High On Fire: Death Is This Communion |
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16-01-2008 12:06
Por: Locky P.
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Los norteamericanos High On Fire, dan un importante paso en su trayectoria con la edición del sensacional álbum, Death Is This Communion.
En Relapse Records, pueden estar satisfechos; después de haber perdido a Mastodon, uno de sus artistas más relevantes, quienes abandonaron las estructuras del underground para situarse en mejores posiciones para conquistar nuevos mercados; ahora, de su extenso catálogo metálico, surge la figura de una banda que, perfectamente, podría tomar su relevo en cuanto a calidad y proyección de futuro: High On Fire.
Así queda demostrado en el sensacional nuevo álbum facturado por el trío norteamericano, Death Is This Communion, un trabajo que mantiene las raíces de su corrosivo y abrupto sonido, pero que ha transformado parte de sus parámetros para ofrecer una mayor cohesión.
Matt Pike (guitarra y voz), Des Kensel (batería) y el nuevo bajista Jeff Matz, sustituto de Joe Preston, han apostado por confeccionar un trabajo más compacto en sus estructuras, canalizando la anarquía que desprendía su anterior álbum, Blessed Black Wings, hacia propuestas más accesibles, sin que esto quiera decir que han abandonado sus señas de identidad. Todo lo contrario, Death Is This Communion, contiene esa crudeza inherente al sonido de High On Fire, con sus desestabilizadores riffs y una demoledora batería que expone su poder en cortes como Headhunter, así como su habilidad en el desequilibrante y pegadizo corte inicial, Fury Whip, con unas guitarras turbulentas y desgarradoras, al igual que sucede en Wasted Of Tiamant o Turk.
La alargada sombra de Black Sabbath, impregna la atmósfera del tema que da título a la grabación, con un excelente aporte de bajo y una brillante exposición de batería y guitarra.
La voz de Matt, sigue conservando ese registro a medio camino entre Motorhead y Venom, grupos que también se pueden ver reflejados en determinadas partes.
Además de mostrar un mayor equilibrio instrumental, en medio de su rock pantanoso, a veces hasta opresivo, High On Fire, han incrustado elementos que han enriquecido sus esquemas básicos, como ciertos perfiles de reminiscencias tribales, además de alguna parte de teclado y algún solo de guitarra que nos traslada hacia tiempos pasados.
Es evidente que si High On Fire hubieran existido en épocas tenebrosas donde los ejércitos marcaban las leyes de la supervivencia, sus generales se hubieran peleado por contar con ellos para marcar el ritmo de las batallas e infundir pánico a sus enemigos.
Excelentemente producido por Jack Endino, este álbum debería significar un paso cuantitativo en la trayectoria de High On Fire. Son la mejor alternativa para recoger el relevo de una forma de entender el rock, con los mencionados Mastodom como banda de referencia obligada, pero con unas características muy personales que hacen que la música del trío norteamericano contenga una impronta rompedora cuyo desgarrador concepto alcanza los horizontes de un metal altamente contundente, enmarcado en un entorno vanguardista.
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