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Siete vidas tiene el gato de la bruja


Terror y Suspense

24-01-2008 17:57
Por: Akhul

Relato que presente sin mucho éxito a la anterior edición del concurso Tierra de Leyendas tomando como temas, si no recuerdo mal, sacrificio y mentira.


siete vidas tiene el gato de la bruja
Cuando Enrico Bocanegra entró en la choza, hasta las paredes enmudecieron. Ni un crujido de la madera, ni el crepitar de las llamas; nada perturbó aquel silencio hasta que fue roto por los balbuceos serviles del capitán de la guardia.

-Señor, mi señor, aquí está la bruja.

Dos corchetes acercaron a rastras a una vieja enjuta. Su piel blanquecina estaba marcada por los golpes de los guardias y sus ojos desorbitados por el terror más absoluto. Roto el influjo creado a la entrada del inquisidor, la anciana aulló con voz destemplada:

-¡No les creáis ni una palabra, excelencia! ¡Son murmuradores! ¡Mentirosos!

En respuesta estalló de nuevo el pandemonio.

-¡Bruja! –replicó el capitán abofeteándole-. ¿A quién pretendes engañar con tus patrañas? Te he visto montada en tu escoba en las noches de aquelarre. Te he visto vender tus ungüentos y pócimas.

-¡Mentiroso!

El soldado caminó, rojo de ira, hasta unas estanterías y las desencajó, haciendo caer su contenido al suelo. Redomas, frascos y botellas se hicieron añicos aumentando la confusión.

-¡Venenos! ¡Drogas!

-¡Mis perfumes! ¡Mis afeites! ¡Piedad, señor! –graznó de nuevo la vieja, esta vez dirigiéndose al inquisidor-. ¿Cómo va a ganarse la vida una anciana como yo si le destrozan sus mercancías? Piedad –suplicó al borde de las lágrimas.

Bocanegra le observó, frío en su dignidad eclesiástica. Sus ojos acerados vagaban por la estancia como ausentes, pero sus labios estaban curvados en una leve mueca de desprecio.

-Hay mercancías que no tienen cabida en el reino de Dios –sentenció mientras observaba cómo sus esbirros continuaban el destrozo en la choza.

-¡Son murmuradores!

-¡Yo he visto tus brujerías! ¡Con el hierro candente te las arrancaremos!

-¡Murmuradores! ¡San Benito prevenía contra ellos!

Bocanegra dio un respingo al oír aquello. Sus ojos perdieron su anterior frialdad y reflejaron el fuego que ardía en su pecho.

-Osas nombrar a un Santo Padre. ¡Preparad las herramientas, rápido!

Los corchetes arrojaron a la vieja a un rincón de la choza y volcaron la marmita que bullía en la chimenea. Su espeso contenido fue absorbido, lentamente, por el suelo de tierra apisonada. Luego, el capitán de la guardia introdujo una serie de instrumentos de metal en las brasas. Al hacerlo, una sonrisa cruel se dibujó en sus labios. Había descubierto algo.

-Señor, podemos usar el atizador de la bruja. Lo había dejado dentro del fuego para Dios sabe qué maleficio. Está ya al rojo vivo.

-Aún estás a tiempo –declaró con falsa benevolencia el inquisidor Bocanegra tomando el instrumento que le ofrecía su lacayo-. Confiesa tus culpas y todo habrá terminado.

-Pero es falso –gimoteó la vieja con su voz de cuervo sin quitar los ojos del hierro candente-. Tenéis que creerme, excelencia. Son murmuradores. Por piedad cristiana, eminencia. Por nuestro señor Jesucristo.

siete vidas tiene el gato de la bruja
-¡Bruja! –exclamó lleno de furia el inquisidor-. No mancilles el nombre del Todopoderoso pronunciándolo con tus impíos labios. –Y, volviéndose hacia los soldados, les ordenó-: ¡sujetadla!

Los corchetes inmovilizaron con facilidad a la vieja, que se debatía patéticamente. Su rostro arrugado se deformaba por el espanto y sus labios temblaban sin encontrar palabras que pronunciar.

-¡Reniega de Satán, hechicera! –le conminó el inquisidor acercando el hierro rusiente a su rostro.

Entonces, saliendo del rincón donde había estado escondido, un gato negro saltó bufando sobre Bocanegra. Asustado, éste dejó caer el instrumento de tortura y retrocedió protegiéndose el rostro con las manos.

-¡Libradme de esta bestia, ineptos!

Los corchetes arrojaron a un rincón a la vieja y desenvainaron sus espadas. El capitán les secundó, tras recoger del suelo el atizador, y entre los tres intentaron acorralar al felino.

-¡Piedad, eminencia! ¡No hagáis daño a mi gato!

-No es un gato; es un demonio, señor –escupió el capitán de la guardia-. Ya habéis visto cómo os ha atacado.

-Piedad, excelencia –gimió la anciana arrastrándose hasta interponerse entre a los guardias y su mascota-. Ha sido el único consuelo de esta vieja durante años. No le hagáis daño.

-¡Matadlo!

-¡Piedad! –suplicó abrazándose a sus rodillas-. Tomad mi vida, pero dejadle en paz.

Los guardias corrían tras el animal, volcando muebles y destrozando todo cuanto encontraban a su paso. El felino, conocedor de todos los rincones de la choza, se escabullía una y otra vez de los hombres, que gritaban y maldecían frustrados. Al final, harto Bocanegra de aquel patético espectáculo, tomó a la vieja por los pelos y le puso un cuchillo en el cuello.

-Muere, pues, si tu vida vale menos que la de ese gato del demonio.

Entonces, al ver a la anciana en peligro, el animal saltó de nuevo sobre el inquisidor. Esta vez, sin embargo, uno de los corchetes previó el ataque y consiguió atraparlo en el aire.

La bestia se debatió enfurecida, bufando, mordiendo y arañando con rabia. Los guantes de cuero del soldado, no obstante, le protegían de sus ataques. Con una sonrisa satisfecha, le presentó el animal al inquisidor.

-Deberíamos destripar primero a este animal –intervino el capitán de la guardia intentando recuperar algo de protagonismo-. Mucho lo quiere la bruja para que sea un gato normal –razonó maligno.

La anciana, totalmente desencajada, los observó sin acertar a decir nada en su defensa. Ya no le quedaban fuerzas. El inquisidor la dejó caer al suelo, donde quedó hecha un guiñapo, y se dio media vuelta para salir de la choza.

siete vidas tiene el gato de la bruja
-Prended fuego a la casa, y con ella a la bruja y a su gato. Aseguraos de que no puedan salir de su interior. Las llamas purificarán esta morada.

El guardia que llevaba el gato en brazos lo sujetó contra el suelo, ayudándose con las rodillas. Despacio, con cuidado para que no se escapase, le fue rompiendo las patas sin dejarse conmover por los alaridos del animal. Sus compañeros ya estaban dando fuego a la techumbre de paja y a los muros de madera y no quería buscarse un problema con el inquisidor. Era un hombre terrible si no se le servía bien.

Terminado el trabajo, ignorando los sollozos de la vieja y los maullidos descarnados del animal, se encaminó hacia la salida. Entonces, una voz profunda como el mismísimo Infierno, le detuvo.

-Llama a tu señor –ordenó con sencillez, con la facilidad del que sabe que va a ser obedecido.

El soldado, presa de un terror atávico, salió de la choza llamando a gritos al inquisidor. Éste no tardó en asomarse a la puerta, e, iluminado por las incipientes llamas, su rostro se mostró terrible.

-¿¡Quién osa!? –gritó esperando una confesión por parte de la aterrada vieja.

Sin embargo, ésta permanecía sentada tranquilamente allí donde la habían dejado, con una sonrisa confiada en los labios que heló hasta lo más profundo al inquisidor. Entonces, una voz le reclamó desde el otro extremo de la estancia.

-Enrico Bocanegra –tronó entre el resplandor de las llamas y las sombras del humo, naciendo grotescamente de la boca del maltrecho gato negro-, este holocausto que realizas en mi honor no será olvidado. Una legión de mis bienamados te aguardará en mi pozo más ardiente.

 



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COMENTARIOS DE LOS POBLADORES
Tema: Autor: Fecha:
   Falla el final
28-02-2008 15:45
El texto es bueno, pero creo que el final es precipitado, como si no superias qué hacer con el inquisidor. Ya lo han comentado así que poco más puedo añadir yo.

   Es bueno
30-01-2008 12:17
Me ha gustado el relato. Es cierto que empleas varios tópicos y figuras del género de terror, pero no creo que sea malo si se hace tan bien como lo has hecho. Eso sí debo señalar que no es lo mejor que te he leido

También es verdad que 1500 palabras son un límite pero creo que no ha sido ese el problema si no cuestión de gustos, o quizás de exceso de relatos similares que han hecho que este destacara menos.

Yo en vez de hablr del final lo haré del comienzo. Ese primer párrafo me parece d elo mejorcito, introduce muy bien al lector y te deja en situación de expectativa , de quietud, de silencio ante lo qu ehace que todo se detenga, incluso el crepitar de las llamas.

   ¿pero qué ha pasado?
26-01-2008 12:46
Casualmente me he pasado para ver si había alguna respuesta a mi comentario... ¡y es que ha desaparecido!
Bueno, decía en mi comentario que no conozco el nivel que hay en TDL, aunque participo este año, pero no debes desanimarte en absoluto. El relato parte de una buena idea y el final me encanta y no sólo porque me gusten tanto los gatos...
Pero también decía que hay algunos aspectos mejorables. Te he notado menos elegante que en otros escritos, recurriendo más a los adverbios y coletillas, sin esas elegantes descripciones que sueles hacer. En parte creo que puede haber tenido que ver la escasa extensión permitida. 1500 palabras de máximo son un problema...

   RE: ¿pero qué ha pasado?
26-01-2008 14:59
Yo he leido los del año pasado y la verdad es que me sentí un pipiolo. No sé si el nivel es alto o bajo, pero pensé que me daban mil vueltas.

Y sin embargo, me haría ilusión de que alguno de los de la página ganaran (estás tú, el ubicuo manheor, pedritoescuderito, el viejo calavera y seguro que alguno más).

Yo, por mi parte, si paso la primera ronda me daré con un canto en los dientes. Lo que he mandado no es tan bueno. Pero si no lo paso, también será un pequeño palo. Y es que últimamente no estoy demásiado fino. Somos malos jueces de nosotros mismos.

Es un certamen bien planteado, ya que lo vives más que otros que simplementes mandas algo y ya está.

Suerte a todos.

   RE: ¿pero qué ha pasado?
27-01-2008 15:36
Me temo que yo tampoco las tengo todas conmigo... Tengo la sensación de que me he arriesgado demasiado y no voy a ir bien. Ojalá pase la primera ronda pero no lo veo claro.

   sobre todo de la brujerias
24-01-2008 22:45
como se sabe que la persona esta enbrujada y saber como consigo la ayuda en mi persona aqui se siente el anbiente bien pesado en cuanto a saber si algien le iso un mal

   Rabia
25-01-2008 10:35
Yo con estos temas de la inquisición no puedo evitar sentir un montón de rabia. Es el ejemplo más claro de que la justicia no tiene porque triunfar en este mundo, y que los buenos no siempre ganan. A lo mejor por eso necesitamos los cuentos y las películas, para crear y recrear ese lugar mágico donde existe la justicia y el bien triunfa. Un lugar muy lejano.

Muy bien escrito, pero la fuerza anterior se desvanece con el final. No es que sea malo, es que no tiene la fuerza del resto. Resulta un poco previsible, por lo que tenías, en mi opinión, que haberlo extendido un poco más, hacerlo más emotivo. Por ejemplo, que el inquisidor perturbado dejase su oficio, acabase errante y alcoholizado abrumado por la maldición y seguido siempre por decenas de gatos, enloquecido y aterrado. Tal vez una buen última escena es en una taberna, despues de beber toda la noche, un gato negro salta a su lado, indolente, el lo mira, y sin más, empieza a acariciarlo, haciendole ronronear. O refugiado en una cabaña, viviendo con decenas de gatos, como aceptando su conexión inevitable con ellos y arrepentido de sus pecados, recibiendo la visita de su sucedor que, como el hizo antes le acusa de brujeria y ordena que sea quemado vivo con sus mascotas en la cabaña, cumpliendose así la maldición. Puede por ejemplo decirle a sucesor 'gracias, espero y deseo que a ti también te sea concedido el consuelo de la rendención'. Cáspita, parezco manheor con su imaginación desbordante. ¿será el café? No me hagas caso. Hoy tengo el verbo fácil y el cerebro estrecho.

   RE: Rabia
25-01-2008 11:25
Me gusta más cualquiera de los finales alternativos que propones que el mío. Fallo por mi parte, decidí hacerlo clásico para escapar de mis ambigüedades habituales...




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