|CINE Y DVD| VIDEOJUEGOS | MÚSICA| LITERATURA | COMICS | MANGA|TECNOLOGÍA|TIEMPO LIBRE
|    DRAGONMANIA     |   Juegos de rol   |   Miniaturas   |   Juegos de cartas   |   Literatura  |  Juega y Fórrate 
| Publicidad | Concursos | Foros |
  Noticias |  Reseñas |  Fantasía |  Ficción |  Terror y Suspense |  Poesía |  Otros Relatos |  Opinión |  Ranking |  Actividades |  La Galería |  Juegos para tu móvil |  Tienda Libros

La eterna llama


Otros Relatos

11-07-2007 12:05
Por: Darthz

Algo que le debía al mundo. Y a mí mismo.

Las tres de la madrugada. El mundo, o al menos el mundo que me rodea, está en silencio. Estamos en plena primavera y parece que ya haya llegado el verano. Nada se mueve. Por mi ventana, bajo la noche estrellada, se deja ver un árbol semidesnudo, inmóvil y muy quieto; indiferente al juego de una pequeña e intermitente fugaz brisa que cruza por las calles desiertas de esta noche mágica. A través de la enorme maraña de hojas y ramas que cada vez van tomando más anchura y comienzan a llenar de verde mi ventana al mundo, observo las persianas cerradas y las habitaciones a oscuras de otras casas. Me imagino el dormitar de los hombres y las mujeres y los niños, tendidos sobre sus camas, cada vez más ligeros de ropa, con menos sábanas y más sudores de madrugada.

Desde lejos llega el sonido ronco de algún camión de basura que vaga solo por la ciudad, y a veces el de un coche que pasa rezagado por entre las calles negras. La radio suena de fondo, pero mis oídos atienden –indescriptiblemente– más al silencio o a estas imágenes solitarias. Porque, si aún no les he hecho saber quién es el protagonista principal, sin dudarlo puedo jurar por la soledad. El rumor bohemio de la noche tiene algo de especial y que cautiva, y comienza a convertirse en un compañero de viaje necesario.

El mar no está muy lejos y, aunque no puedo olerlo, lo siento tan cercano como esta brisa nocturna que me acaricia muy de vez en cuando; puedo sentir cómo me envuelve en sus olas de agua y espuma y me lanza al océano como un naufrago. Y, sin más horizonte que la línea que parte el cielo del mar, comienzan a llegar a mí sensaciones y recuerdos tan dispares que una luz –un faro perdido– me ilumina desde no sé dónde. Entonces abro los brazos y me concentro en nadar, en encontrar esa luz intermitente que me llama desde algún océano. Intento mantener la calma, no perder el norte: encontrar mi rumbo. Y, con los ojos irritados y mojado de pies a cabeza, al único lugar que llego es a una enorme isla de ensueño.


la eterna llama

La llegada a la isla

Aún es de noche cuando abro los ojos. El cielo se asemeja a un enorme algodón rosa, y algo me dice que pronto veré un nuevo amanecer. Las estrellas ya no brillan con tanta fuerza, son cada vez más difusas y etéreas. Estoy sentado en la orilla de lo que mis ojos comienzan a distinguir como una playa. Sigue haciendo calor, por lo que, en esta extraña mezcolanza de sentimientos, imagino que aún es primavera. Aquí no hay árboles ni ventanas, pero un aire muy quieto, como el suspiro de un ánima cansada, continúa abarrotándose en mi cuerpo. Tampoco se oye nada en este lugar; algún canturreo distraído de varios pájaros que comienzan a posarse sobre algunos troncos cercanos, si acaso. Mis músculos están tensos y agarrotados, como si todavía necesitaran desperezarse después de un largo sueño. Ya se cuelan algunos rayos solares por el este.

Clavo mis ojos en el océano que se extiende eternamente como un gigantesco odre helado, y siento la escarcha afilándose con mi cuerpo, tal vez buscando el calor humano. El cielo comienza a resquebrajarse como un mosaico de rosas y naranjas, y el sol amelocotonado va ascendiendo con parsimonia, todavía perezoso. La arena está fría y, al tacto con mis manos, la siento suave y fina; sus granos parecen delgados hilos de filigrana que abrazan la tierra como si llevasen ahí toda una vida. Todo es tan frágil como las diminutas olas que rompen furtivamente a ratos en la orilla. Desde donde estoy sentado también puedo admirar todo un camino de piedras, algas y conchas batiéndose en un interminable reguero que se asoma a los ojos del mundo como una cola de gemas oscuras, brillantes por las aguas que continuamente las limpian y, a veces, las arrastran.

Podría tumbarme en estas pálidas arenas y quedarme escuchando el murmullo de las aguas indefiniblemente. Pero no tengo sueño. Estoy en un estado muy distinto al corriente; ni cansado ni muy despierto; ni alterado ni tranquilo. Estoy extrañamente feliz, y aunque todo este ambiente onírico que se me ha concedido pueda parecer un sueño, me aferro a lo real y comprendo que eso no puede ser cierto. Me levanto y muevo los brazos y las piernas, me sacudo la ropa –unos pantalones cortos y una camiseta de manga corta, la primera prenda negra y la segunda blanca– y me desperezo como si acabase de robarle un trozo de estrella al sol que cada vez conquista con más entereza.

Todo es cierto.

Soy real. Mis ropas son reales; la luz solar; el agua; el sonido del mar; la arena; el viento. Hoy todo es espléndidamente onírico pero realista.

La duda más terrible del ser humano

Han pasado dos horas desde que me desperté en la isla. Me siento perdido, como el viajero del tiempo de Wells. ¿Habré atravesado algún mecanismo similar al de una máquina del tiempo? ¿Estoy en el pasado, en el futuro, en el presente? ¿Qué son esos tiempos? O, mejor aún, ¿qué demonios es el tiempo? Atravesar unas imágenes encadenadas a través de un espacio móvil y un sentido a veces muy extraño del mundo; ¿es eso lo que hace que nos movamos por la vida? ¿Es ese hilo fino el que llamamos tiempo y que a su vez hace de vida y tormento y delirio y esperanza?

Somos seres incomprendidos.

Intentando alcanzar siempre la perfección, concluyo que estamos hechos sólo para vislumbrar lo imperfecto. Y es hermoso, y bello. Y real. Muy real.

A lo lejos suena una música, la música del mundo.

¿Estoy muerto? ¿Es esto el paraíso?

¿Por qué la gente no hace más que constantemente preguntarse acerca de las cosas que nunca sabrán qué son? ¿Somos realmente seres estúpidos e imperfectos? He de suponer que sí, pues yo, aún incluso si estoy muerto, me sigo haciendo preguntas sin respuestas. Las preguntas del mundo. Las preguntas que bostezan de madrugada. Pero, ¿he perdido realmente la vida?


la eterna llama

Decidí que esto no era un sueño, y ahora decido que también sigo vivo. Si no, entonces, no podría estar haciéndome estas preguntas, ni estar acariciando esta fina arena blanca, ni sintiendo el viento, elemento de nuestro mundo, abrazándome en silencio. O quizá es que me haya llevado todas las sensaciones y recuerdos al otro mundo. ¿Por qué persisto en la idea de que todo esto, tan mágico, sencillo y hermoso, deba de pertenecer a otro lugar distinto al que nací? ¿Tan tormentosa es La tierra? ¿Tantos disgustos me he llevado, tan mal se me ha tratado, tan mala ha sido la vida conmigo? Quizá sí, quizá no. Tal vez el único que se comportó malamente fui yo, o el que no supo recibir aquel regalo con cariño.

Pienso en cuántas vidas y cuántas cosas dejo allí atrás, y me estremezco. No puedo siquiera imaginármelo. Tantos sueños y esperanzas no pueden ser destruidos en un soplo de viento.

Estoy vivo.

Respiro.

No he muerto.

Necesito ser un superviviente

Por fin me he topado con la naturaleza vegetal. Hay flores, y huele a arbustos y a vida. He llegado a un claro donde la playa parecía acabar y me encuentro con un pequeño bosque. Una espesura florida y frondosa, que se acerca a mis ojos como un edén perdido, un paraíso imaginario. Pero, a diferencia de lo que podría pensar en cualquier otro momento de mi vida, lo siento tan real como todo lo que hasta ahora he vislumbrado.

Camino. Mis pasos hacen crujir algunas ramas. Comienzo a sentir esa extraña y aventurada sensación que padece uno cuando entiende que está perdido. Pero, a decir verdad, me he sentido así desde que he llegado a la isla. Aunque no necesito escapar, ni tan si quiera gritar por mi sitio en el mundo, reclamando ese lugar en el que no me hallo perdido, pues la errante historia que tengo ahora delante de mis ojos me apasiona. Me enamora. No necesito más. Y, curiosamente, me hallo solo.

¿Realmente no hay nadie más en esta isla?

Avanzo.

Unos pasos.

Miro hacia todos lados.

No veo nada ni a nadie.

Siento presencias, pero no han de tener formas pues de nuevo no vuelvo más que a escuchar algunos pájaros y el sonido de la naturaleza. El mar, a lo lejos. El caluroso aire sobre mis hombros, sobre la hierba, como rocío invisible, sobre la isla. Cayendo en picado. El calor. El calor. El calor. Los rayos del sol se cuelan por entre los árboles.

Avanzo.

Descubro unas nuevas zarzas, y matorrales. Hierba y más hierba. Todo verde. ¿Qué pretendo buscar? ¿Una salida? ¿Un sentido? Continuamente el ser humano intenta encontrar un sentido a su vida, una nueva razón para continuar viviendo. Una razón de ser. Oh, Hamlet, qué desdichados nos hiciste. ¿Qué sentido tiene la vida si la vemos como un sinsentido irracional? No somos más que ciervos espantados, huyendo un día sí y otro también de los peligros que nos acechan a diario, y, a veces, nos dejamos atrapar por ellos. Nos quemamos, y, al tacto con el dolor, comprendemos que es mejor la huída. Siempre libres, presos, huyendo. Creyéndonos que ese fuego algún día dejará de perseguirnos, cuando obviamos que estará detrás de nosotros toda la vida. Y que no se puede enfrentar más que huyendo. El fuego, arder, morir, vivir. Todo está unido. El sentido, no lo tiene. ¿Por qué, entonces, se lo buscamos desde niños hasta mayores, creyendo que ahí estará el secreto de haber sido felices? ¿Es necesario un orden para avanzar por la delgada línea de la vida?

Yo no puedo quemarme. No quiero, y huyo. Me espanto. Adoro el fuego, pero también lo odio. Mi vida está hecha de incendios. El primero se dio al nacer, junto a las lágrimas que lo secaron, y luego se continuaron con los primeros amores y los primeros fracasos. Y estos no hicieron más que alargarse, con otros nombres, otros enigmas, otras nuevas y hermosas aventuras. Fueron terribles. He de apagar ese fuego, me decía, y siempre acababa huyendo, con heridas por todo el cuerpo y algunas cicatrices que nunca habrían de cerrarse. Nos gusta quemarnos. Ver arder las cosas, sólo entendiendo así la belleza de esos juegos. Cuando las vemos partir, cuando las vemos deshacerse entre nuestras manos, o cerca de ellas. Y entonces comprendemos que hemos de seguir huyendo, siempre, de la llama que nunca, hasta conciliar el sueño eterno, se apaga.

Necesito creer que soy un ciervo. Que huyo y me espanto del fuego. Ése es mi sentido. Saberme consciente de este sinsentido mundano y entender que mi papel en este hueco de tiempo es arder hasta que un día, un soplo de viento, me apague.


la eterna llama

Dios

Sigo sin tener hambre y ya debe de haber pasado el medio día. No comprendo esta situación, pero he decidido no buscarle más sentido que el de la felicidad absoluta que hoy se me concede. Soy dueño de mí mismo y de mis ideas. Y con eso me conformo.

No he olvidado nada de mi vida, pero no la necesito para hoy ser feliz. A diferencia de todos mis pasados días, en los que necesitaba recordar y proponerme sueños y metas para sentirme realizado, hoy vivo en ese eterno carpe diem que todos añoran y buscan. ¿Soy algo así como un dios? ¿He encontrado realmente el punto culminante de la felicidad? ¿Es eso realmente humano?

Caigo. Sé que eso no es posible. Y vuelvo al mundo, a tocar la hierba, y a verme andando entre los arbustos y las hojas primaverales.

Una luz cegadora se abre paso ante mí. En el camino. A pocos pasos. Pierdo la visión por unos segundos.

Algo dentro me acaricia el estómago. Siento por primera vez en la isla miedo.

Una figura indefinible, de colores que son destellos blanquecinos, suspira y permanece quieta en ese claro del bosque donde estalló la luz. Es, sin duda, obra de un ángel.

Me acerco.

—Habla, mortal.

¿Quiere que hable? ¿No necesitamos presentación? ¿Por qué me produce este horror tan terrible en el estómago, y por qué también me hace sentir tan feliz? Lo comprendo. Entonces, lo comprendo. Es Dios.

—Dios.

—Así es.

Las palabras se me atragantan. Pero, de repente, una confianza indescriptible me acompaña. Y hablo, escupo, me sincero, me aventuro a la odisea de hablarle a Dios como si fuese mi reflejo en un espejo.

—¿Cuál es tu misión en el mundo?

—Ya lo sabes, pero crees que no necesitas saberlo. Crear el fuego que necesitáis para vivir, y vosotros sois los protagonistas del incendio, y, por consecuencia, del apagado. Yo sólo doy vida; es ella misma quien os la quita. Porque es, por supuesto, necesario.

—Entiendo. ¿Y por qué estoy hablando yo ahora contigo?

—Necesitabas hacerlo, y lo hiciste. Muchos lo ignoran y siguen con sus vidas, ignorando el fuego hasta que éste los quema y se hacen alguna pregunta, y luego continúan con su devenir como si nada hubiese ocurrido. Tú te has parado frente al fuego y lo has mirado de cara, y has provisto toda esta isla para aventurarte hacia tu propio destino. Hacia tus miedos. Hacia tu peligro, hacia tu muerte, y, también, hacia tu vida.

—¿Estoy muerto? ¿Es esto la fase anterior a mi decadencia en la vida?

—Por supuesto que no. Es sólo el enfrentamiento que siempre te había esperado. El momento en que te miras tú a tú frente al fuego de tu vida.

—Creo que entiendo. Kafka, un humano como yo, dijo una vez que en la lucha entre uno y el mundo, hay que estar de parte del mundo. No creo que se pueda estar de parte del mundo si no se tiene primero una idea sobre éste, y también otra sobre uno mismo. Eso es lo que creo que hoy estoy haciendo aquí. Buscando mis ideas sobre el mundo y sobre mí mismo, y, sobre todo, poniéndome de parte del mundo.

—Si no te pones de parte del mundo no podrás existir. Él te pertenece al igual que tú le perteneces a él. Sois uno y esa unión es la que hace que el fuego de tu vida no se haya apagado. El día que dejes de creer en él, como el escritor que se inspira en su obra, todo habrá llegado a su fin

—No eres como pensaba. Dios, la gente ha dicho tantas cosas de ti… buenas y malas… han deliberado tantas leyendas e historias sobre tu inexistente vida.

—Es una de las partes del fuego: de la vida del humano: preguntarse. Preguntarse constantemente. Creer servir a algo más complejo que el simple soplo de aire que necesitan para vivir. Eso, a muchos, les reconforta y les hace seguir viendo el fuego. Sin la esperanza de creerse peones de un mecanismo mucho más grande, no podrían vivir. Y eso, entonces, les hace fundar sus propias conclusiones y llevarlas por el mundo. A veces incluso rompiendo el sueño de otras personas, o de otros grupos, o cometiendo verdaderas locuras. Así es como funciona el ser humano. El fuego, en su mayoría, se extiende; a lo menos, se apaga. Cuando una idea es muy alarmante o crea expectación, el incendio se propaga con una velocidad asombrosa, y en su red caen muchos. Muchos que luego, para bien o para mal, acaban siendo quemados. A veces la fuerza de esos fuegos es tan irresistible, que sucumben a su poder y mueren por y a costa de él.

—Creo que te comprendo, pero no comprendo a esa gente. Yo no necesito arder de esa forma; prefiero huir y buscar otros fuegos, pequeños fuegos, no dejar que nunca me abrace el gran incendio del mundo.

"Déjame preguntarte una última cosa. ¿Realmente existes?"

—Existo. La próxima vez que necesites hablar conmigo ya sabes dónde estoy. Detrás del espejo.

Siempre hay un mundo nuevo tras el horizonte

Las palabras con Dios me han hecho reflexionar mucho. He pasado toda la tarde pensando en ellas, y he concluido en que la figura de un dios es necesaria pero inservible para los que la acaban conociendo. Los que la persiguen cuando han comprendido su significado, es simplemente porque desean arder y, en su interior, necesitan ver la belleza de lo incomprensible.

He llegado a una montaña. Y la escalo, poco a poco. Con perseverancia. Es grande, muy grande, y me ha llevado un par de horas encontrar su cima. Ya he dejado atrás la playa y el bosque y la aparición repentina que me ha hecho encontrar un nuevo sentido al sinsentido de la vida. Me ha acompañado sólo la soledad. Pero ha sido una soledad deliciosa, tierna, y amable. No necesito más.

Sé que es algo loca mi pregunta, pero no he parado de hacérmela en todos estos minutos de ascenso. ¿Qué habrá después de la cima? ¿Necesito realmente saber que hay allá para aventurarme hacia ello? ¿O, en realidad, voy hacia allí precisamente porque no lo sé?

Suspiro. Ya queda poco.

Una noche muy negra ha caído. Y estoy atrapado en ella. Envuelto por la oscuridad, arrastro mis pies por una hierba cada vez más fría. La brisa es fresca. La luna ha ascendido poco a poco y me hace llegar sus pálidos reflejos, dándome la única luz que necesito para avanzar. Continúo. Sin descanso. Necesito ver el final.

Ya no hay pasos, sólo silencio. Silencio.

El olor de la naturaleza sigue en el aire, y, muy levemente, escucho el murmullo de las aguas nocturnas.

Llego a la cima. Respiro con agonía y, en este momento, siento todas las sensaciones que alguna vez me sacudieron en mi vida. Miedo. Dolor. Incomprensión. Amor. Delirio. Deseo. Vergüenza. Valentía. Odio. Y miro. Y miro. Miro hacia el vacío que se abre ante mí. Un enorme y terrible vacío.

He llegado al final. Me lanzo.


la eterna llama


El despertar

Las tres de la madrugada. El mundo que me rodea está en silencio. Miro el despertador una y otra vez. No puede ser cierto. Estoy vivo. Vuelvo a estar en mi cama, en la habitación.

¿Ha sido realmente un sueño?

Vuelvo a escuchar algo que me devuelve completamente a la realidad: el estruendoso y amargo sonido del camión de basura.

Ya soy parte del mundo.

De nuevo comienzo a sentir que ardo. Y escapo.

Escapo porque no soy más que un ciervo.

Una llama apagándose.

 



El caballero de la rosa negra
El caballero de la rosa negra
Precio: 15,00 €
 Imágenes
la eterna llama

 Vota este artículo


 Recomienda
 Emails separados por comas
| Formato imprimible |
Comentarios Votos Estrellas
16 6 ****
 
 
COMENTARIOS DE LOS POBLADORES
Tema: Autor: Fecha:
   Un buen texto, y con tu sello personal
18-05-2008 01:33
Buenas chiquitín, te quedó estupendo :-) .

Me recordó mucho a esa obra de teatro que te leí una vez.

Me gusta ese toque tan introspectivo, esa busca constante del "yo", ese simbolismo, como ya dije muy buen texto, un placer leerte:-)

Nos leemos.

   RE: Un buen texto, y con tu sello person
18-05-2008 03:27
Pues tienes razón, y no me había dado ni yo cuenta. Por eso amo y aprecio a los lectores, porque sois unos cabrones y a veces dais con clavos que ni el mismo escritor se había propuesto clavar. Joder, y menudo martillazo. Espléndido. Es cierto, este relato fue, sin yo saberlo, el germen que daría lugar a la obra de teatro. Con esa constante mía metafísica, con mis dudas y mi sello personal, imborrable. Mis huellas en el tiempo...

Oh.

   Dios y la muerte
02-08-2007 20:09
Tenía pendiente comentar este relato, cuyo dibujo de portada, por cierto, me engañó respecto al tema. Pero el tema me ha gustado, la muerte y Dios me ha inspirado alguna vez. A veces se hace un poco lioso pero en conjunto funciona.

   Hmm...
24-07-2007 23:49
Bien, por si no viste mi contesta en el postal aéreo, aquí va un extractus, bro. A ver cómo quedai endehpué...
Lo primero que hay que destacar es su belleza lírica, abunda en ensoñación, quizá un poquito recargada, para mi gusto un poco más caústico, pero hay que reconocer que hace bien leer de vez en cuando algo hermoso e inocente.

A estas alturas, la búsqueda de la belleza y la sensualidad a flor de piel parece ser una constante tuya. A poco no me pareció que estaba leyendo a Coelho (me recordó algunos pasajes del Alquimista, donde la ilusión está presente a cada momento). En la llama eterna hay algo de eso, el protagonista hace un viaje, no digamos iniciático, pero quiere encontrar algo, eso está claro. Quizá, desde mi humilde punto de vista, yo propondría la inclusión de personajes en la onda del Principito, así la ingenuidad y pureza del prota no sólo sería parte de él, sino que del entorno y con eso se establece el rigor de la belleza, ya no queda más escapatoria para el lector que rendirse. Además, te permitiría más juego de diálogos.
Un análisis somero del texto también me hace pensar en que tu camino va por allá, que podrías aspirar a escribir cosas como Michael Ende, que rozan lo fantástico pero son igualmente positivas, en los aspectos que te he mencionado.
Espero que mis escasas deducciones te hayan servido de algo, bro.
Un abrazop.

   RE: Hmm...
25-07-2007 22:22
Te respondí al email. ;-)

   Muy bonito
11-07-2007 12:08
No sé por qué Dios cambia del tú al usted, pero a parte de ese único detalle que me ha chirriado, me he quedado encandilado con tu texto.

Muy hermoso, muy fluido este viaje a través de tu mundo. Me he sentido como un espectador privilegiado, y lo he disfrutado mucho. Gracias.

   RE: Muy bonito
11-07-2007 13:31
Emocionado te respondo... gracias, muchas gracias.

   RE: Muy bonito
11-07-2007 13:27
Ya sabes mi opinión buddy, un texto cojonudo al que sólo le veia algún clarooscuro en momentos muy particulares pero globalmente sólo puede definirse como excelente.

   RE: Muy bonito
11-07-2007 13:37
manheor dijo:
Ya sabes mi opinión buddy, un texto cojonudo al que sólo le veia algún clarooscuro en momentos muy particulares pero globalmente sólo puede definirse como excelente.

:-)

   Immersion.
11-07-2007 13:44
Si, eso es, creo que expresas una serie de ideas interantes en un contexto magico donde consiges llevar al lector.

Una redacción excelente con una serie de ideas que, como minimo, dan que pensar. VAldrá la pena leerlo varias veces.

Enhorabuena.

   RE: Immersion.
11-07-2007 15:51
Muchísimas gracias, ay, que alguien quiera leer varias veces el texto de uno es cuanto menos emocionante... Estoy muy emocionado hoy, y todo esto me ayuda aún más a seguir con la novela que tengo entre manos, de la cual por cierto, hoy también estoy muy inspirado.

   Espectacular
11-07-2007 14:28
Hola Darth,
Te voy comentando por partes lo que me ha ido pareciendo el texto. Desde luego rebosa en brillantez, intensidad y sobre todo, belleza plástica. Me gustaría leer algún relato tuyo embientado en la noche, tipo pesadilla a lo Allan Poe.
La introducción me ha parecido muy acertada, partir de algo sólido, de una madrugada, de alguien que se despierta y poco a poco le llegan sonidos procedentes de la calle.
Con la llegada a la isla, a mi me ha parecido que estaba sumergido en un sueño - a las tres de la mañana- de gran esplendor estético. Hay una cosa estilística que no tengo clara, yo personalmente prefiero con lentitud a utilizar la palabra parsimonio (me suena mal, no sé por qué). Esta frase me ha encantado "me desperezo como si acabase de robarle un trozo de estrella al sol que cada vez conquista con más entereza".
Pasamos a la siguiente pincelada. Comienzan las dudas y las preguntas (hubiese preferido que no mencionases la muerte porque por un momento me parece que acabas con la belleza de que fuese un sueño de primavera). Me ha encantado "¿por qué persisto en la idea de que todo esto, tan mágico...deba de pertenecera otro lugar distinto al que nací?"
En necesito un superviviente aparece la vegetación. Solo una pequeña cosa, me chirría un poco "no veo nada ni nadie", hubiese preferido "no veo nada" "no hay nadie".
Avanzo: me ha parecido acertado, un viaje onírico pero a la vez interno, un viaje por las preguntas que se cuestiona el hombre. Nos afanamos en buscar sentido a algo que no tiene por qué tenerlo.
El apartado dios me ha encantado, pero hubiese preferido que insinuases en la última parte "Déjame preguntarte una última cosa. ¿Realmente existes?" y no contestar.
Y el final me ha gustado.
Espero no haber sido demasiado quisquilloso.
Un saludo, una sonrisa y cinco estrellas

   RE: Espectacular
11-07-2007 15:53
Mensajes como los tuyos deben ser algo así similar a algo caído del cielo, de una nube, el obsequio de una musa envuelta en alas de ángel.

No puedo decir más; estoy emocionado, y me encanta que seas quisquilloso.

Respecto a lo de que te gustaría leer un relato mío ambientado en la noche, a lo Poe, me debes de haber leído la vida pues hace varios días que he hecho uno de lo más oscuro de toda mi vida, fascinante y que a mí me gusta mucho: mezcla de Edgar, Lovecraft y Becquer. Me pongo en contacto por correo contigo y te lo mando, porque aún no sé si lo enviaré a ociojoven.

Una sonrisa feliz. :-)

   RE: Espectacular
12-07-2007 11:33
Darthz dijo:

Respecto a lo de que te gustaría leer un relato mío ambientado en la noche, a lo Poe, me debes de haber leído la vida pues hace varios días que he hecho uno de lo más oscuro de toda mi vida, fascinante y que a mí me gusta mucho: mezcla de Edgar, Lovecraft y Becquer. Me pongo en contacto por correo contigo y te lo mando, porque aún no sé si lo enviaré a ociojoven.

Una sonrisa feliz. :-)


Pues cuando puedas me lo mandas y ya te comento, por si acaso te doy mi correo "queen_of_tales@hotmail.com".
Estoy esperando :-)

   Profundo y personal
11-07-2007 23:02
Un gran relato, lleno de sensibilidad y emoción.

Un paseo por las emociones y el interior del ser humano y su eterna busqueda.

En cuanto a la forma, a destacar la magnifica estructura, las conseguidas imagenes y la cuidada expresividad .

En cuanto al fondo, esa forma de plasmar por escrito sentimientos tan intimos de un modo tan bello.

Y el final está especialmente conseguido.

No te voy a negar que por carácter se me queda ya un poco lejos. Pero me trae recuerdos de noches apasionadas en Zaragoza, donde mano a mano con un amigo soñabamos sobre blancos papeles con llamas que nos alcanzaban desde dentro.

   RE: Profundo y personal
11-07-2007 23:13
Sin tus pinceladas mis cuadros nunca estarían completos.

Gracias.




Tiendas Online:

Otras webs de Planeta Ads Network:

MANGA - OCIO JOVEN | ULTIMAS NOTICIAS - ADN | Cursos a distancia - CEAC | CURSOS DE INGLES - HOME.ES | SERIES INFANTILES - PLANETA DIRECTO | NOTICIAS MADRID - ADN | CRUCEROS - OCIOCRUCEROS | FOTOGRAFIA - CONOCIO | Naves StarWars - PLANETA DeAGOSTINI | ADMINISTRACION DE EMPRESA - e-DEUSTO

Publicidad: Secured Loans - Free Ringtones - PT Cruiser - Low Interest Credit Cards - Mortgages
Copyright Ociojoven Networks Publicidad Sobre nosotros Pobladores Aviso legal Trabaja con nosotros