Robo Hunter: Verdus |
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24-06-2008 09:03
Por: Kawaku
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Reseña de este clásico de 2000 AD de John Wagner, Ian Gibson y José Luis Ferrer reeditado en nuestro país por Ediciones Kraken
Robo Hunter es un clásico, ya lo dicen en la contraportada de esta edición. Los primeros Robo Hunter que leí estaban integrados en recopilaciones de 2000 AD, y ya entonces (era bastante pequeño) me parecían de las historias más sugerentes de la revista. Además, siempre me han gustado los robots, y este cómic rebosa, literalmente, robots.
De hecho, éste es uno de los aspectos más llamativos de sus páginas, las, podría decirse, barrocas viñetas de Ian Gibson. Uno puede entretenerse viendo los detalles del mundo robótico durante largos ratos sin cansarse y sin dejar de descubrir nuevos detalles. Y a pesar de todo, es un dibujo muy dinámico. Echo en falta esta combinación en los cómics más actuales, que sacrifican realismo en aras del movimiento o de dibujos más caricaturescos, y digeribles, supongo. Los personajes de Robo Hunter (Sam Slade, Jim Kidd, Botas, JC1 y los demás robots) forman parte de una historia principalmente humorística y sin ánimo de profundizar más allá del puro entretenimiento. Los diseños de los robots no son serios ni de lejos, no pretenden tener ni la más mínima lógica. Pero están llevados a cabo con gran coherencia y detalle. La consistencia va más allá del dibujo: los robots están clasificados en categorías que determinan lo capaces (o peligrosos) que son, y su personalidad suele acompañar a su función.
Hay en particular una viñeta que se me quedó grabada (hacía alrededor de diez años que no leía este cómic) en la memoria: cuando los protagonistas entran en un apartamento de Verdus y son recibidos por un centenar de voces, procedentes de todos los electrodomésticos del hogar, robots en miniatura pensados para hacer la vida más fácil a los humanos, voces bastante discordantes y dementes. Me recuerda un poco a la escena del sombrerero loco de Alicia en el País de las Maravillas, supongo que porque hay una tetera robótica que da mucha guerra.
En cuanto al aspecto plástico, querría señalar que esta edición es en blanco y negro, lo cual me ha chocado, ya que el color que podíamos encontrar en las historias cortas de las revistas de 2000 AD acompañaba muy bien a la historia y le proporcionaba el oscuro ambiente adecuado para el planeta Verdus. No obstante, tiene su lógica que hayan recuperado el formato original de la publicación.
El argumento es tan chiflado como el planteamiento: unos colonos desaparecen en un planeta y la poderosa corporación responsable del embrollo “convence” al experto para ir allí e investigar qué ha podido pasar. No se trata de un experto en aliens, sino en robots: Sam Slade, detective y exterminador de robots díscolos en la Tierra. Verdus, el planeta colonizado, había sido previamente preparado para la colonización humana, mediante el envío de un fabricante y programador de robots (un robot, a su vez), JC1. Por alguna razón, se pierde el contacto con los humanos allí enviados. Me acabo de dar cuenta del paralelismo con cierta saga de toque terrorífico futurista...
La historia no pretende más que entretener en un ambiente “futurista-clásico” con cierto toque adulto, y lo consigue con creces, de paso que hace una pequeña crítica a cómo se puede llegar a depender de las máquinas y al funcionamiento de la política, sin ahondar mucho. Entretenimiento épico y jocoso, para disfrutar, además de un clásico que no debe faltar en la biblioteca.
Sinopsis (Cortesía de Ediciones Kraken)
En el mundo de Robo-Hunter, los robots fueron diseñados para no volverse locos… ¡pero lo hacen! Por suerte, Sam Slade está ahí para detenerlos. En esta divertida aventura viajará al planeta Verdus, donde los robots habían sido enviados a “terraformar” y preparar la colonización humana. Sin embargo, tras la llegada de los primeros colonos, se ha perdido todo contacto. La creencia en la superioridad humana de los robots les ha hecho creer que los seres humanos eran simples simulacros humanoides, lo que ha provocado su encarcelación.
Sam Slade descubrirá que su liberación no es tarea fácil en un planeta bajo control robot. El resultado es un cómic repleto de acción y del característico sentido del humor de la mítica revista de ciencia-ficción 2000AD. La firma del reconocido guionista John Wagner (creador de Juez Dredd, el Scareface de Batman...), bajo el pseudónimo de T.B. Grover, así como de los dibujantes Ian Gibson y José Ferrer, es toda una garantía de calidad.
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