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Kiro II: Cazadores de monstruos


Relatos de Fantasía

16-06-2008 14:53
Por: eddgomez

Capítulo II: Cazadores de monstruos.


cazadores de monstruos
Mi nombre es Lilith. Ahora soy una anciana con más de ciento veinte años a cuestas, pero en mis días de juventud era una cazadora. Espero que no se sorprendan por mi profesión; en Trubaj cualquiera puede ser cazador, sin importar su sexo o raza.

He salido poco de estas tierras, pero he conocido a muchos extranjeros. Y cuando digo muchos me refiero a cientos. Por lo usual eran mercaderes en busca de materiales y criaturas que no eran habituales en sus tierras, y es que Trubaj es una tierra llena de criaturas de todas las especies. Los mercaderes compraban pieles, huesos, órganos, huevos, plumas, etc. Pero no les hablaré sobre mercaderes, le hablaré sobre un forastero que aún recuerdo como si le hubiese visto ayer; su nombre era Kiro.

Mis compañeros –Leserd y Kay- y yo estábamos celebrando la llegada de la noche como es costumbre en los cazadores de estas tierras. Cada noche celebran con sus compañeros el hecho de haber sobrevivido otro día, pues cada día puede ser el último y se debe agradecer y disfrutar tener la oportunidad de estar una vez más con los tuyos.

El ambiente era festivo en la tasca, todos estaban alegres. La cerveza sobraba en las jarras y la comida abundaba en las mesas –cómo extraño aquellos días-. Aún llevábamos nuestras armaduras puestas y manchadas con la sangre de la última bestia que cazamos. Hablamos sobre las proezas de la cacería, sobre tal golpe o equis momento en que nos creímos perdidos. En ese momento entró él. Nadie lo observó directamente, pero todos nos percatamos de su presencia. Se sentó en la cantina y pidió una jarra de cerveza que nunca bebió.

Su vestimenta era algo llamativa, por así decirlo. Era totalmente de cuero negro. Estaba ajustada a su cuerpo mediante correas y hebillas de metal. Algunas correas estaban sueltas. Tenía el cabello dividido en gruesas trenzas, parecía que nunca se había peinado en su vida. Pero lo más llamativo en aquel individuo era la máscara rota que cubría parte de su rostro y dejaba ver aquel cristal en su frente. “¿Un deomon en Trubaj?”, fue el primer comentario de Kay al verle.

Leserd comentó que seguramente sería un arcanólogo –hechicero- en busca de materiales para sus experimentos; ya que por su físico lo menos que aparentaba ser era un cazador. Además llevaba consigo un grueso libro –que parecía un libro de hechizos- y una pequeña bolsa atados con una de las correas de su atuendo. Al parecer le hizo una pregunta al cantinero, quien como respuesta señaló nuestra mesa. Él se acercó.

-¿Puedo sentarme con ustedes? Me gustaría hablarles acerca de un trabajo -su voz parecía la de un hombre joven, tal vez un adolescente, pero según yo sabía, los deomones envejecían muy lento, así que aun pareciendo un adolescente podía tener más cincuenta o sesenta años, tal vez mucho más.

Los tres nos miramos. Acabábamos de volver de una cacería, pero los trabajos no se debían descartar sin antes oírlos, así que hicimos espacio para que se sentara.

-Me dijeron que ustedes eran los mejores cazadores de la zona -algo muy cierto, modestia aparte-. Se me ha encargado cazar una criatura llamada krenekiar. Obviamente necesito ayuda…

Entre tantas criaturas para cazar, tenía que elegir un maldito krenekiar; eso fue lo primero que pensé. Un krenekiar es una especie de gorila que suele habitar en la profundidad de los bosques. Son tan grande como un hombre y tan agresivos como una piraña. Pero el problema no radica en su agresividad y mucho menos en su tamaño -son relativamente pequeños comparados con muchas criaturas-; el problema era que los krenekiar emanaban gases venenosos, cuyos efectos variaban según la edad del krenekiar.

El gas de un krenekiar de menos de dos años sólo produce mareos. Entre los tres y cinco años su gas puede dormir a un mamut antes de la tercera inhalación. Entre los seis y ocho años, el gas es venenoso, pero si se aplica un antídoto rápido no es letal, aunque sí muy molesto. A partir de los nueve años, el gas mata sólo con tocar la piel. Lo bueno, si así se puede llamar, es que si un krenekiar lanza una carga de veneno, debe esperar casi medio día para poder lanzar otra.

cazadores de monstruos
Los cazadores han desarrollado muchas técnicas para cazar esas criaturas. La principal es hacer que desperdicien su carga de gas. Luego de lograrlo sólo le queda la batalla, lo cual tampoco es tarea fácil. Estas criaturas son muy rápidas y astutas. A lo que se le añade un terreno difícil. Pero si se tiene éxito en la cacería, la recompensa es muy gratificante, ya que las piezas de krenekiar son muy caras en el mercado.

-…no sé rastrear y no conozco la zona…

La idea de Kiro era que le sirviéramos de guía y soporte en la cacería, ya que él mismo se enfrentaría a la criatura. Por ese trabajo nos pagaría igual que si nosotros la cazáramos. Además él sólo quería los riñones y el hígado de la criatura; el resto sería nuestro. Era un excelente trato, así que aceptamos. Decidimos partir al día siguiente. Kiro dijo que nos esperaría en las afuera del pueblo.

En circunstancias normales, si un cazador me hubiese dicho que se enfrentaría solo a un krenekiar, hubiese dicho que estaba loco, pero al tratarse de un deomon lo vi como algo aceptable. Según sabía, los deomones eran conocedores de muchos conjuros y podían invocar a las criaturas que viven en el abismo para que éstas le sirvieran a su antojo. Así que pensé que la desventaja era para el krenekiar.

Pero mi idea cambió al día siguiente al ver a Kiro. ¡Llevaba consigo armas! No podía creer que se enfrentaría con un krenekiar él solo. Intentamos hacerle cambiar de parecer, pero fue imposible. Estaba decidido a cazar a la criatura él solo, y pidió explícitamente que no interviniéramos pasase lo que pasase. Al final terminamos cediendo.

Era la primera vez que veía aquel tipo de armas, aunque luego se hicieron más comunes -entre asesinos-. Se trataba de un par de afiladas cuchillas de un codo de largo cada una. Estaban montadas en un mecanismo unido a cada antebrazo, de forma que las hacían retráctiles. Kiro sólo hacía un movimiento con sus muñecas y las hojas salían a relucir por encima de sus puños.

Esas armas me daban a entender una de dos cosas: estaba medio loco o estaba totalmente desquiciado. Kay hizo un comentario, parte en broma parte en serio:

-Deberías pagarnos por adelantado -Leserd y yo reímos, pero Kiro no dijo nada.

En verdad no dijo una sola palabra hasta que le avisamos de que ya estábamos en una zona donde podríamos encontrar un krenekiar. Kiro sólo preguntó cómo podía saber cuándo un krenekiar estaba cerca. Respondimos que sentiría un fuerte olor parecido al orín.

-Yo no tengo olfato -nunca esperábamos algo así.

-¿Por qué no tienes olfato? -preguntó Leserd. Kiro respondió de forma muy natural:

-No tengo olfato, porque no respiro.

Alguien que no respiraba, eso era increíble. Así que sería inmune al gas del krenekiar. Además, su vestimenta no dejaba ver la mínima fracción de piel. Tal vez no estaba desquiciado.

Ya que Kiro no podía sentir el olor de un krenekiar, decidimos seguirlo a una distancia segura y avisarle si percibíamos uno. No pasó mucho tiempo antes de que diéramos con nuestro objetivo. La criatura corrió hacia nosotros, pero algo hizo que se detuviera en seco. El krenekiar observó a Kiro, luego retrocedió varios pasos y comenzó a huir. Ésa fue la primera y única vez en mi vida que vi a un krenekiar huir. Corrimos detrás de la criatura; era casi imposible perderla de vista, su piel roja y peluda resaltaba entre el verdor del bosque.

Kiro era mucho más veloz que nosotros, tanto que nos sacó más de diez cuerpo de ventaja en pocos instantes. Ésa no era una velocidad normal. El krenekiar subió de un solo salto a un árbol y continuó saltando de uno a otro. Kiro desplegó sus sayser, las clavó en el árbol y, con suma facilidad, lo escaló y continuó la persecución saltando de un árbol a otro. Su cuerpo parecía carecer de peso alguno. Nosotros hacíamos lo posible por seguirle. En verdad ya no nos interesaba la criatura, estábamos impresionados con las habilidades de Kiro y queríamos ver cómo acababa todo.

cazadores de monstruos
El krenekiar al fin se detuvo en lo alto de un árbol; tal vez ya estaba tan cansado como nosotros. Estaba de pie sobre una rama. Kiro estaba también parado en una rama a menos de tres metros. La criatura abrió su boca y dejó escapar una carga de gas verde; eso significaba que aún no era mayor de ocho años, pues en caso contrario el gas hubiese sido púrpura. La nube cubrió totalmente a Kiro, incluso al krenekiar; no podíamos verles. Por la altura a la que se encontraban, sabíamos que el gas no nos afectaría.

La criatura rugió. Lo siguiente que vimos fueron dos cuerpos que caían al vacío. Kiro y la criatura se golpeaban mientras lo hacían. Ambos cuerpos chocaron contra el suelo. Sabíamos de sobra que el krenekiar no estaba muerto, pero dudamos mucho que Kiro fuera tan resistente. Nos equivocamos. Ambos se pusieron de pie casi al mismo tiempo y continuaron la batalla cuerpo a cuerpo.

Kiro se movía de un lado a otro evitando los golpes de la criatura. Era como si supiera lo que iba hacer antes que ésta lo pensara. Nosotros sólo observábamos boquiabiertos lo que sucedía: era una escena increíble. Kiro recibió un puñetazo en el pecho que le hizo chocar contra un árbol. Pero se repuso antes de que el gorila pudiese sentirse a salvo. El krenekiar lanzó otro golpe, pero ya era tarde. La hoja de la sayser de Kiro estaba hundida en su cuello.


Después de elogiarle en cuantas formas fueran posibles y haber repartido el dinero y las partes de la criatura, Kiro se dispuso a partir. Pero Kay hizo una pregunta. Existen cosas que no deben saberse, existen preguntas que no deben hacerse, y yo creo que ésa era una de ellas.

-Puedo comprender o al menos imaginar el porqué eres tan rápido; tal vez has entrenado o algo así. ¿Pero me podrías decir cómo es que no respiras?

Kiro nos observó y nos dio la espalda. Pensamos que no nos respondería la pregunta, pero nos volvimos a equivocar.

-No respiro porque estoy muerto.

Luego se marchó sin decir más.

 



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COMENTARIOS DE LOS POBLADORES
Tema: Autor: Fecha:
   Oscila
08-08-2008 16:03
Me gustó más la primera parte, con mucho. El cambio en esta se me ha hecho raro y la primera persona no me acabó de convencer. Por otro lado ese mismo cambio logra que se alargen las preguntas sobre el protagonista sin que resulte forzado, quizás haya que pulir un poco el estilo para que todo encaje bien. De momento la intriga se mantiene y la idea está ahí.

   Buena ambientación, peor factura
16-06-2008 14:59
Me gustan mucho los elementos que introduces en la historia, como las ocupaciones "extrañas" de los personajes y las novedosas criaturas fantásticas. Creo que ese es el punto más fuerte del relato.

Por otro lado, la redacción no me resulta fluida. Creo que cambias mucho de foco y usas muchos nombres. Es mejor que durante un párrafo mantengas como sujeto al mismo personaje, porque así evitarás tener que estar especificando quién hace qué.




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