y esa mala uva que nos hacer reir pero también pensar.
Enhorabuena
|
|
RE: Irónico y bien escrito |
|
|
10-07-2007 11:10 |
|
Pues sí conseguí hacer reír y también pensar me doy por satisfecho. Gracias, compañero.
|
|
Good |
|
|
04-07-2007 16:28 |
|
Tal vez más facilón que de costumbre pero buena reflexión, antes que relato. Comparto opinión con respecto a Almódovar, es una moda que pasará como pasaron los pantalones bombachos de los 60.
|
|
RE: Good |
|
|
05-07-2007 14:05 |
|
Sí, es un relato facilón en cuanto a técnica y estilo. Mi intención era probar el género de la sátira, cargar las tintas de acidez. Almodóvar no es santo de mi devoción...
|
|
|
|
|
|