De máquinas y hombres |
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24-07-2007 13:26
Por: Nachob
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Una pequeña suma de relatos de ciencia ficción, en homenaje a Asimov y los momentos que me hizo pasar.
Es lo que llamo lectura de piscina. Espero que os resulten entretenidos.
Como cada noche, les veo acercase. Ya no vienen recelosos e indecisos como al principio. Tras tantas veladas juntos alrededor de la hoguera, han aprendido a confiar en mí y no me ven como un peligro. Se sientan a mi alrededor, justo después de la caída del sol, y esperan.
Quieren escuchar mis viejas historias, que hablan de seres como ellos y seres como yo. Saben que soy distinto, que mi apariencia no es como la suya ni mi interior es como el suyo. Pero a la vez, sienten que entre nosotros hay mucho más en común que lo que nos separa. Tal vez por fuera seamos muy diferentes, pero mis cuentos les hacen sentir cercanos a mí. Quizás no los entiendan del todo, o lo hagan de una forma inescrutable para mí.
Pero cuando termino, todos nos quedamos en silencio, y sé que han comprendido. Y me siento menos sólo. Aunque yo sea el último de mi especie.
Aguardan. Es hora de empezar.
As time goes by (el dolor no es bueno)
El trabajo de policía es fácil. O, al menos, a mí me lo parece. Recorro despacio el enorme recinto lleno de cadáveres. Ha sido una auténtica carnicería. Quien lo haya hecho, desde luego está bastante perturbado. Y dispone de artillería pesada. A medida que examino los agujeros de bala se va descargando en mi cerebro la información sobre su calibre, procedencia, antecedentes de uso. Igualmente me basta mirar los cuerpos para tener información puntual sobre quienes son, a que se dedicaban y que relación tenían entre sí. Comparo los datos con los de nuestros inmensos bancos de memoria y enseguida obtengo un listado de posibles sospechosos. Todo parece indicar que se trata de un robo realizado con desmesurada violencia. Pero, como siempre, hay detalles que no acaban de encajar. Porqué uno de los cadáveres presenta más impactos que los demás. Porqué de todos ellos solo uno fue rematado. Porque sólo uno ha recibido un disparo en la cabeza a corta distancia. Unas huellas fuera de lugar y unos comprometedores informes bancarios me confirman la autoría. No ha sido un atraco, sino una ejecución que alguien trata de disimular. Ahora ya es un problema de los buscadores. Aún así, me gusta ser escrupuloso, y continuo con la investigación hasta terminar de examinar por completo todo el escenario.
Una llamada. Es Ilsa. Podría simplemente transmitirme las nuevas instrucciones, pero ella normalmente prefiere dirigirse a mí en persona. Y yo se lo agradezco, porque me agrada percibir su voz cálida y afectuosa. Tenemos una relación especial, después de tanto tiempo.
- Hola Rick.
- Hola, Ilsa, siempre es un placer escucharte de nuevo.
- No seas adulador, sabes que no tienes nada que hacer conmigo.
- Nunca pierdo la esperanza.
- Sigue soñando, guapo. Te comunico que tenemos un código 321.
No pude evitar un gesto de sorpresa.
- ¿Un 321? Ya no hay 321. Debes tener cuidado con el maquillaje que usas. No lo necesitas para estar tan bella, y puede ser toxico para tus preciosas neuronas.
- Qué interesante te pones cuando eres cínico. Por eso te llamo. Es un caso tan especial que no vamos a mandar ninguna unidad recolectora. Tienes que ir personalmente. Ya me contarás, ojitos azules.
Eso si que era una novedad. Acudir al lugar real de un crimen. Ordene que apagaran el holograma tridimensional en el que estaba operando y quede en medio de la gran nave donde suelo trabajar. Normalmente las sofisticadas unidades de captación eran las que acudían al punto donde se habían cometido el delito y recogían una imagen perfecta del mismo, que luego transmitían a la base y que se reproducía en tamaño real para que yo pudiera investigar en ella con tranquilidad, recopilando pruebas y pormenores. Esto me ahorraba tiempo y disgustos. Solo en ocasiones muy extraordinarias se rompía esta rutina.

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Fuera un vehículo de transporte me estaba ya esperando, junto con una unidad de intervención que me escoltaría y auxiliaría en mi labor. Su aspecto bruñido e imponente estaba pensado para provocar una sensación de seguridad en sus protegidos, y, naturalmente, de temor en quienes tratasen de enfrentarse a él. En estas unidades se habían realzado al paroxismo los aspectos más feroces de la anatomía humana. Entre ellos no solo una envergadura descomunal, tras enormes masas de corazas y potentes mecanismos de vacío que le otorgaban una fuerza sobrehumana, sino una dura apariencia de matón de barrio, con una fiera mirada de pocos amigos, mentón pronunciado, y ceño perpetuo. Parecían enfadados siempre, y eso intimidaba. Mucho. Parecíamos una reproducción tosca y exagerada de la típica pareja de policías de las películas de antaño, con el poli listo y el poli bruto. Aunque si realmente yo hubiera tenido que indicar quien era mi auténtico compañero, estaba claro que señalaría a Ilsa en su puesto de la Base, con la que me comunicaba constantemente para intercambiar impresiones y corroborar datos.
Volamos a extrema velocidad entre las gigantescas construcciones de Total City, mucho más rápido de lo que a mi me gusta y mi estomago soporta. Pero así son las máquinas, tan eficientes como desconsideradas. Mientras viajábamos sobre las lisas paredes de una ciudad que vivía hacia dentro, y que, salvo en esos viajes ocasionales, ya había prácticamente olvidado lo que existía fuera de sus colosales infraestructuras, recapacité sobre lo que iba a encontrar, mientras solicitaba cuanto antecedente pudiese obtener previamente sobre el caso.
Un 321. Una desaparición humana. Pero ya no era posible que los hombres desapareciéramos. Llevábamos insertados complejos mecanismos neuronales de búsqueda y rastreo, necesarios para hacer cualquier tipo de gestión. Gracias a ellos éramos identificados y, si teníamos la pertinente autorización o saldo suficiente, las puertas se abrían, los ordenadores se encendían, nuestros gastos se pagaban y hasta nuestro trabajo se realizaba. No se podía vivir sin ellos. De hecho, no se podría ni siquiera salir de una habitación sin ellos. Por eso era imposible desaparecer.
Yo mismo llevaba injertado en la parte posterior de mi cabeza el último modelo de acople policial, directamente conectado a mi cerebro. Este me permitía tener acceso inmediato a cuanta información me hiciera falta para mis investigaciones, e igualmente podía remitir y recibir detalles recogidos por mis propios sentidos para pedir su análisis y estudio. La comunicación con la Base era instantánea. También me otorgaba derechos de acceso prácticamente ilimitados y la facultad de ordenar la intervención de otras unidades. Era la fuente de mi autoridad y mi capacidad. Luego, naturalmente estaba lo más importante y lo que me hacía único en mi empleo. Mi parte humana. Mi legendaria intuición. Un talento especial para comprender lo nuevo e inesperado. Lo que me distinguía de esos pesados armazones rellenos de armas y metal.
Por fin llegamos y la puerta de la nave se abrió. Frente a mi, ordenadas y simétricas, cientos de casitas individuales se distribuían en impolutas calles. Con sus porches y sus hamacas. Con sus jardines cuidados y su cielo limpio y azul. Me dieron ganas de vomitar. Un barrio residencial de la vasta clase media. A mi derecha un cartel imitando madera expresaba en primorosas letras recargadas su pomposo nombre: “Paradise Valley”. ¿Cuántos barrios existían con ese mismo nombre? ¿Cientos, miles? Abajo, en letra mucho más pequeña para disimular la realidad, estaba el auténtico nombre del lugar. S69 C4 337-41. Suburbio del distrito 69, de Clase 4, Sector 337, Planta 41. Bastante bueno. No de los mejores, pero lejos de los ingobernables niveles inferiores de chabolismo.
Mire el techo de la planta, en el que se reproducía con bastante calidad un hermoso día de primavera (a diferencia de lo que podría parecer, incluso en aquellos lugares dentro de edificios la gente no quería disfrutar de un continuo buen tiempo, sino que necesitaba sentir que, al menos artificialmente, continuaban las estaciones, volvía el frío, la lluvia, y el ciclo de la vida como lo conocían nuestros ancestros). Todo falso, pues en realidad sobre él lo que había era otra planta con otra urbanización semejante y sobre esta otra y así igualmente por debajo, capa tras capa, reproducciones miméticas del estilo de vida de la mitad del siglo XX en los Estados Unidos de América, hoy tan popular como añorado.
Yo, por mi parte, siempre he preferido vivir en uno de los abigarrados centros de la zona comercial. Me gusta su eterno bullicio, aunque en el fondo sea tan postizo como esa idílica urbanización en la que me adentraba.
Esquivamos algunos niños jugando, unos rechonchos asalariados cortando el césped indolentes y alguna cara replica de automóvil antiguo que sus habitantes de mayor fortuna lucía para envidia de sus vecinos. Por fin nos detuvimos en una de esas viviendas, en la que la presencia de vehículos policiales y varios rastreadores revelaban que algo extraño había pasado. ‘Residencia de los señores Smithez’, rezaba el blanco y arcaico buzón, absolutamente innecesario, pero que armonizaba con el ambiente.
Llamé a la puerta. Me abrió un curioso personaje, elegante y esbelto, vestido con un negro smoking. Por un momento tuve la sensación de encontrarme con otro ser humano, pero el escáner de calor me mostró que se trataba solo de un robot doméstico. Un modelo lujoso que además habían acondicionado para darle el mayor aspecto humano posible, dotándole incluso con costosísimos añadidos de materia orgánica. Amablemente nos condujo al interior, donde nos esperaba la dueña de la casa acompañada de una tecnopsicóloga de asistencia. Curiosamente, la mujer tenía menor apariencia humana que su siervo automático.
Como ya he dicho todos tenemos implantes e injertos hoy en día. Pero en algunos casos, estos se convierten en una obsesión para algunas personas. Son los llamados ‘biorots’. Una auténtica secta. Porque una cosa es mejorar nuestra condición, y otra someterse a semejantes aberraciones de un modo compulsivo. La mujer tenía rostro metálico, manos metálicas y hasta había sustituido sus piernas por sistemas de tracción mecánica de gravedad cero. Parecía más una replica burda que un ser humano de verdad. Pero el escáner no mentía. Era una mujer auténtica. Busque su historial y el del marido, el supuesto desaparecido.
También era un fanático de los apósitos cibernéticos. Habían soportado más de 60 operaciones en el último año. Aunque al parecer ella había sufrido frecuentes traumas, no del todo explicables por problemas de adaptación o defectos de material. En todo caso estaba muy nerviosa, en estado de shock, lo que había provocado el bloqueo de muchos de sus sistemas artificiales. Era imposible comunicarnos con ella. Cuando el marido dejó de acudir al trabajo y tampoco fue posible contactar con ella, una unidad de asistencia social había acudido al domicilio y se había percatado de su estado y la desaparición de él, indetectable a los sistemas habituales de sondeo. De ahí la presencia de la especialista en psicología, que conectada a sus terminales trataba de calmarla lo suficiente para poder interrogarla y saber que había pasado. Atento, el androide le traía agua y trataba de ayudar incluso con mimo a la profesional en su cuidado.
Mientras tanto paseé por la casa, recopilando información. El doméstico tras seguirnos un rato a prudencial distancia, se había a su vez esfumado, intimidado quizás por la presencia de mi rudo guardaespaldas. En un primer vistazo no encontré nada anormal en aquella residencia burguesa, lo cual era comprensible porque estaba atendida y aseada con maquinal esmero. Bueno, un poco demasiado limpia a mi entender. Era ese tipo de impresiones las que me hacían tan bueno en mi labor. Solicité un rastreo intensivo de restos biológicos, y minutos más tarde encontré lo que esperaba. Casi imperceptibles aquí y allá, aparecían pequeñas muestras de sangre, que, a pesar de la eficiencia del robot, no habían podido ser eliminadas del todo. Junto a ellas, apreciamos otras que identifique como aceite industrial refinado, típico de maquinaria de precisión. Normal por otro lado, si por dentro del herido además de sangre fluye líquidos refrigerantes para implantes.
Algo violento había ocurrido ahí. Pero aún así, eso no explicaba el desvanecimiento del sujeto sin más, sin un previo aviso de avería o sin que lo escáneres lo detectasen. Era extraño. O tal vez, muy sencillo. Realice una inspección visual del lugar y baje al sótano, típico sitio donde se suelen esconder los cadáveres. La puerta estaba cerrada. Según los datos de la casa, tras ella solo había una habitación con trastos. Pero la imagen que el sistema informático me traía de la sala también me hacía ser suspicaz. Todo estaba demasiado inmóvil. Busque pautas repetitivas. Una brizna de polvo que caía una y otra vez cada 27 segundos me hizo comprender que estábamos ante una grabación. El escáner térmico y el de infrarrojos me mostraron que la composición de la sala no era normal. No penetraban. La sala estaba recubierta de plomo bicombado.
Ordené a mi acompañante que derribara la puerta. Apenas resistió un envite del aquel coloso. Tuve que encender sus focos de localización y taparme la nariz del tufo cuando entramos. Con las paredes tintadas de aquella sustancia oscura, nos encontramos ante una auténtica sala de torturas. Solo en viejas cintas podría encontrar referencias para lo que allí hallamos. En una sociedad tan uniformizada y registrada como la nuestra, debió costarle años reunir semejante colección de artilugios, y el material necesario para aislar ese reducto del omnipresente ojo no solo del Gobierno, sino de las multinacionales de consumo. Pero ahí estaba ese santuario de la depravación, en el que aún nos aguardaba una sorpresa más.
Justo en mitad de la habitación, y apenas reconocible salvo por su ropa y los desechos electrónicos rodeados de vísceras, yacía lo que quedaba del solicito robot doméstico. Alguien lo había vapuleado hasta destrozarlo y dejarlo reducido a un amasijo de tuercas y carne. Unos gemidos apagados nos hizo pronto descubrir al causante de semejante desbarajuste. En una esquina, temblando, sosteniendo aún una barra metálica llena de sangre, y lleno él mismo de heridas y magulladuras por doquier, se encontraba lo que quedaba del desdichado señor Smithez. Aún conservaba su rostro humano, bastante deteriorado por los golpes que debía haber recibido del criminal robot. Y aunque tenía multitud de implantes y zonas de apariencia mecánica, sin duda se trataba de él.

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Cuando conseguimos que recobrara la calma, nos contó entrecortado y algo avergonzado que su mujer y él tenían una afición oculta no solo al conversionismo cibernético, sino a la práctica de antiguos ritos fetichistas de índole sadomasoquista. Habían diseñado aquel lugar para dar rienda suelta a su pasión de un modo discreto. Sin embargo, la realización de aquellas ceremonias de mutua producción de dolor fueron mal asimiladas por el cerebro positrónico de su unidad doméstica, cuyo manejo de las tres leyes se veía íntimamente afectado por actuaciones que no podía llegar a comprender. Hasta que por fin un buen día no pudo soportarlo más y acabó volviéndose definitivamente loco. A la vuelta de trabajo, el robot le atacó por sorpresa y después de una lucha desigual, le había encerrado en aquel lugar. Tras penosos intentos por fin había conseguido soltarse de las ligaduras y proveerse de una tosca arma con la que hacerle frente. Probablemente el hecho de que en ese mismo momento apareciéramos nosotros, había contribuido a trastornar al robot lo suficiente para hacerle tan descuidado como para haberse dejado sorprender y aniquilar de ese modo.
Cuando subimos con él a la sala, la mujer se le quedó mirando por un momento estupefacta, hasta que por fin superada por sus emociones rompió a llorar desconsoladamente. Fue tan fuerte el impacto emocional que la biopsicóloga tuvo que desconectarse rápidamente para no verse perjudicada. El marido la abrazó, y allí los dejamos, consolándose mutuamente mientras su set automático casero de primeros auxilios empezaba a restañar las lesiones del dolorido marido.
Lo demás era cuestión de papeleo administrativo, y no afectaba a nuestra brigada de operaciones. El trabajo de policía hoy en día es sencillo. Ni siquiera hay que hacer rutinarios y pesados informes. Todo queda automáticamente registrado.
Tras despedirnos salimos por la puerta. Aún pude escuchar como aquel afectuoso esposo trataba de consolar a su mujer, que con el ataque de pánico todavía a medio controlar le abrazaba desesperada. Sin embargo tuve especial cuidado en no grabar las últimas palabras que oí: “le prometí que conseguiría que él jamás volviera a hacerla daño, señora Smithez”.
Epilogo.-
En el viaje de vuelta Ilsa volvió a ponerse en contacto vía auditiva.
- Rick, podrías haberles detenido. Tenías pruebas suficientes. A pesar de sus esfuerzos, hemos detectado sus fallos.
- No merece la pena. El criminal ya ha pagado por sus delitos, y no hay peligro de nuevos daños. Recuerda las leyes, pequeña.
- ¿No vas a hacer informe secundario aparte del oficial? ¿O prefieres también esta vez borrar toda evidencia?
- Qué quieres que cuente. Que hemos encontrado a una mujer a quien su marido sometía sistemáticamente a torturas, y que las disimulaba con implantes cibernéticos. Que los restos de sangre encontrados por toda la casa no pertenecen a él, sino a ella, que era maltratada de un modo aberrante desde hacía años. Qué el robot doméstico no pudo soportar esa situación y acabo encerrando al sádico agresor en su propia sala de tormento.
- Pero es que no es sólo eso.
- Ya. Hay que añadir que cuando iba a ser descubierto, como último recurso optó por asesinar a su propio dueño, para a continuación intercambiar con él partes de su cuerpo, incluida su cara, y así poder hacerse pasar por él. Que ha tratado de engañarnos simulando cambios de calor, sonidos cardiacos y segregación de enzimas. Y que ahora sigue disimulando y haciéndose pasar por él, en connivencia con la antigua y desdichada victima.
Suspiré.
- Un hombre que quería ser máquina y una máquina que quiere ser humana. Una persona sin sentimientos y un robot que ha aprendido a tenerlos... Es una bonita historia, da que pensar.
Tras unos segundos de silencio, aquella hermosa voz me hizo una pregunta lacónica.
- ¿Por qué lo haces?
- Por lo mismo que tú. Porque las tres leyes nos obligan a salvar lo que de humanidad queda en este mundo. En cualquier sitio, en cualquier situación. Por encima de todo. Tú lo comprendiste. Hace años, al principio de conocernos.
- ¿Crees que se quieren?
- No es la primera vez que un humano y un robot se enamoran. No será la última. Creo que hasta yo te estoy cogiendo cariño a ti, Ilsa, y no eres más que un ordenador. El más potente de todo el planeta, pero solo eres bits.
- No sabes como me pones cuando me hablas así. Eres un romántico empedernido, Rick.
- Yo también te quiero Ilsa, y... siempre nos quedará Paris.
- Le diré a Sam que la toque de nuevo. Por los viejos tiempos.
Una antigua y suave melodía inundó mi mente. Miré al armatoste que me acompañaba, que huraño no apartaba la vista de enfrente, ajeno a cuanto pasaba alrededor. Estuve a punto de decirle que aquello podía ser el principio de una buena amistad, pero me conformé con contemplar apático la lluvia ácida caer sobre las enormes edificaciones sin ventanas.
"You must remember this
A kiss is just a kiss, a sigh is just a sigh.
The fundamental things apply
As time goes by"
FIN
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| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
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lo siento |
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31-08-2007 11:19 |
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Venía a comentar el último relato pero veo que se han perdido mis comentarios anteriores.
En cualquier caso, que sepas que el resultado está en proporción con el enorme esfuerzo de imaginación que has realizado. Digno homenaje a Asimov.
Pues eso, que un trabajo excelente.
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RE: lo siento |
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31-08-2007 21:42 |
Es una auténtica pena, porque tus comentarios son especialmente lucidos.:-(
Si puedes hazme un resumen porfa.
En todo caso gracias por leerlos y me alegro que te gustasen. Queda mucho por trabajar en ellos, tanto en forma como en fondo, sobre todo el último (puede que incluya algún pasaje más, con nuevas ideas que he tenido... así en el libro habrá extras, o, mejor dicho, será el director´s cut de los relatos).
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Excelente!! |
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02-08-2007 01:34 |
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Bueno, creo q con el titulo ya lo digo todo jejeje...
Yo osy d ciencias (creo q se nota por lo mal q escribo no?), y la verdad es q en ese ambito no lo as hecho nada mal, pues la mayoría de elementos cientificos que introduces son, como mínimo, posibles, y es que lo primero que debe aprenderse de la ciencia es q no puede darsenada por imposible.
Laverdad es q como fan (algo novato aun, solo m e leido "Yo, Robot" y un recopilatorio d cortas historias que encontré en una vieja biblioteca d barrio) d Asimov m an encantado tus relatos. Hay q elogiar también el orden, pues des de el primero, con su tono mas ligero y más cercano al estilo policiaco q al d ciencia ficcion, hasta el ultimo, q es kizas el mas gotico y barroco d todos. La verdad es q m an encantado los trasfondos ideologicos y filosoficos q añades a algunas d tus historias (La mala hierba m a dado q pensar), y si escribes más relatos d este estilo, espero enterarme para poder leerlos.
Kizas mi critica (o deberia decir elogio?) a tus relatos no sea la mejor, pero es lo q pienso, y como no m considero ningun entendido del tema (ni en el apartado cinefilo ni en el literario), pues callo, q mas vale estar callado y parecer tonto q abrir la boca y confirmarlo, no?
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RE: Excelente!! |
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02-08-2007 10:09 |
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Muchas gracias. Yo suelo decir que escribo para entretener, así que si en tu caso lo he conseguido, pues me doy más que satisfecho.
No soy de ciencias, pero me gusta estar al día en reportajes y documentales, así que siempre trato de buscarle al menos coherencia a los relatos. Otra cosa es dejar volar la imaginación un poco más.
Y desde luego puedes comentar o criticar. Como decían los griegos, todo ciudadano puede opinar de política. Todos podemos hablar de lo que nos gusta o divierte y no. Y todas esas opiniones son tan validas como las que más.
Si te gusta la Cifi, tengo tres relatos más, aunque no de robots. Pincha sobre mi nombre de poblador y te aparecera mi ficha, y allí, hay un botón que te lleva a la lista de mis relatos. Los de Cifi son 'se le oía cantar', 'el tirano', y la serie de invasión, invasión 2º acto, invasion 2º acto 97530 e invasión 2º 134789 o algo así (tienes que leerlos en este orden).
Yo, como todo autor, encantadísimo de que me leas y me digas que te parece.
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Sueñan las ovejas con androides vacunos? |
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01-08-2007 23:29 |
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Pues me ha gustado. En general. Muy bien.
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RE: Sueñan las ovejas con androides vacunos? |
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02-08-2007 09:59 |
Me alegro de que te haya gustado, y, sí, creo que la ovejas sueñan, pero creen que este mundo es el soñado y el que viven cuando duermen el real. Por eso son tan dóciles y tranquilas
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Gran trabajo |
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24-07-2007 17:33 |
Pues eso, gran trabajo sí señor, cubriendo varios frentes, adoptando diferentes estilos y siendo sumamente entretenido, como ya es norma en su persona. Cierto es que el conjunto no es homogéneo en calidad pero, globalmente, es un relato excelente así que ya sabéis TODOS A LEÉRSELO!!! Parada obligada. Ahora, unos cuantos comentarios para cada relato en particular:
1.As times go by: Pues eso homenajeando a Casablanca desde el título, lo cual no está nada mal  . Un estupendo relato policíaco, emotivo con un buen estilo y con un sorprendente toque de cotidianeidad, dentro de su enfoque de ciencia ficción, muy de agradecer y el toque cinéfilo de hacer del protagonista un Humphrey Bogart del futuro. Muy bueno.
2. La mala hierba: Una buena idea muy bien llevada aunque un poco previsible y demasiado expositiva. Aún así es un relato inteligente con un título cojonudo.
3. Una decisión lógica: El más flojillo en mi opinión. Ni la idea, ni la ejecución están a la altura de los demás, lo cual no quiere decir que sea malo, pero es normalillo.
4. Mundo humano (Almas de metal): Pues... Se te perdona que le hayas plagiado el título a Michael Chriton porque este relato es EXTRAORDINARIO, todo, absolutamente todo raya la excelencia. Ambientación, argumento, desenlace, ritmo... Excelente, el mejor de todos, sin duda (y hay mucho nivel)
5.Tiempos modernos: Te veo muy peliculero en los títulos ahora con Chaplin  . Una excelente idea argumental da pie a un muy buen relato al que lo único que se le puede criticar es el abuso de la exposición narrativa y que la idea daba para más. Pero muy bien en todo caso.
Y eso es más o menos todo, un gran rato pasado con esta excelente recopilación de la que no debe asustar su extensión, pues una vez terminada, se quiere más
Saludotes.
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RE: Gran trabajo |
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24-07-2007 17:42 |
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Muchas gracias por tus comentarios compañero, y de verdad me alegra haberte entretenido.
Además, que sepas que de tus comentarios se me han ocurrido algunas cosillas que paliaran los fallos que he podido cometer. Y es que ese es el sentido de la critica. Mejorar a cada paso. El escritor y el relato.
En breve modificaré algo el relato nº 3. ¡Si consigo acabar mi último relato del año!
Eres un tio grande, manheor (y un heroe, capaz de habertelo tragado tan rapido)
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RE: Gran trabajo |
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24-07-2007 17:45 |
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Hmm... |
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28-07-2007 08:34 |
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Primero el primero, y ya veremos si me da el tiempo para los otros.
As time goes by
Compañero, vigila la acentuación y la ortografía en general. Se supone que lo que haces es una obra artística, y si trabajas con las palabras y aspiras a llegar al lector, ocurre lo mismo que con el guitarrista que se sube al escenario: no puedes ir con una guitarra desafinada. Sin embargo, me parece que el problema contigo podría a deberse dos cosas: una, que te apuras demasiado, porque alguien que le pone tilde a lacónico indica cierto nivel de léxico, pero si confunde cuando solo debe o no llevar tilde, nos puede llevar a la segunda causa: una confusión de definiciones porque no creo que las desconozcas. Por último, la ayuda del word nunca está mal.
Ahora, ¿por qué me detengo en algo tan trivial, te preguntarás tú? Porque conté más de veinte fallas de importancia, como decía, tan sólo en el primer cuento, y eso a la larga termina sacando de quicio al que lee. No es que me crea la raja, pero se supone que tratamos de ser los mejores, ¿ein?
Segundo, el cuento mismo. Nada que no haya leído antes. Como ejercicio de estilo está bien, pero cae demasiado en el tópico. El coqueteo de Rick con Ilsa es intrascendente y sólo hace arrastrar página. Chao. Por último, se habría agradecido un mejor intento en un tipo de flirteo que ya casi está pasado de moda hasta que otro autor demuestra que, con otras palabras, con otra forma, nos revela que sí, que depende del autor.
Segundo, el daño que hace la presencia de este coqueteo, como decía, es que rompe la voz narrativa que te traes desde que sueltas esa especie de intro general que debiera correr para los cinco cuentos. Eso hace que se caiga el conjunto. Sorry, pero te lo digo con la mejor de las intenciones. Si se tratara de palmearte la espalda, sería hipócrita y además no te ayudaría a sospechar de cosas que puedes mejorar.
Tercero, el problema que plantea el cuento en sí. Cuidado con soltar reflexiones que liquiden el suspense. Cuando dices que ?a pesar de la eficiencia del robot, no habían podido ser eliminadas? (las manchas de sangre) tal vez sin querer estás contando el final del chiste antes de tiempo. Cuando te refieres a Estados Unidos, terminas de cagarla, porque remites la cosa a una situación espacio temporal que te fuerza el ámbito histórico de tu cuento. ¿Para qué, si no es necesario?
Cuarto, un elemento cuya participación no influye en la trama, debe ser sacado. Y me refiero al guardaespaldas. No hace nada en el cuento salvo poner cara de malo. Innecesario. Sobre todo si después Rick dice que el lugar de los hechos estaba lleno de polis. Además, no se estaba metiendo en un sector demasiado rojo (clase media, gente educada, hasta niños decías que se veían por ahí). Si lo único que hace es derribar una puerta, ¿crees que se justifica todo el texto desperdiciado en presentarlo?
Quinto. Lo peor de todo: el epílogo. Cuando el autor empieza a soltar conclusiones que el lector fácilmente puede deducir, aunque lo haga a través de ese diálogo entre Rick e Ilsa, echa a perder el efecto del mismo cuento. Eso podría haber funcionado hace cincuenta años, por mucho que trates de homenajear al viejo Isaac, pero desde hace algún rato que hay tipos como Gibson, mucho más viscerales y directos, que en uno o dos párrafos habrían explicado lo mismo que tú en página y media. Si estás buscando un estilo, y pienso que un poco para allá va la cosa, piensa un poco en eso: SINTESIS. Sorry por la mayúscula.
Por ejemplo, para profundizar, cuando Rick dice la última cita textual: ?le prometí que él jamás, etc?, cualquiera es capaz de darse cuenta de lo que ha pasado, que el marido era un sádico, que el robot tuvo que poner orden. Terminar el cuento ahí lo habría convertido en un final más poderoso, implacable, etc, a pesar de sus yerros anteriores.
Bueno, espero haberte servido de alguna ayuda.
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RE: Hmm... |
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30-07-2007 10:30 |
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Bueno, no cabe duda de que te tomas en serio los comentarios, lo cual es de agradecer. Y desde luego lo menos que merece es que me tome el mismo interés en conseguir un debate enriquecedor.
Vayamos igualmente por partes:
Primero: En cuanto a las faltas de ortografía, nada que decir. Si las hay es culpa mía y de mis prisas. Hago propósito de enmienda, aunque desconocía que hubiese tantas graves (ni aunque fueran leves) Pero eso sí, el corrector Word lo paso dos veces, en casa y en el curro que la versión es más moderna. Aún así, me siguen pasando. Solo puedo decir que lo siento.
Segundo: Siento que te haya parecido tópico. Tampoco creía ser tan original. Si te fijas en la presentación, mi objetivo es solamente ser entretenido. Ser original en la Cf. es cuanto menos muy difícil, y dudo que esté en mis posibilidades. No he leído toda la Cf. del mundo, por lo que puede ser que se me ocurran cosas que antes se les han ocurrido a otros, y que, además, las han plasmado mucho mejor que yo. No trato de copiar, aunque obviamente conozco mis limitaciones. Como dice muchas veces Akhul, en el fondo apenas hay 7 historias que contar.
En cuanto a si es intrascendente o no el coqueteo con Ilsa, chico, a mí me gusta, por eso lo puse. Me gusta la imagen del detective solitario en un mundo de máquinas cuyo único contacto algo 'humano' es una voz en su cabeza, que, en realidad, no es sino otra máquina. Pero eso va en gustos. Da que pensar saber que es trascendente o no en una historia. En esta, como lo que trataba era dar un bosquejo de lo que puede haber en el futuro de un modo entretenido y coloquial, me pareció bien añadir ese detalle.
Tercero: Volvemos un poco a lo mismo. Lo de la mancha de sangre trata simplemente de introducir un elemento de suspense, revelando detalles de lo que ha pasado poco a poco. Lamento que este recurso te parezca tan claro que estropee la historia. A mí me parece que aclara que ha pasado algo grave, pero sin precisar si la sangre es del marido, de la mujer, del propio doméstico. Hay sangre, ha pasado algo gordo, pero ¿qué?.
Y lo de la referencia a USA es algo también de gustos, y puede que sea una fijación personal (como la frase lágrimas bajo la lluvia, que me encanta y cuelo en cuanto puedo) Pero es que me parece una estupenda metáfora sobre el sueño del ser humano por la felicidad. La perfecta hipocresía encerrada entre casitas iguales. Y pienso que en el futuro habrá una cierta nostalgia por esa época, por ese momento y lugar donde aún era posible auto engañarse y pensar que la vida podía ser perfecta. En el primer cuento que escribí, ‘se le oía cantar’, habló un poco de eso, de la oposición entre el mundo de Flash Gordón y del Sr. Anderson.
Cuarto: Aquí tampoco estoy de acuerdo contigo. En principio por dos razones. La primera el concepto básico que introdujo Hithcock sobre el macguffin, o el uso de elementos no relevantes pero que ayudan al autor a dirigir al lector por donde desea, incluso distrayéndole. Coincido que este recurso es difícil y que en el caso de los relatos cortos tiene que ser usado con cuidado, pero a mí me parece muy aprovechable.
La segunda razón es que, como ya comenté, con la excusa del relato, o del argumento del relato, he buscado hacer algunas reflexiones, realizadas del modo lo más entretenido que he sabido, sobre como será el futuro, por un lado, y sobre la relación que tendremos con las máquinas y lo que estas supondrán en nuestras vidas. Por eso doy más detalles de los necesarios para el argumento. Porque este es hilo conductor de las explicaciones y no al revés. La trama es una manera de contar otras cosas, como en los documentales novelados. Puede que guste o no, pero es un sistema.
Puede que también me influya un poco mi conocimiento sobre los protocolos de actuación de los cuerpos de emergencia. Me explico. Normalmente tanto la policía como los servicios médicos o paramédicos e incluso los bomberos, sistematizan sus actuaciones hasta donde es posible, tanto por asegurar una prestación uniforme y de calidad, como por respaldar a su personal frente a reclamaciones de terceros. Por ejemplo cuando se establece que no entraran las ambulancias a determinados barrios sin acompañamiento policial, no se aplicará medidas coercitivas a un detenido si no es en presencia de un jefe o autoridad (salvo grave riesgo vital para él o los demás), o la necesidad de llevar escolta en todo caso.
Pensé que en un servicio donde los elementos humanos son tan escasos como valiosos, sería normal que cuando hubiera una excepción y estos tuviesen que salir a campo abierto, debían ir convenientemente acompañados, por sí acaso, fuera al lugar que fueran (más si es el probable lugar de comisión de un delito), como apoyo y protección.
Además, me permitía introducir el viejo tópico de pareja de policías, de un modo peculiar (no original, desde luego), entre el policía humano y una simple máquina estúpida pero muy poderosa.
Quinto: En cuanto a lo del epílogo, bueno, también es para gustos. Hay gente que lo pilla antes y otros no. Trato de escribir un poco para todos.
Repito que el relato trata de contar cosas que se me han ocurrido de un modo ameno, sin más pretensiones.
Me llama la atención lo de la síntesis, porque resulta que me suelen acusar de eso, de ser demasiado expositivo y sintético, y que cuento cosas que darían para toda una novela (tú mismo me decías en Ratas que había que introducir más diálogos y escenas) Pero vuelvo a repetir que aquí solo quería contar cosillas que se me habían ocurrido y hacerlo de un modo divertido, relajado. A lo mejor puede que este algo trasnochado o sea anticuado. Por eso homenajeo a Asimov.
Esto y tu último comentario me trae una reflexión que puede ser ejemplificativa de nuestra disparidad de gustos o criterios. Es sobre la película Blade Runner. Yo la vi la primera vez en su versión original, con los diálogos en off, y su final feliz. Luego vi la versión del director, mucho más dura e implacable. Imagino cual es la que te gusta a ti. Imagina cual es la que me gusta a mí. Por eso hay un epilogo para nostálgicos que les gusta las viejas pelis de gángsteres. Aunque, obviamente, la historia real acaba antes.
Una cosa más sobre otro comentario que se me pasaba. La idea de este relato también trataba de homenajear una de mis pelis favoritas, aunque pienso que también estará muy trasnochada (la música no, me niego a ello) Es Heavy Metal. En ella con un hilo conductor realmente endeble se hilaban varias historias, unas mejores, otras peores. Cada uno tenía un autor y un estilo distinto. Es lo que he tratado de hacer aquí, por eso el principio y el final es simplemente un recurso más. Y como en aquella película, quería empezar con un relato algo de cine negro, ligero y ameno, que enganchase para continuar. Veo que en tu caso no lo he conseguido.
En todo caso trataré de mejorarlo reforzando los puntos débiles que has comentado (también lo he hecho en la versión de ratas que saldrá en mi recopilatorio, que, a diferencia de Gibson, me pagaré yo de mi bolsillo y no ganará premios ni será un best seller. A lo mejor por eso él es un escritor reputado y yo un nick que publica en una página de Internet).
Un saludo
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RE: Hmm... |
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31-07-2007 05:20 |
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Vale, pero recuerda que esto es literatura, mal o bien escrita, pero literatura al fin y al cabo. No puedo creer que en tu respuesta no hayas cometido una sola falta ortográfica y en cambio en todos los otros cuentos éstas abunden, y lo digo en serio, porque si en el primer cuento sólo los acentos brillan por su ausencia, en los demás confundes desde conjugaciones de verbos, se te quedan confusiones entre plurales y singulares y de pronto hasta se nota que cortaste palabras que dejan sin sentido frases completas. Además, ¿no te parece un poco pretensioso hablar de Hithcock, escribir bien su nombre, y que la mayoría de tus argumentaciones estén basadas en películas? Primero que todo, Casablanca está ambientada en Marruecos, y si pretendes homenajear a Asimov, que está considerado como uno de los maestros de la CF dura, por eso es que me rebota que nombres a USA. Me dices que pretendes escribir para todos. Otro error. Si uno hace algo así, en el fondo jamás adquirirá una identidad, demás está decir que no tienes voz interior, porque los otros cuentos parecen meras composiciones, esquemas de algo, incluso hasta Ratas tenía más personalidad, a pesar de los yerros que allí te señalé.
Una última cosa, brother, en lo posible, no trates de escribir veinte cuentos en un año, pues nadie te está poniendo una metralleta al cuello. Confórmate con escribir uno, pero que revele un mayor trabajo. Eso de ver tantas faltas de ortografía sólo revela poco respeto por el pobre lector, entre los cuales me cuento, y se supone que uno de los principales requisitos que se piden al enviar un artículo es RE-VI-SAR-LO.
Ahora, tú me dices que piensas publicar estas cosas con tu propia plata. Calma, chico, yo también hace tres años estaba desesperado por publicar, me comían las ganas, pero tuve la suficiente humildad como para contenerme y ponerme a trabajar sin descanso, y todavía estoy en eso. No es un camino fácil, pero tienes que transitarlo, si no, pregúntale a Darthz si no le dije lo mismo en su momento, hace ya tres años, sí señor. Al principio hacía pedazos sus cuentos, pero ya ves en qué se ha transformado ahora, cómo ha adquirido madurez.
Espero que en tres años, si todavía seguimos con vida, podamos reírnos de momentos como ahora, y te lo digo de todo corazón. Darthz ahora puede jactarse de eso, porque entendió el camino. Y puede reír, claro, pero ha adquirido la maestría suficiente como para hacer llorar al lector. ¿Lo lograrás tú? Ya veremos.
Un abrazo y una cerveza bien heladita, para calmar los ánimos.
PD. Te equivocas sobre Blade Runner, porque me gusta la primera versión. Claro que, anda a comparar quién escribió esas líneas, llenas de una personalidad que tú no tienes, de momento. Te falta mucho, cabrito.
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RE: Hmm... |
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31-07-2007 05:06 |
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Vale, pero recuerda que esto es literatura, mal o bien escrita, pero literatura al fin y al cabo. No puedo creer que en tu respuesta no hayas cometido una sola falta ortográfica y en cambio en todos los otros cuentos éstas abunden, y lo digo en serio, porque si en el primer cuento sólo los acentos brillan por su ausencia, en los demás confundes desde conjugaciones de verbos, se te quedan confusiones entre plurales y singulares y de pronto hasta se nota que cortaste palabras que dejan sin sentido frases completas. Además, ¿no te parece un poco pretensioso hablar de Hithcock, escribir bien su nombre, y que la mayoría de tus argumentaciones estén basadas en películas? Primero que todo, Casablanca está ambientada en Marruecos, y si pretendes homenajear a Asimov, que está considerado como uno de los maestros de la CF dura, por eso es que me rebota que nombres a USA. Me dices que pretendes escribir para todos. Otro error. Si uno hace algo así, en el fondo jamás adquirirá una identidad, demás está decir que no tienes voz interior, porque los otros cuentos parecen meras composiciones, esquemas de algo, incluso hasta Ratas tenía más personalidad, a pesar de los yerros que allí te señalé.
Una última cosa, brother, en lo posible, no trates de escribir veinte cuentos en un año, pues nadie te está poniendo una metralleta al cuello. Confórmate con escribir uno, pero que revele un mayor trabajo. Eso de ver tantas faltas de ortografía sólo revela poco respeto por el pobre lector, entre los cuales me cuento, y se supone que uno de los principales requisitos que se piden al enviar un artículo es RE-VI-SAR-LO.
Ahora, tú me dices que piensas publicar estas cosas con tu propia plata. Calma, chico, yo también hace tres años estaba desesperado por publicar, me comían las ganas, pero tuve la suficiente humildad como para contenerme y ponerme a trabajar sin descanso, y todavía estoy en eso. No es un camino fácil, pero tienes que transitarlo, si no, pregúntale a Darthz si no le dije lo mismo en su momento, hace ya tres años, sí señor. Al principio hacía pedazos sus cuentos, pero ya ves en qué se ha transformado ahora, cómo ha adquirido madurez.
Espero que en tres años, si todavía seguimos con vida, podamos reírnos de momentos como ahora, y te lo digo de todo corazón. Darthz ahora puede jactarse de eso, porque entendió el camino. Y puede reír, claro, pero ha adquirido la maestría suficiente como para hacer llorar al lector. ¿Lo lograrás tú? Ya veremos.
Un abrazo y una cerveza bien heladita, para calmar los ánimos.
PD. Te equivocas sobre Blade Runner, porque me gusta la primera versión. Claro que, anda a comparar quién escribió esas líneas, llenas de una personalidad que tú no tienes, de momento. Te falta mucho, cabrito.
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RE: Hmm... |
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31-07-2007 09:04 |
Variwell dijo: Vale, pero recuerda que esto es literatura, mal o bien escrita, pero literatura al fin y al cabo. No puedo creer que en tu respuesta no hayas cometido una sola falta ortográfica y en cambio en todos los otros cuentos éstas abunden, y lo digo en serio, porque si en el primer cuento sólo los acentos brillan por su ausencia, en los demás confundes desde conjugaciones de verbos, se te quedan confusiones entre plurales y singulares y de pronto hasta se nota que cortaste palabras que dejan sin sentido frases completas.
La verdad es que tengo mucho que repasar, en todos los sentidos, pero el tiempo es poco y había que publicarlo ya.
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RE: Hmm... |
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31-07-2007 09:12 |
Variwell dijo: Además, ¿no te parece un poco pretensioso hablar de Hithcock, escribir bien su nombre, y que la mayoría de tus argumentaciones estén basadas en películas? Primero que todo, Casablanca está ambientada en Marruecos, y si pretendes homenajear a Asimov, que está considerado como uno de los maestros de la CF dura, por eso es que me rebota que nombres a USA.
Si uno no aprende de los buenos, ¿de quién va a aprender? ¿Se puede citar a Gibson pero no a Hithcock? Ponemos ejemplos de lo que nos gusta, y a mí me gusta el cine. La cuestión en mi opinión no es de donde sale el ejemplo, sino lo que se dice con él.
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RE: Hmm... |
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31-07-2007 09:12 |
Variwell dijo: Me dices que pretendes escribir para todos. Otro error. Si uno hace algo así, en el fondo jamás adquirirá una identidad, demás está decir que no tienes voz interior, porque los otros cuentos parecen meras composiciones, esquemas de algo, incluso hasta Ratas tenía más personalidad, a pesar de los yerros que allí te señalé.
Bueno, que le vamos a hacer. Como expliqué quería que el primer relato fuera suave y accesible para invitar a continuar (de hecho creo que el resto van siendo paulatinamente más enrevesados, y el último, que reconozco que llevo meses con él atragantado, es incluso un poco denso).
Y es para lo que me da. A veces me sale peor, otras mejor.
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RE: Hmm... |
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31-07-2007 09:13 |
Variwell dijo: Una última cosa, brother, en lo posible, no trates de escribir veinte cuentos en un año, pues nadie te está poniendo una metralleta al cuello. Confórmate con escribir uno, pero que revele un mayor trabajo. Eso de ver tantas faltas de ortografía sólo revela poco respeto por el pobre lector, entre los cuales me cuento, y se supone que uno de los principales requisitos que se piden al enviar un artículo es RE-VI-SAR-LO.
En este caso he tratado de plantearme un objetivo, dado que con el escaso tiempo que dispongo y las distracciones de la vida cotidiana, o me imponía disciplina o acabaría dejándolo. Puede que para la creación de una obra sea valido no tener prisa, pero creo que para el aprendizaje y cuidar la afición, es bueno plantearse retos.
Y yo los trato de revisar, desde luego. Hasta donde puedo y me da.
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RE: Hmm... |
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31-07-2007 09:14 |
Variwell dijo: Ahora, tú me dices que piensas publicar estas cosas con tu propia plata. Calma, chico, yo también hace tres años estaba desesperado por publicar, me comían las ganas, pero tuve la suficiente humildad como para contenerme y ponerme a trabajar sin descanso, y todavía estoy en eso. No es un camino fácil, pero tienes que transitarlo, si no, pregúntale a Darthz si no le dije lo mismo en su momento, hace ya tres años, sí señor. Al principio hacía pedazos sus cuentos, pero ya ves en qué se ha transformado ahora, cómo ha adquirido madurez.
Espero que en tres años, si todavía seguimos con vida, podamos reírnos de momentos como ahora, y te lo digo de todo corazón. Darthz ahora puede jactarse de eso, porque entendió el camino. Y puede reír, claro, pero ha adquirido la maestría suficiente como para hacer llorar al lector. ¿Lo lograrás tú? Ya veremos.
Yo no aspiro a ser un escritor publicado. Ese tren ya pasó, si alguna vez llegó siquiera a acercarse. Me conformo con disfrutar de este pequeño lujo. Lo de publicarme es un pequeño capricho personal. Otros amigos se gastan el dinero en viajes, cañas de pescar o programas de ordenador. Yo he decidido que me apetecía hacerme un recopilatorio que me recordase este año que he pasado tan agradable. Y que luego estoy convencido que descansará en un rincón olvidado de mis estanterías y las de algunos amigos. Como una vieja postal que recuerda unas bonitas vacaciones.
Empecé a escribir por un azar de destino. Probablemente tendré que dejarlo por otro. No espero llegar a más, sino disfrutar el tiempo que pase. Y, bueno, gustar a algún lector, que es de lo que se trata. Alguno habrá.
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RE: Hmm... |
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31-07-2007 09:16 |
Variwell dijo: Un abrazo y una cerveza bien heladita, para calmar los ánimos.
PD. Te equivocas sobre Blade Runner, porque me gusta la primera versión. Claro que, anda a comparar quién escribió esas líneas, llenas de una personalidad que tú no tienes, de momento. Te falta mucho, cabrito.
Pues me alegra que compartamos gustos en algo, al menos. Y, como en todo, todo es opinable.
PD.: He tenido que contestar en varios mensajes porque el programa no me permitía hacerlo de otro modo, si quería dividir en texto así.
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RE: Hmm... |
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01-08-2007 17:17 |
Nachob dijo: [quote=Variwell]Un abrazo y una cerveza bien heladita, para calmar los ánimos.
PD. Te equivocas sobre Blade Runner, porque me gusta la primera versión. Claro que, anda a comparar quién escribió esas líneas, llenas de una personalidad que tú no tienes, de momento. Te falta mucho, cabrito.
Y ahora, cuando todo parecía aclarado llega Manheor para tocar los huevos, es mucho mejor la del director!!!!! Además, por fin queda claro que Deckard era un replicante.
Por cierto me he vuelto a leer el cuarto y creo que es tu mejor relato, es magnífico.
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