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El Diseño de Producción y la Fotografía
“La historia empieza de forma bastante idílica”, dice el diseñador de producción Grant Major. “Están en la costa, hay muchos colores brillantes, mucha luz, pero los personajes se adentran en una selva donde las cosas ya no son tan bonitas. Todo parece más oscuro, más cutre. Acaban en una ruina maya y, a pesar de que están en el exterior, es necesario comunicar una sensación claustrofóbica, de aislamiento absoluto”.
El realizador Carter Smith añade: “La ambientación ayuda a crear una sensación de oscuridad. Quizá los espectadores no se den cuenta al principio, pero si se hace bien, acaban notándolo”.
El diseñador estudió el periodo histórico para crear una ruina maya. “La película transcurre en México, por lo que fue fácil recrear las zonas turísticas”, dice. “Pero las ruinas mayas de la península del Yucatán fueron más complicadas. Habríamos podido rodar en una pirámide auténtica, pero no es posible apoderarse de un lugar así durante semanas, prohibiendo la entrada a cualquiera que no tenga que ver con la película. Se necesita mucho equipo y mucha gente para un rodaje. Era mejor construir nuestra propia pirámide”.
“Estudiamos las diversas pirámides de la cultura maya”, sigue diciendo. “Además, debíamos adaptar la ruina a toda la acción que transcurre en la cima. Tardamos unas siete semanas en construir los dos decorados, la parte inferior y la parte superior de la pirámide, muy poco tiempo para algo tan grande. Por suerte, tuve un equipo maravilloso”.
La tarea de unir las piezas del rompecabezas recayó en el director de fotografía Darius Khondji, que ya había trabajado con el realizador: “Carter y yo nos reímos mucho. Normalmente, parte de mi trabajo consiste en que los actores salgan favorecidos, pero en este caso optamos por lo contrario”.
Ambos decidieron que el arranque de la película tendría un ambiente relajado, atractivo, pero poco a poco, todo cambiaría. “Empezamos con una iluminación suave y muchos colores. Luego, la luz se hace más dura, como la situación de los personajes. Quise que reflejara esa dureza, esa fealdad. En esta película, he rodado más cámara en mano de lo que suelo hacerlo para comunicar la sensación de caos, de descontrol”.
El director Carter Smith reconoce que La Ruinas es una película dura con elementos obvios y otros mucho más sutiles. Para terminar, añade: “Las películas de terror pertenecen al único género en que el público reacciona física y visceralmente a lo que aparece en la pantalla. Los espectadores disfrutan gritando, hundiéndose en la butaca o tapándose los ojos en los momentos más desagradables. Es genial. En mi opinión, la mejor manera de ofrecer estas sensaciones al público es mediante un mundo real con personajes reales, aumentando la tensión poco a poco y mostrando el horror más realista que pueda imaginarse. Si todo encaja y el público reacciona físicamente durante la película, habremos conseguido nuestro objetivo”.
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