El primer contacto |
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02-01-2008 13:19
Por: manheor
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Un relato extraño, que llevaba hace tiempo zumbándome en ese panal de ideas confusas que llamamos imaginación. A ver si os gusta.
La atmósfera rugía a su alrededor. Envuelto en un nimbo de llamas, descendía a la velocidad crítica de su masa molecular. Su cuerpo gelatinoso vibraba con violencia, absorbiendo el calor de las llamas para evitar el efecto convectivo del rugiente torrente que lo rodeaba. Pensó en el planeta que se extendía bajo su cuerpo a sólo diez mil kilómetros de altura bajo su vientre translúcido y verdoso. Densos océanos de gas, que sus biosensores indicaban compuestos de moléculas de hidrógeno enlazadas con oxígeno, tupían el paisaje del que apenas podía adivinar pequeños retazos de su topografía. Formaciones geométricas definidas por diminutos puntos de luz, estribaciones rocosas perladas en sus cumbres por lagos blancos de una sustancia que compartía composición con los bancos gaseosos, amplias secciones monótonas de dicho compuesto en estado líquido, iluminadas por el resplandor de la pequeña estrella clase G que teñía el horizonte de rosas y naranjas... Le parecía hermoso. Por eso lo habían elegido, aun desconociendo cómo se comportaría la vida supuestamente inteligente que ocupaba el mayor porcentaje de superficie terrestre: la belleza de aquel diminuto astro azul veteado de blanco los había atraído irremediablemente.
Encogió su masa, retorciendo sus apéndices y miembros alargados y las protuberancias fungiformes de sus sensores orgánicos, moldeando su cuerpo en una forma geométrica estable. Despejó las llamas de la fricción y completó el cambio mórfico, adoptando el aspecto de una esfera geloide y esmeralda. Órganos violáceos con aspecto de esponjas aplastadas flotaban en el interior de su solución plasmática, el líquido nutriente y bioestable que lo mantenía consciente en aquella forma adquirida. “El material invadido por la consciencia”, pensó. “La consciencia vertida entre el material”. Atravesó las nubes, trazando un túnel de vacío entre el algodón rosado por el inicio de una nueva traslación planetaria. Volutas rosas volaron en la tropopausa como la sangre evanescente de un titán herido.
Cinco kilómetros de altitud. Velocidad aproximada: 0.6 sonido. Topografía variable. Altura máxima de horizonte sobre nivel de impacto: 600 metros Sur; 400 metros Este; 0 metros Norte; 0 metros Oeste. Punto de impacto: Estado líquido. Enlaces covalentes hidrógeno-oxígeno. Composición ambiental: Nitrógeno, 79.1%; Oxígeno 20.94%; Helio 0.000524%; Criptón. “¿0.000524% Criptón?” Desvió su atención del interminable recuento de datos ambientales y topográficos. 0.000524, una fracción insignificante, ridícula, irrelevante... La imagen de los anillos de cristal blanquecino de la ciudad anillo se dibujó, nítida, en su fotomemoria. Miles de galerías de fibra óptica fluyendo por el entramado anular de gas helado, rodeando en un toroide de mil kilómetros de diámetro la cintura del monte Ida, el gran glacial espejo de su hogar. También recordó el roce de las otras consciencias gemelas mientras recorría a velocidades sublumínicas los túneles excavados en el gas solidificado, su cosquilleo eléctrico de imágenes y sensaciones, un fluido cuatridimensional que almacenaba el conocimiento de constelaciones enteras a lo largo de eones de desarrollo, civilizaciones consumidas en el resplandor ardiente de una nova...
El curso de sus recuerdos se consumió en el trauma del impacto. Sin apenas aminorar su velocidad, atravesó la capa límite de aquel fluido mezcla de hidrógeno y oxígeno y se precipitó en su interior, perdiendo energía cinética a medida que se sumergía hacia un descenso frío y oscuro. La presión de una columna fluctuante de centenares de metros comenzó a moldear su superficie maleable. Resistió el empuje. Desplegando su forma perfecta en una masa informe, disfrutó por unos instantes de la quietud que reinaba a su alrededor y de la vida bullente en cada vector al que sus órganos sensitivos disparaban sus receptores de frecuencia. Criaturas ahusadas de órganos eléctricos y centelleantes, bancos no menos luminosos de formas primitivas fluctuando en la oscuridad, organismos que flotaban como cúpulas transparentes en movimientos espasmódicos mas precisos, bellos...
Decidió que ya era hora de subir. Su cuerpo adoptó una estructura radial, con seis apéndices gelatinosos partiendo de un mismo centro. Los proyectó hacia la oscuridad y comenzó a ascender, imitando las contracciones de aquellos bellos seres incoloros.
Tardó dos rotaciones en volver a la frontera de aquella milagrosa sustancia, un microuniverso poblado por millones de sistemas vivientes, consumiendo su tiempo en el éxtasis de la contemplación, de los nuevos secretos que se descubrían con cada brazada, de sus complejas estructuras de sumisión y de sus muertes en el más denso de los silencios.
Decidió reorientarse. La pequeña estrella iluminaba el oeste en una fina línea naranja, degradándose en azules y violetas oscuros que se reflejaban sobre el líquido ondulante que cubría todo ese espacio. Una estampa similar, sin el resplandor luminoso, se extendía desde el norte al este.
Enfocó sus órganos hacia el sur. Una larga línea amarilla de materia sólida granulada marcaba la frontera con la sustancia en la que flotaba, sobre ella, dominando cualquier otro elemento relevante, se alzaba una infinita amalgama de formas geométricas tachonadas de luces brillantes. Estructurando su organismo nuevamente, hasta conseguir unas extensiones alabeadas que había observado en muchos de aquellos seres sumergidos, comenzó a avanzar, asomando su masa verdosa sólo ligeramente por la línea húmeda, hacia la cimbreante imagen del horizonte.
Aterrizó en la materia granulosa dejando un surco con forma de saeta tras de sí. Lo primero que le llamó la atención fue la cualidad de dicha materia. Irguiéndose sobre un apéndice aplanado, intentó sacudirse aquella sustancia de sus aletas; no se desprendió. Optó por volver al líquido, sumergirse, ondular su cuerpo y desprenderse de aquella incómoda sensación que opacaba sus sentidos. Esta vez se alzó como un largo cono truncado, con la sección más estrecha orientada hacia la sustancia, su punto de apoyo para avanzar.
Entonces fue cuando los vio. Eran tres; los tres primeros organismos superiores de ese planeta. Bípedos, con unas extensiones fibrosas naciendo de sus miembros superiores, que estaban dotados de cinco cavidades anchas y un entramado biológico capaz de plegarse y replegarse en una gran variedad de expresiones, y dos miembros algo más cortos que aquellos sobre los que se erguían rematados en una masa dotada de cinco apéndices cortos y móviles. Los miembros superiores e inferiores estaban articulados en la mitad de su extensión. Él decidió moldear nuevamente sus formas, adoptando una imagen similar a la que ofrecían aquellos seres, con los órganos esponjiformes y purpúreos luciendo bajo su piel traslúcida color esmeralda. El trío de nativos se dirigió hacia él bamboleándose ligeramente. Aguardó a que llegaran a su altura antes de decidir cómo presentarse.
Ya estaban muy cerca. Uno de ellos se detuvo y cogió un objeto prismático y angosto compuesto de celulosa. Los otros abrieron una de sus cavidades emitiendo una cacofonía discordante. Se incorporó al grupo y siguió acercándose. Ya estaban muy cerca. Por fin se decidió a actuar. Extendió su nuevo miembro y separó las cinco extensiones tubulares en un saludo amistoso. El prisma de celulosa cortó su materia por la mitad en un golpe seco.
Flotando su consciencia en dos partes muertas, intentó estimular sus órganos sintientes mientras aquellos seres lo golpeaban una y otra vez, saltando sobre su sustancia y balbuciendo aquellos sonidos chirriantes. Una parte de él consiguió rozar la sustancia líquida antes de que algo la arrastrara de nuevo para comenzar la tortura. De pronto, todos sus sentidos se apagaron y la oscuridad lo envolvió. Su último recuerdo fue para aquella forma abovedada, flotando en la negrura con belleza indiferente.
Daniel terminó de golpear a aquel amasijo con el tocón de madera que había encontrado medio enterrado en la arena. Javier y David saltaban con ambos pies sobre aquella gelatina verdosa que parecía vibrar con cada golpe. Despejando la borrachera que atoraba su mente, apretó los dedos contra las sienes e intentó serenarse. Abrió los ojos. La gelatina seguía allí.
Sin saber por qué, algo en él se rompió. Se echó a llorar. Mientras, Javier y David, trinchaban en astillas los restos esponjosos de aquella surreal criatura esmeralda que los había saludado desde la playa.
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| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
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Poco más que decir |
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03-03-2008 10:41 |
El caso de llegar tarde a un relato es que te quedas con poco que decir  Personalmente me ha gustado, mucho. La cuestión del "hard" la verdad sí qu esta dentor del género, pero tampoco es abusivo. En cuanto a las descripciones, pues fabulosas, pasado el inevitable impacto de las dos ontres primeras líneas inciales, el texo fluye sólo.
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RE: Poco más que decir |
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05-03-2008 14:21 |
Hombre pues me alegro  . Se ve que tantas lecturas en este terreno van surtiendo su efecto :-p.
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Pues |
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22-02-2008 01:27 |
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Lo siento, es superior a mis fuerzas. No puedo con lo hard; se me hace no denso, sino pesado y farragoso, incomprensible a veces, me bloqueo y me pierdo en los tecnicismos sin prestar atención de verdad a la historia. No hablo de tu relato, sino de todo que contenga ciencia ficción algo dura, tecnicismo, una implicación más específica del lector para la parte que toca... en este caso, el relato.
Está muy bien, al final lo terminé, y es, como tú decías, un latigazo. Directo, y llega. Se queda en la memoria. No te niego que es realmente bueno en sus descripciones, y en cómo sigues la estructura para rematar la faena; pero ya te digo que es más cuestión personal lo mío con eso del hard o textos de esta índole, que tuyo.
Así que, muy bien. Seguimos con Enero.
Sonrisas.
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RE: Pues |
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22-02-2008 12:18 |
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Es durillo sí, pero no veía más forma de hacerlo. O así, o de ninguna manera. Y costó seis pueblos, pero me sirvió para liberarme de una molesta mosquita zumbona xDDD.
Me alegra que, aún a pesar de lo denso de las descripciones, te haya gustado.
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Bien |
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14-01-2008 16:49 |
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Está bastante bien, aunque el final es algo predecible. Salvo las precisiones que ya hizo Akhul, las descripciones están muy bien trabajadas.
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RE: Bien |
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15-01-2008 20:03 |
Me alegro de que te gustara, jerjes. Sí, el final es predecible, pero no se me ocurría otro modo de cerrar la historia que me tuviera coherencia con lo contado. Se anticipa ya lo que va a pasar desde el primer párrafo  .
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Buena idea, buen relato, buen trabajo |
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02-01-2008 13:23 |
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Muy interesante el relato y muy bien construido. Un ritmo impecable y una presentación muy evocadora. Formalmente muy bien, y conceptualmente mejor.
El único punto oscuro que le veo es la vagueza latente: muchas veces has tirado de inventar palabras en vez de buscar su equivalente existente. Al final uno no sabe si querías decir que la criatura es gelatinosa o algo distinto. No sé si me explico.
Luego, lo del tocón desconcentra. Un tocón es lo que queda después de talar un árbol, no un fragmento que parece corresponder más a un leño o un trozo de viga.
Pero bueno, detalles que no empañan un relato muy bueno y que he disfrutado mucho.
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RE: Buena idea, buen relato, buen trabajo |
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02-01-2008 15:37 |
Pues me alegro, master  . Lo del tocón fue un maldito despiste; la palabra correcta es, obviamente, leño. Mea culpa.
Y sí, sé que inventé algunas palabras y es lo que más dudas me planteó el relato. Instintivamente parecían quedar estupendas pero a mí también se me ocurrió lo que tú comentas, que puede resultar vago. Intenté compensarlo con una descripción detallada, pero, seguramente, sea un punto importante a retocar.
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Buen relato |
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02-01-2008 17:11 |
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Al principio me ha parecido un poco enrevesado, un poco hard en sus descripciones, pero luego ha estado bien rematado.
Sin embargo su título ya me ha hecho sospechar de que iba, por lo que no me ha resultado tan sorpresivo como podía haber sido.
Pero en definitiva, un buen relato que he disfrutado leyendo.
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RE: Buen relato |
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02-01-2008 21:21 |
Es una de esas historias raras que te taladran el cerebro y golpean sus puertas pidiendo paso XDDD.
Tenía que contarla. Aunque sí, es un poco "hard" en las descripciones  .
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